Las Brujas también desean un final feliz

Capítulo 89 - Annabeth

Invitar a todos los Brujos y Brujas a esta fiesta especial de celebración alegró mucho mi corazón, me dio un enorme gusto ver a los más jóvenes con resaca, a los mayores descansando y los más responsables estaban dando clases a sus estudiantes.

Los Paladines fueron los estudiantes más aplicados que no faltaron a su entrenamiento.

Annabeth: -¿Deberíamos abrir una escuela secundaria que se centre en Reforzamiento físico?

Digo al ver el maravilloso resultado de las enseñanzas del maestro Tora y mis cinturones mágicos. Estos hombres ya eran fuertes al empezar, pero ahora… son puro músculo y nada de grasa. Sus abdómenes están tan marcados y sus brazos tan gruesos que todos los curiosos no pueden dejar de mirarlos.

Annabeth: -Siento que nos haríamos ricos con esto.

Tora: -Jojojo, no me tientes, este viejo está empezando a tener cierto gusto por el dinero.

Desde que empezamos a Meditar juntos, la salud física del maestro Tora ha mejorado. Pude arreglar su sordera reparando sus tímpanos y modificando el cartílago que se había deformado por el entrenamiento excesivo y las lesiones de peleas. Además, lo ayudé a avanzar de nivel en la “Cultivación” de maná. Gracias a eso, ahora se ve más joven y con mejor apariencia. Sigue viejo, pero sé que puede rejuvenecer más si sigue refinando el maná de su Corazón Mágico, aunque él llama a este proceso: Cultivación.

Su Cultivación se basa en la excelencia de un maná finamente refinado, a causa de eso es más exigente y tardado al hacerlo. Pero los magníficos resultados valen el esfuerzo.

Un cuerpo joven, tonificado, ágil, libre de impurezas y con una fuerza sobrehumana.

Annabeth: -He conocido mercenarios extranjeros que dominaban sus armas con una maestría incomparable. Ellos lo llamaban “Artes Marciales”, yo apenas puedo hacer una imitación superficial de lo que ellos hacían, el ejercicio físico no es lo mío. Pero si tuviéramos un Artista Marcial como maestro, siento que mejorarían de maneras impensables. Incluso, Ryu, él es muy bueno con la vara, pero siento que le falta técnica. Si tuviera un tutor que fuese experto en la vara, Ryu mejoraría enormemente.

Tora: -Jojojo, estoy seguro que lo sería. Conozco las Artes Marciales de las que me hablas, Mayor Beth, mi bisabuelo era de otro continente. Vino huyendo de su país cuando se descubrió que su esposa era una Bruja. Tuvo que abandonarlo todo, pero nunca su pasión por las Artes Marciales, siguió entrenando en este nuevo continente e inculcó esa pasión a sus hijos y nietos. Por desgracia, todo lo que quedó de su legado solo somos Ryu y yo. Este continente fue más cruel con la Brujería de lo que mi bisabuelo esperó.

Annabeth: -No había lugar a donde huir ni donde estar a salvo. Solo podíamos correr y escondernos hasta que nos encuentren.

Tora: -Y es por eso, que todo esto parece un sueño… Dígame la verdad, ¿ya estoy muerto?

Tomé la mano del maestro Tora para que sintiera mi calor.

Annabeth: -A veces yo misma me hago esa pregunta. Si este es un sueño, sigamos soñando. Y si estamos muertos, disfrutémoslo por siempre. Vamos, maestro Tora, ya va a ser hora. Este sábado 13 todos nuestros hermanos y hermanas han sido liberados, debemos celebrarlo como merece.

Agarrando su mano nos unimos al resto de Brujos que ya están de camino al techo.

Nosotros 2 somos los más viejos, maestro Tora, somos fósiles entre tantos jóvenes, hemos vivido más tiempo en este “infierno” que ellos. Y es por eso, que debemos disfrutar de esta alegría más que el resto.

Porque quizás nuestro tiempo en este mundo no sea el más largo.

Pero yo soy codiciosa… quiero gozar de esta felicidad para siempre. Y si todo sale bien, quiero que todos gocen de la eternidad conmigo.

Ese fue mi deseo mientras miro el sol bajar hacia el horizonte.

Ya estamos todos los Brujos reunidos, y algunos espectadores invitados. Le pedí a Lobel que grabara y tomara algunas fotos, así que todo ya está listo.

Annabeth: -Mirando esta vista, tomémonos las manos.

Rápidamente tomamos las manos de los compañeros cercanos. Somos juntos como una cadena humana, unida por algo más que unas manos.

Annabeth: -Siempre he amado los atardeceres. El sol y la luna están presentes visiblemente compartiendo un mismo cielo. Es el encuentro del día y la noche. Dos opuestos encontrándose armoniosamente. A veces imagino… que son 2 amantes mirándose. La dualidad es el principio del mundo y de todo.

Soy la primera en compartir mi energía y rápidamente los demás también lo hacen.

Annabeth: -¡Hermanos! ¡Hermanas! ¡En este primer atardecer compartamos nuestra alegría! ¡Que nuestros hermanos y hermanas libres de sus cadenas sientan nuestro abrazador consuelo! ¡RESONEMOS COMO UNO SOLO! ¡QUE SIENTAN EL LATIR DE NUESTROS CORAZONES!

Doy el primer latido, lo más sonoro y potente posible. El segundo lo hacemos juntos y resonamos más alto que el primero.

Lo sabía, hacer esto con todos ustedes iba a ser más poderoso y especial.




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