El tiempo ha empezado a avanzar y mi cuerpo se está desintegrando hasta desaparecer por culpa del Hechizo que sigue absorbiendo energía sin parar.
No sé a dónde han ido a parar las Almas de los Brujos y Brujas que me acompañaron en esta cruzada, pero tengo fe en que estarán bien. A diferencia de mí que estoy desintegrándome.
Yo soy Raziel, soy Raziel, soy el Demonio del Orgullo Raziel, no debo olvidarlo, porque estas memorias son solo mías y si las pierdo moriré de verdad.
Trato con todas mis fuerzas mantenerme consciente mientras los últimos rastros de mi cuerpo desaparecen. ¡Mi núcleo demoniaco también está siendo absorbido por el Hechizo! Sé que intenté suicidarme antes, pero sentir como mi núcleo es absorbido de mí, hace que todo mi ser tiemble.
Yo soy Raziel, soy Raziel, soy Raziel.
Me esfuerzo por recordar cada recuerdo importante de mi vida, tengo la sensación de que podrían desaparecer en cualquier momento si no hago algo para evitarlo.
Sorprendente, puedo ver que los recuerdos de los Brujos siguen dentro de mí. No puedo morir, debo devolver estos recuerdos a sus respectivos dueños.
Con horror me sentí ser despojado de todo rastro de mi Núcleo Demoniaco. Ahora mismo, no soy más que una mota de energía de recuerdos. Me siento… tan vulnerable, tengo miedo.
Yo soy Raziel, soy Raziel…
Repetí con tanta devoción como si fuese un rezo.
Más mi miedo no duró mucho, tal como prometió el Maestro un nuevo cuerpo comenzó a formarse y dio cobijo a mi ego.
Yo soy Raziel, yo soy Raziel…
Tibio… caliente, sangre corriendo por mis venas, órganos y un corazón… Todas las cosas que antes no tuve como Demonio ahora si las tengo. No sabía que los corazones eran tan ruidosos, jajaja, es una extraña sensación tener algo moviéndose dentro de mí.
Y de la nada, empezó a hacer mucho frío.
¡Un frío atroz!
¡¿Qué tipo de cuerpo es este?! ¡¡¡ME CONGELO!!!
Cuando intenté gritar, mi voz salía como un ruidoso llanto conocido.
No puede ser…. No puede ser…. ¡¡NO PUEDE SER!! ¡¿SOY UN BEBÉ?! ¡¿Y QUÉ HACE UN BEBÉ EN MEDIO DE UNA TORMENTA DE NIEVE?!
Al levantar la mirada para ver a la persona que me carga en sus brazos, pude ver el rostro de Beth.
Raziel: -¡BETH! ¡BETH! ¡BETH!
Con todas mis fuerzas me aferré a su cuerpo, extrañaba este calor y este vivo latir, mi Beth está viva.
¡Lo hemos logrado! ¡Estoy en el pasado! ¡Cuando Beth tenía 12 años y subió la montaña de camino a Edurne! ¡Ya puedo ver las luces de las casas! ¡Falta poco, Beth, resiste un poco más!
Algo le pasa a Beth, por más que soy ruidoso ella no me hace caso. Se ve muy taciturna, con la mirada vacía y su aliento está muy agitado.
Recuerdo que cuando venimos a Edurne fue duro, pero ella lo logró sin desfallecer. Durante todo el viaje estuvimos peleando para que sus ánimos no decayeran. Esta vez soy un bebé, no un cuervo, no estoy discutiendo con ella, pero sigue llevándome en sus brazos como la primera vez.
Raziel: -¡Beth! Beth…
Tengo tanto frío que me está dando sueño, ni las gruesas ropas que me visten pueden salvarme de esta cruel helada. Este cuerpo de infante no va a resistir mucho en estas condiciones, además, mi mente se siente muy cansada… morí como Demonio… estar agotado es lo más natural.
Ya falta poco para llegar a la casa de los Winter.
Se suponía que llegaríamos y ella se presentaría como una huérfana sin hogar, pediría trabajo y nos quedaríamos viviendo en esa casa por un par de años.
Pero esta vez no fue así.
Beth cayó desmayada tras dar varios golpes a esa puerta de madera.
Raziel: -¡Beth! ¡Beth! ¡Beth!
Está ardiendo en fiebre.
La puerta se ha abierto, es el señor y la señora Winter.
Sra. Winter: -¡Por los Dioses! ¡¿Son niños?!
Sr. Winter: -No te fíes, mujer. ¡¿Qué niño subiría la montaña con esta tormenta?!
Esto no es bueno, el señor Winter está desconfiando de nosotros y esta vez Beth no está despierta para darle una explicación creíble.
Antes que el enorme hombre diera un paso, ambos se quedaron parados completamente tiesos con la mirada perdida. Puedo intuir que esto es obra de mi Maestro.
El señor Winter nos cargó en sus brazos y nos llevó a la pequeña habitación vacía de su difunto hijo mayor. La señora Winter trae más sábanas para cubrirnos y toallas para secarnos.
Blaze: -¿Quién llegó? Papá.
La fea cara de un niño odioso se asoma por la puerta.
Sra. Winter: -Es Anna y su hermanito, se quedarán este invierno con nosotros. Vayan a dormir.
Responde secamente la señora Winter dándole la espalda a su hijo.
Blaze: -¿Quiénes?
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Editado: 10.01.2026