Las aventuras de la elfa y el caballero oscuro

Capitulo 40 - ¿Miedo?

“De su boca salen hachones de fuego;
centellas de fuego proceden.
De sus narices sale humo,
como de una olla o caldero que hierve.
Su aliento enciende los carbones,
y de su boca sale llama.
En su cuello está la fuerza,
y delante de él se esparce el desaliento.
Nada hay sobre la tierra que se le parezca;
animal hecho exento de temor.”
— Libro de Job 41:19–21, 33

—Perspectiva de Mark—

En mis días de gloria, o más bien en los tiempos de guerra, hubo una bestia que superaba el entendimiento de la humanidad. Hubo oleadas de tropas humanas tratando de cazar a esa bestia durante alrededor de doscientos años.

Se decía que si alguien lograba derrotarla, esa persona obtendría un poder brutal.

Un día, fui enviado a una expedición para localizar un lugar en el cual se debían instalar trampas para cazar a esta cosa. Mi condición era deplorable; prácticamente era una persona debilucha, solo servía para cargar el equipaje de mis compañeros.

Pero ese día algo salió mal: fuimos carne de cañón para atraer a esa bestia.

Mi cuerpo no respondía. Solo podía observar cómo mi equipo de amigos era masacrado uno a uno, hasta que me quedé frente a frente ante esa cosa.

—TÚ, ¿POR QUÉ NO ME ATACAS? —preguntó aquel ser tan enorme; desde esta distancia no podía ver el límite de su cuerpo.

—Y-y-yo... —Mis palabras no salían por el terror que me causaba. Traté de ponerme de pie, pero mis piernas no respondían.

—VEO QUE NO PUEDES HABLAR. EN FIN, ALGUIEN MISERABLE NO MERECE QUE LE HABLE. —La bestia se giró cerrando los ojos, como si sintiera lástima de mí—. PERO VEO UN ODIO INTENSO DENTRO DE TI. OCUPA ESTE PODER Y HAZME MÁS FUERTE.

Dentro de mí sentí un cosquilleo. Al parecer me estaba transfiriendo su poder o esencia, y de un momento a otro, la bestia desapareció de mis ojos.

Al recolectar agua de un lago cercano, me sorprendió que mi apariencia cambió completamente: era más musculoso, mi cabello se tiñó de un color verdoso y las pupilas de mis ojos se volvieron más afiladas.

—Pero ¿qué está sucediendo? —pregunté en voz alta. Esa cosa me había bendecido; al final de cuentas odiaba a los dioses y creo que por eso decidió ayudarme.

Con esto en mente decidí cambiar mi nombre y esta vez me alisté al Ejército de Redención, donde me encontré con mi equipo actual: Marlon, Amelia, Serina, Rubén, Javier, Esteban y Marcus.

Éramos un equipo encargado especialmente del exterminio de ciertos fuertes del continente demoníaco. Sin embargo, en una de nuestras misiones, caímos en una trampa de un demonio sinvergüenza con el poder de la teletransportación. Al notar que éramos demasiados y que ya estábamos a punto de eliminarla, esa cosa nos envió a Marcus, Amelia, Marlon y a mí a este lugar.

La verdad, al principio pensé que nos habían enviado demasiado lejos, pero no era así. Marcus, desesperado por encontrar una forma de regresar, nos ordenó investigar los alrededores; no obstante, al principio no pudimos siquiera comunicarnos con los habitantes del Reino del Agua.

Estos tipos eran demasiado racistas y clasistas, incluso las personas más pobres nos aborrecían. Marlon fue al que más le afectó, no solo por eso, sino por lo que sucedería.

Tardamos alrededor de un año en poder aprender la lengua de este lugar, pero las agresiones por parte de estos tipos no cesaban. Fuimos a hablar directamente con el rey del lugar, a lo cual ese imbécil no nos aceptó siquiera la entrada.

Estuve a punto de matarlo y destruir el reino. Sin embargo, a Marcus se le ocurrió una mejor idea, y fue convencer a la facción de los vampiros para conquistar este reino, aunque eso fracasó.

Y después de tanto tiempo, heme aquí de nuevo, volviendo a la guerra una vez más.

—Lo lamento, elfa, pero esta será tu última oportunidad si quieres salir con vida —grité en dirección a aquella maga elfa.

—¿Qué? No te escucho nada. Antes eras atractivo, pero ahora estás bien feo, creo que por eso no te escucho. —Aquella elfa dio un golpe crítico a mi ego, pero no me importa; para mí lo más importante es la fuerza que tengo.

Di un salto y, a toda velocidad, activé mi magia de vuelo. En un destello de luz, llegué frente a la elfa; ella no tuvo ni siquiera el tiempo de reacción para mirarme.

En ese milisegundo en el cual subieron sus ojos, yo lancé un ataque letal frente a ella.

Ola perforante de la serpiente. —Esta era una habilidad sumamente caótica que podía pulverizar a cualquier objetivo que tocase.

—Esta era una habilidad sumamente caótica que podía pulverizar a cualquier objetivo que tocase

Qué ingenua. Admiro su egocentrismo, pero parece que hasta aquí llegó.

—Vaya, parece que me tomaste desprevenida, un milisegundo después y estaría muerta. —Una esfera de energía dorada recorría el cuerpo de la elfa. ¿Podría ser acaso un escudo mágico?

—No te confundas, ese fue un ataque demasiado débil —dije con mucha confianza.

Sin embargo, ese ataque no era para nada débil. En verdad yo iba a tirar a matar; no puedo asegurarme completamente de qué tan rápida es esta chica.

—Puras mentiras, prepárate, porque ahora me toca a mí. —La elfa dijo algo curioso; igual nada podría sorprenderme.

—Adelante, te estaré esperando. —Cualquier cosa que me lance será esquivada; mi velocidad es demasiado alta.

—Por alguna razón puedo recordar todos los hechizos que mi hermana pudo aprender, pero que no puede usar por su maldición. Tú serás la prueba viviente de lo poderosa que sería mi hermana si no tuviera dicha maldición. —La elfa me señaló con su báculo y esbozó una sonrisa muy amenazante—. Oh, héroe del infierno, ven a mí y elimina a este sujeto... —El maná de la elfa se desbordaba con cada palabra que salía de su boca.



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En el texto hay: superacion, recuento de vida, elfos humanos y mas

Editado: 11.05.2026

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