Las Brujas también desean un final feliz

Capítulo 91 - Annabeth

Ran, Jeremías y yo estuvimos muy ocupados coordinando los detalles para la fiesta de medianoche. Tras mucho hablarlo, hemos organizado un itinerario perfecto para los siguientes 2 días.

Todos estábamos felices alistando todos los preparativos, el único con mala cara era Lobel.

Annabeth: -¿Otra vez enojado?

Lobel: -¡Estoy celoso! ¡Yo soy una Lobelia! ¡Y ese niño mortal puede soñar con el futuro y yo no! ¡Yo también quiero ver el futuro!

Es un berrinche, mejor ignorar a mi principito lobo.

Tras tanto correr, a las 7: 30 despertamos al rey Elior. Y a las 8 de la tarde empezamos la misa para el hombre de sus sueños.

Fue una misa muy bonita para dar gracias a un hombre que nunca dejó de rezar por la humanidad. Lium ordenó el templo con cintas blancas y encajes en las fundas de los bancos. Cambiaron las alfombras y aumentaron las macetas llenas de flores para decorar el Templo. Además, las velas decorativas para la ceremonia tenían forma de flores, las cuales dan un toque único a nuestro Templo.

Raven, toda esta gente que ha venido está rezando por ti y te dan las gracias por no abandonarlos en tus oraciones. Tú seguiste rezando por las personas de este mundo, aun cuando tú mismo siempre decías odiarlos. Por eso digo que eres un cuervo embustero, nunca eres sincero con lo que en verdad sientes. Tus acciones y palabras solían ser muy contradictorias. Aun cuando decías que odiabas a los bebés, tú siempre me ayudabas a cuidarlos cuando yo estaba muy cansada.

Supongo que eras muy orgulloso para admitir que eras muy blando por dentro.

Ran: -Majestad, ¿le gustaría dar unas palabras?

El joven rey se puso de pie y camino con seguridad hacia el ambón. Ran ya le había avisado con antelación que preparara un sencillo discurso para esta ocasión, así que no lo han atrapado tan desprevenido.

Rey: -Mis saludos, gente de Suré. Yo pedí que se organizara esta misa para este hombre que nadie conoce, pero que yo he visto en mis sueños. Hoy mismo lo vi, mientras descansaba, él corría entre las ruinas de Suré con alegría. Tras tantos años rezando en la oscuridad, su semblante se iluminó entre sus heridas. Y gritó al cielo: ¡El mundo puede ser salvado! Jajaja, hablaba tan rápido que no pude entenderle. Pero, con claridad recuerdo que las Brujas eran la respuesta para salvar el mundo. Y fue a buscarlas. Caminó por sendas oscuras y fue mirado con un odio tal que heló mi sangre, más no se rindió y las Brujas le tendieron la mano. La más mayor, Liliana.

Las lágrimas se desbordaron de mis ojos.

Rey: -Creyó en él. Juntos reunieron a las últimas Brujas y Brujos del mundo. ¡Dentro de una helada montaña levantaron el último Templo de la humanidad! ¡Y fue en honor a la Diosa Vida! Y gracias a la Diosa disfrutaron un último día más hermoso que un sueño. Fue un paraíso en la tierra con el mal acechando al otro lado de la Barrera Sagrada. Los Demonios eran como lobos hambrientos deseando comerse a los corderos que jugaban en el jardín. Y cuando la hora prometida llegó, todos se reunieron alrededor de la Diosa bajo un cielo estrellado. Las estrellas de esa noche parecían llorar por su sacrificio. Y mientras los adultos se preparaban para morir, los últimos niños del mundo rodearon al hombre y rogaron a gritos: ¡DESEO UN FINAL FELIZ! ¡RAZIEL, CUMPLE MI DESEO!

Raziel… El verdadero nombre de Raven era.

Annabeth: -Raziel…

Llamo al niño en mis brazos.

Mi pequeño bebé regordete me miró con una sonrisa antes de empezar a brillar. Fue una luz tan intensa que dejó a todos ciegos y asustados.

¡Lo sabía! ¡Crow era Raven! ¡Digo, Raziel! ¡¿Ahora si van a creerme?!

Annabeth: -¡¡RAZIEL!!

Lo llamé al ya no poder sentir su pequeño cuerpo sobre mí.

Cuando toda luz cesó, el niño en mis brazos ya no estaba, en su lugar había un enorme huevo blanco tan grande como el mismo Crow.

Annabeth: -¡¿UN HUEVO?! ¡¡CROW!! ¡¿ESTÁS BIEN?!

Lobel: -¡Beth!

Lobel corrió a mi lado para ver.

Annabeth: -¡Ayúdame! ¡Está pesado y se me puede caer!

¡¡Pesa mucho!! Y parece que mi magia no le afecta porque no puedo hacerlo más ligero. Hasta Lobel está teniendo problemas para cargarlo.

Ran: -Beth, ¡¿Qué ha pasado?! ¡¿Y ese huevo?!

Annabeth: -¡Ran! ¡Crow se convirtió en un huevo! ¡Mi niño es un huevo! ¡Lo llamé por su verdadero nombre y se convirtió en un huevo!

Sé que sueno como loca porque estoy desesperada.

Samanta: -¡Ella dice la verdad, Hermano Ran, yo misma lo vi!

Agnes: -¡Yo también!

Fiodor: -¡El niño brilló y se convirtió en un huevo!

Me apoya la gente que estaba sentada a mi lado.




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