—Perspectiva de Nit—
Maldito humano. ¿Por qué tuvo que secuestrar a Rury? Ella ni siquiera le había hecho nada; es más, hasta la mantuve al margen de todo esto para evitar este suceso.
Pero esto no es lo raro. Aquí debe haber alguien infiltrado, alguien que ha estado en todo momento viendo mis movimientos para encontrar a lady Marriel. Me pregunto por qué Marriel es tan importante como para hacer esto.
Estos pensamientos no cesaban y seguía en el mismo lugar donde se encontraba la sangre de Rury y su espada tirada. Ella trató de defenderse, pero no pudo hacer nada, pero ¿por qué no usó magia?
—Nit, ¿qué sucedió? ¿Dónde está mi hermana? —Sherry llegó corriendo, gritando y jadeando del cansancio.
—Ella... fue raptada por un humano —dije con un tono algo bajo.
—¿Me estás mintiendo, verdad? Ella no pudo haber sido derrotada tan fáci... —Sherry no terminó de decir sus palabras y quedó helada al ver el charco de sangre de Rury.
—No es mentira. Lo más probable es que ese tipo sea un monje, esa clase es el counter perfecto para Rury.
—¿Qué hacemos, Nit? No podemos dejar que mi hermana sufra un destino malo con esos tipos —dijo Sherry preocupada. Parece que está a punto de llorar; sus ojos se mueven de un lado a otro.
Qué lío, ahora ¿qué se supone que debo hacer? La responsabilidad es mía, ya que la puse en peligro por mi compañía.
Un recuerdo de hace años vino a mi mente. Mi amigo de la infancia estaba ahí, un chico de raza semihumano insecto, un escarabajo.
—Vamos, Nit, no te des por vencido, aún no subimos a la cima de este árbol —dijo mi amigo, que estaba a unos metros de distancia, más arriba en el árbol.
—Lo dices como si fuera fácil, apenas y puedo escalar —dije teniendo dificultad para sostenerme.
—Pero mira la distancia que llevas. Tal vez al principio dudaste si podrías subirlo, pero cuando viste que empecé a subirlo, esos pensamientos se esfumaron.
—¿Qué quieres decir con eso? —dije sonriendo y riendo con él.
—Que no pienses mucho las cosas. Toma acción de lo que harás, y cuando voltees a ver, ya habrás llevado una gran distancia. —A pesar de que era un niño, ese chico era demasiado bueno; lo extraño demasiado—. ¿Lo ves? Ya estamos en la copa del árbol.
—S-sí, esta vista es increíble.
—¿Verdad que sí?
Después de eso, mis recuerdos se esfumaron y volví a la realidad. Vi a Sherry mirándome fijamente y le dije:
—Hagámoslo.
—No me vengas con eso ahora, no eres mi tipo —dijo Sherry con un tono de rechazo.
—Me refiero a que busquemos a Rury. ¿Puedes usar su magia de geolocalización? —dije eso recordando la vez que Rury me encontró en aquella mina donde estaba perdido.
—Bueno, verás, no lo he intentado, pero la vez que estuve con ella en el calabozo me dijo que solo podía usarse para una cosa en específico; en ese caso, creo que ella solo puede detectar enemigos y seres vivos cercanos que desconozca. —Sherry se puso la mano en la cabeza tratando de pensar en algo—. Pero como yo nunca lo he usado, podría intentar usar esa habilidad.
—Hazlo. —El tono de mis palabras fue tan seco que Sherry se exaltó con nerviosismo.
—Muy bien. —Sherry puso ambas manos en posición para rezar, pero lo único que hacía era—: Ngh ahh, ufff, no, así no, por favor para, no...
—¿Qué carajo? —Es lo único que pude decir. Maldita elfa perversa.
—Lo tengo. Parece que pude visualizar un mapa, pero a los objetivos aún no puedo encontrarlos —dijo poniendo una mano en su barbilla.
—¿Por qué no tomas una muestra de su sangre? Digo, ese tipo de magia suele tener requisitos y pasos específicos.
—Bueno, eso haré. —En eso, Sherry se agachó y trató de lamer la sangre de Rury.
—Oye, ¿qué rayos estás haciendo? Solo tienes que poner su sangre en la palma de tu mano. —Me apresuré a levantar a Sherry; parece que le falta mucho sentido común.
—Ohhh, vale. —Volvió a poner sus manos para rezar. Pasaron algunos minutos de mucha concentración hasta que habló—: La encontré. El rastro nos guía hacia una zona al norte, pero parece que está muy lejos, nos tomará semanas en llegar.
—Partiremos esta noche, este mismo día llegaremos. —Me di la vuelta y me dirigí para informar acerca de este suceso.
—Perspectiva de Marlon—
Nuestro jefe estará feliz por este nuevo peón capturado. Me puse nervioso cuando la elfa usó cánticos y liberó un montón de flechas; mi impulso fue simplemente cancelar su magia, pero viéndola de cerca, no parece ser de extremo peligro.
—Je, je, tal vez me divierta un poco con ella. —Puse mi mano en la pierna de la elfa, pero cuando estuve a punto de hacer un movimiento, sentí cómo mi brazo se desprendió de mi cuerpo. Por instinto di un grito seco—: ¡Aghhhh, maldición!
Al mirar arriba vi la figura de una persona que está muy por encima de mi nivel. Era una caballera que portaba una lanza carmesí, pero su armadura era púrpura; no combinaba en nada, pero ¿quién soy yo para decirlo? Los fuertes pueden ponerse lo que ellos quieran y nadie les dirá que se ven ridículos.
—Te prohíbo ponerle una mano a esa elfa. —Ella, a pesar de tener su casco puesto, sentía cómo sus ojos me atravesaban. Entonces continuó—: Ustedes, traigan a esa elfa conmigo.
—S-sí, señora. —Los dos reclutas que acompañaban a esa caballera fueron y recogieron a la elfa.
—Tú, ¿cómo te atreves a intervenir en mis asuntos? Me quejaré con el jefe —dije en un tono retador.
—¿Qué? ¿Acaso no puedes hacer las cosas tú solo? —Ella me soltó unas preguntas muy hirientes y continuó—: Tu novio no se hará responsable si yo te mato antes de que le avises, ¿o sí?
—Mierda, me las pagarás algún día, Amelia —dije eso y salí corriendo del lugar.
Tendré que seguir las órdenes de mi jefe. El primer paso era raptar a alguien cercano de ese caballero, el segundo... Je. —Solté una leve sonrisa; no puedo esperar a desplegar todas mis tropas en ese reino de mierda.