Las aventuras de la elfa y el caballero oscuro

Capitulo 39 - Maga espiritual

Mientras sucedía el ataque en el reino del agua, Nit se dirigía a toda velocidad a la dirección señalada por Sherry. El ambiente cambió de golpe y la armadura de Nit volvió a tener el aspecto que solía tener en el continente demoníaco. ¿A qué se deberá eso?

—Perspectiva de Rury—

—¿Entonces es por eso que los hombres se alejan de mí? —preguntó Amelia después de que yo le respondiera a una pregunta algo dudosa.

¿Cómo sucedió esto y qué hace ella adentro de nuestra celda sentada en el piso? Es incómodo. Así, ¿cómo podré escapar de aquí? Debo buscar una manera de hacer que Amelia se vaya de este lugar.

—Muy bien, ahora sigamos con este juego —dijo Marriel con una sonrisa de oreja a oreja, tomando un manojo de cartas que trajo Amelia como entretenimiento.

—Oye, ¿y esto cómo se juega? —pregunté algo confundida; nunca me había puesto a jugar con alguien.

—Es simple —respondió Amelia al instante—. Es un juego de mis tierras llamado blackjack. El objetivo es ganarle al repartidor acercando la suma de tus cartas lo más posible a 21 puntos, pero si te pasas de ese número, pierdes automáticamente.

—Es cierto, entonces juguemos —dije tratando de comprender mejor las reglas del juego.

Es bueno pasar el rato así, mínimo me olvido un poco de las cosas que me sucedieron este día. Aunque no creo que algo más me afecte; digo, ser secuestrada y estar esclavizada no es lo más bonito que digamos, pero Amelia está haciendo que esto sea muy tranquilo.

—¡Maldita Amelia! ¿Cómo es que esa porquería me sigue dando más de 21 puntos? —Empecé a estallar de furia. Ya habían pasado más de cincuenta partidas y aún seguía perdiendo ante Amelia, quien era la que se encargaba de entregar las cartas, o más bien, era la anfitriona.

—Jajajaja, qué divertido es esto. —Empezó a reír Amelia; parece que le gusta ver sufrir a alguien de esta manera.

—Oye, Rury, Amelia está barriendo el piso con nosotras. No debemos permitir que nos vuelva a ganar —dijo Marriel ya algo estresada por perder tanto.

—Andando. No importa cuántas veces se adapten, nunca me ganarán, muejeje —dijo Amelia con una sonrisa muy sincera.

—Nada de andando, es hora de llevarse a la chica sirena. —Una voz masculina se escuchó detrás de Amelia; era aquel tipo que me había masacrado y me secuestró.

—Hola, Marlon. ¿Aún seguirás siguiendo las órdenes de tu novio? —soltó Amelia esa pregunta algo altanera.

—¡Hija de perra! ¿Aún seguirás siendo tan altanera como siempre? ¿No ves que esto lo hacemos para volver a nuestro mundo? —dijo Marlon, molesto por la forma de hablar de Amelia.

—Ya te dije que esto no funcionará. Siempre tomas decisiones precipitadas. —Amelia negó con la cabeza.

—Da igual, de alguna u otra manera lo intentaré las veces que sea necesario, pero... —Marlon se puso frente a Marriel y la tomó del brazo con mucha violencia—. Esta perra vendrá conmigo; ella será la batería para crear al ser que nos devolverá a nuestra dimensión.

—Por favor, suéltame, me lastimas. —Marriel estaba luchando desesperadamente por soltarse de la mano de Marlon.

Yo estaba temblando, inmóvil. No podía hacer nada por Marriel; a pesar de todo, mi maná y mi fuerza fueron sellados en este lugar. Maldición, ¿qué hago?

—Oye, suelta a esa chica ahora. —Amelia se levantó y quedó observando a Marlon.

—Si no lo hago, ¿qué harás al respecto? —dijo Marlon retándola; su tono se escuchaba sospechoso.

—Esto. —Un sonido, o más bien un pitido, se escuchó cuando Amelia sacó su lanza de la espalda. En dirección a Marlon, tenía pensado partirlo a la mitad; sin embargo, contra todo pronóstico...

—Je, parece que tu bendición esta vez no te ayudará. —Marlon sostuvo la punta de la lanza de Amelia con sus dedos. El maná que irradiaba Marlon era demasiado poderoso, podría decirse que incluso más que la bestia ancestral de magma.

—Vaya, tu novio te regaló una buena bendición. Me apiado de ti, tuviste que morder la almohada toda la noche, sniff, sniff. —Amelia seguía molestando a Marlon, incluso fingió llorar.

—¡Bastarda! —Marlon, furioso, a toda velocidad tiró a Marriel y, en un movimiento que no pude seguir, golpeó el estómago de Amelia.

Amelia salió disparada contra la pared, atravesándola y perdiéndose entre los escombros. Mientras tanto, sentí que unos ojos me observaban con mucha rabia: era Marlon, me estaba observando.

—Tú, más te vale no hacer nada estúpido. Te mataré si dices una palabra. —Después de eso, tomó a Marriel y se la llevó.

—¡R-Rury! ¡Por favor, ayúdame! —Los gritos de Marriel se escuchaban cada vez más lejos, pero aún podía escucharla.

—¡Carajo! —Golpeé mi puño contra el suelo; la frustración carcomía mi mente.

Desde que llegué a este lugar todo ha salido relativamente mal para mí, todas las cosas buenas que han pasado han sido gracias a Nit. ¿Qué tipo de aventura se supone que es esta? Parece que sí, este tipo de sufrimiento de rechazo, ver cómo las cosas salen mal sin causarle daño a nadie, es típico.

Pero parece que me volví dependiente; dependiente de tener compañeros que resuelvan y faciliten las cosas. Con esto dicho, terminé siendo una carga más para ellos.

—Concéntrate, Rury, piensa en una solución lo antes posible. —Esas fueron las palabras que me dije para darme un poco de motivación.

Al mirar a mi alrededor encontré pocas aperturas; mínimo tenía que salir de aquí y encontrar una manera de recuperar mi maná. Pero eso solo era una pequeña parte de mi problema, Marlon era el verdadero peligro. El poder que tenía esta mañana era diferente al de ahora.

—¡Amelia! ¡Amelia! —Fui directamente a buscar a Amelia en el grupo de escombros en donde se encontraba.

Tomé su pulso y revisé el daño que tenía. Parece que está inconsciente, pero su pulso seguía igual, aunque su abdomen estaba morado.

Al querer retirar mi mano, la de Amelia la sostuvo y me acercó más a ella.



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En el texto hay: superacion, recuento de vida, elfos humanos y mas

Editado: 11.05.2026

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