Las Brujas también desean un final feliz

Capítulo 96 - Annabeth

Nunca en vida he visto tantos Demonios poderosos reunidos en un solo lugar.

Annabeth: -¡Todos esos son Demonios!

Ni esas ropas sagradas que usan esconden su maléfica presencia.

Harris: -¡¿Demonios?! ¡¿Dónde?! ¡Discúlpeme, Majestad!

Dice Sir Harris, al bajar a su rey de la muralla para ponerlo a buen resguardo detrás de él. Nuestro rey Elior ni se ha quejado porque se ha quedado paralizado al ver esas siniestras energías oscuras en la retaguardia. Muchas Brujas y Brujos también se han quedado asustados por ver tantos Demonios reunidos.

Jeremías: -Por los Dioses… pero que veo… El Infierno ha venido a nosotros.

Le escuché decir a Jeremías.

Joas: -Yo no veo nada inusual, pero tengo una desagradable sensación en todo mi cuerpo. Tengo ganas de hacerlos arder.

Dice apretando los dientes el Sumo Sacerdote Principal Joas.

Dylan: -Y yo unas ganas de orar y de bañarme, me siento sucio.

Petro: -Yo voy a vomitar… discúlpenme.

A cada uno de los Sumos Sacerdotes le afectó de maneras distintas. Solo el Alto Padre Sacerdotal se quedó quieto mirando fijamente el horizonte.

Annabeth: -¿Puede verlos?

Le pregunte por la curiosidad.

Esen: -Sí. Pero, no puedo odiarles. Mi Dios enseña, en nuestras primeras escrituras, que toda criatura debe ser respetada y compadecida, incluso la más odiosa y temida. Porque ellos respiran veneno y solo saben exhalar veneno. Me dan miedo, más no puedo odiarles porque son lamentables.

Ya veo… Esen no ha llegado a su puesto solo por casualidad. Él ha comprendido perfectamente las enseñanzas de Adonai.

Bien, es mi turno.

Annabeth: -¡¡ES HORA DE REVELAR LA VERDADERA MALDAD!!

Con mi Orbe Mágico en mis manos expandí mi Magia Sagrada hasta los confines más lejanos.

Y toda maldad salió ante la luz y fue vista por los ojos de todos.

Los Magos Sagrados, Caballeros Sagrados y Mercenarios que estaban bajo el control de los Demonios, salieron de su trance y pudieron reaccionar gracias a mi Magia Sagrada.

Y pronto todos fueron capaces de ver las verdaderas apariencias de los Demonios y de los monstruos que están montando. Los que antes aparentaban ser Caballeros Sagrados montando caballos negros ahora son aterradores Demonios montando monstruos demoniacos ansiosos por comer carne humana.

Los gritos y el pánico pronto se esparcieron entre las tropas enemigas.

-¡Demonios! ¡Son Demonios!

Ran no perdió la oportunidad y salió al frente con el altavoz mágico.

Ran: -¡¡¿A ESTO LLAMAS GUERRA SANTA?!! ¡TRAES DEMONIOS ENTRE TUS TROPAS PARA ATACAR A LOS DIOSES! ¡¡USTEDES SON LOS HEREJES!!

Dagmar está furioso.

Si esta situación no le sorprende es porque él sabía desde el principio la existencia de los Demonios. Muchos otros sacerdotes de altos cargos también parecen conocer esta verdad. Los genuinamente engañados por la Iglesia Ortodoxa son los que no saben a dónde huir y están temblando aterrados.

Los Demonios no pierden el tiempo y comienzan a usar sus poderes para recuperar el control del ejército.

Lirio: -Almendro… esos son más de los imagine. ¡¿No era tu trabajo eliminarlos?!

El nerviosismo de Lirio se me está contagiando.

Almendro: -Solo eliminé a los que se mostraron y no sabía que fuesen tantos. No queda de otra, llamaré a Álamo.

Annabeth: -Yo también pienso que necesitamos refuerzos. ¿Alguien sabe dónde está Lobel?

No lo he visto por ningún lado y eso me tiene preocupada.

Almendro: -Tranquila, Annabeth. El Joven Lobelia tiene su propia misión del Maestro. Y nosotros tenemos la nuestra, vaya… Hermano Lirio, será mejor darnos prisa, el Hermano Álamo ya llegó.

Sus palabras sonaron muy casuales, pero lo que vemos es todo un espectáculo.

Rey: -¡¡EL SOL!! ¡¡EL SOL ESTÁ BAJANDO!!

Gritó el rey Elior, y la verdad no está del todo equivocado. A simple vista en verdad parece que el sol está descendiendo del cielo y está cayendo entre las tropas Demoniacas.

Annabeth: -Es… increíble.

Ni la luz de Lirio se parece a esto. Ni Lirio o Almendro juntos podrían expulsar tal cantidad absurda de energía. Su luz es tan radiante que convirtió la noche en día y lo que confundimos con un sol era un Alto Espíritu Superior emanando violentamente una poderosa energía espiritual.

Álamo… ¡gracias por haber descendido tan lejos! ¡Si hubieses bajado más cerca habríamos muerto sofocados por tu abrumadora energía espiritual!

Con agradecimiento y valor en mi corazón comienzo a examinar al Espíritu que ha venido a ayudarnos.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.