Las aventuras de la elfa y el caballero oscuro

Capitulo 44 - Pesimista

Mientras Rury y Nit se dirigían al Reino del Agua, Sherry, Slider y Frai huían del reino por ser considerados traidores. La situación es crítica, ¿será que podrán escapar a salvo?

Perspectiva de Rury

La brisa del Reino del Agua pegaba en mi rostro. Cada vez estábamos más cerca del reino; solo teníamos que pasar una montaña para poder apreciar el paisaje. Habían pasado casi cuatro días desde el incidente con los humanos y me siento agotada. A pesar de haber descansado durante el camino, mi cuerpo y mente siguen sintiendo la fatiga de aquellas batallas.

—¿Te encuentras bien? —Nit volteó a observarme. El silencio que guardé cuando desperté lo mantuvo alerta.

Durante el camino pudimos crear un vínculo de amistad y confianza. Bueno, solo sobre cosas triviales por el momento, pero para mí, esas pequeñas cosas son suficientes para saber que una persona tiene confianza en mí.

—Sí, me siento renovada, es solo que es difícil recuperarse muy pronto de estos eventos. —Le esbocé una sonrisa; él, sin más, solo volteó la mirada.

—Entiendo, deberíamos descansar, la verdad es que ando agotado también. Esperemos que Sherry no esté de impertinente por volvernos a ver después de tantos días fuera. —Nit, con un tono cansado e irritado, no pudo más y dio un ligero suspiro.

—Esa chica es algo inusual, pero la considero como una hermana a pesar de que es un clon mío. —Saqué de mi bolsillo la moneda negra que encontré con Sherry en la mazmorra.

Absorta de mi alrededor, por mi mente pasaban muchos recuerdos. Desde el momento en el que me despedí de mis padres para salir de aventura y adentrarme en este mundo lleno de peligros y caos, hasta los recuerdos de mis compañeros y amigos que me han ayudado hasta llegar aquí.

«Estoy demasiado agradecida, espero volver a verlos. Ansío salir de aventuras de nuevo con ellos».

—¿Qué mierda? —Nit soltó con un tono indiferente o sorprendido, era difícil de describir.

Al mirar por encima de su hombro, la vista me dejó impactada también. El Reino del Agua, o lo que parecía serlo, estaba en un estado de destrucción en gran parte.

—Tengamos cuidado, Nit, esto no me da buena espina —dije con miedo, puesto que aún no terminaba de recuperar mis fuerzas después de lo ocurrido hace cuatro días.

Sostuve con ambas manos los hombros de Nit. Tenía tanto miedo que lo hice por instinto; Nit, al percatarse, lo único que hizo fue tomar una de mis manos para que me tranquilizara.

—No hay problema, necesito que mantengas la calma por cualquier motivo. —Nit volvió a poner ambas manos en las riendas y dimos marcha hacia el reino.

Quince minutos de recorrido fueron suficientes para llegar hasta la entrada principal del reino. Al parecer, los habitantes acuáticos son demasiado trabajadores; en su mayoría están trayendo madera y piedras desde las afueras.

Sin embargo, por alguna extraña razón estamos siendo observados de manera diferente a cuando estábamos aquí. Un escalofrío recorrió mi cuerpo; los ojos de los habitantes acuáticos se tornaron parcialmente de un color rojo intenso.

—Nit... —Mis palabras apenas y salían.

—¡Vámonos! —gritó Nit y con fuerza tiró de las riendas para que el Gona avanzara.

Sin embargo, ese maldito pollo no avanzó y, en vez de ayudarnos, nos tumbó a Nit y a mí. Después de caer al suelo, el Gona se giró a vernos; los ojos que tenía también estaban rojos.

Por esa acción, todos los habitantes presentes se abalanzaron hacia nosotros. Mis piernas no respondían; la caída fue tal que hizo que una de mis piernas quedara fracturada, con el hueso expuesto.

—¡Vamos, Rury! —Nit, con un tono de cansancio, gritó y me cargó para después seguir con la huida.

—¡Carajo, no puedo creer que esa caída haya hecho que me fracturara! —dije con demasiada frustración.

—Eso es lo de menos ahora, vayamos al castillo, probablemente nos puedan ayudar ahí. —Nit, jadeando, corría a toda velocidad, o más bien hasta donde podía. El día era el peor escenario para él, no puede usar su poder.

—Curación élfica. —Me traté la fractura, pero Nit no me bajó.

Un hombre tiburón se interpuso en nuestro camino; apareció de la nada con una lanza.

—¡Morirán, malditos traidores!

La lanza que arrojó hacia nosotros, Nit la esquivó a apenas unos centímetros de su cabeza, mientras que los habitantes que venían detrás de nosotros fueron atravesados por esa misma lanza.

—¿Qué carajo? Nit, ¿esos tipos están siendo controlados o de plano están así de locos? —grité sin más; la presión era diferente.

—No creo que sea control mental, es algo más complejo. Probablemente el sistema natural de estos habitantes reacciona de acuerdo a las emociones de su líder, o sea, del rey. —Nit me explicó algo raro, puesto que no había escuchado de algo así en otras razas más que en las hormigas o abejas.

—Entonces tendré que atacar mientras me llevas en tus brazos: «De acuerdo a las leyes de la naturaleza, oh piadosa madre Tie...». —Antes de terminar mi cántico, Nit me tapó la boca.

—¿Qué estás haciendo? —me dijo Nit con un tono algo molesto.

—¿Cómo que qué hago? Pues estoy conjurando algo para detenerlos —dije algo ingenua.

—Ese maldito brujo... ¿No recuerdas que nos puso una maldición acerca de no atacar a los habitantes de aquí? Si lo hacíamos, es probable que muriéramos.

—Mala mía, lo había olvidado. Lo siento, Nit. —Hice un gesto torpe, sacando la lengua y guiñándole un ojo.

Mientras pasaba eso, llegamos a la entrada principal del palacio real. Por alguna extraña razón, los habitantes se quedaron en los límites antes de llegar al castillo, como si una fuerza extraña les impidiera pasar.

Nit me volvió a poner en el suelo para que me pusiera de pie. Avanzamos un tramo hasta llegar a la puerta del castillo.

—No te separes de mí. —Le di una palmada en la espalda a Nit, como si en verdad fuera yo quien lo protegiera.



#714 en Fantasía
#1005 en Otros
#32 en Aventura

En el texto hay: superacion, recuento de vida, elfos humanos y mas

Editado: 30.07.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.