DANIEL
Por fin Emilia pudo decir que no, eso fue algo que me hizo sentir bien, no por ella… o sí, pues por mí ya no tenía que estar discutiendo con él. Eso era lo que pensaba cuando escuché su voz molesta otra vez.
—"No... no lo entiendo, ¿cómo puedes decir que no? Todavía que fui la única persona que te dijo eso. En toda la escuela nadie te quiere, entiende, si no tienes amigas ¿cómo crees que le gustaría a alguien? Eres..."
Escuché la voz de Liamcito, que en todo esto no había dicho nada y fue el que hizo que estuviera aquí discutiendo con ese.
—Liamcito— no quiero escuchar otra vez que le digas algo así.
¿Sabes por qué te dijo que no? Sí lo sabes, porque eres uno más como todos, eres una persona que nunca va a tener un valor en la vida, alguien que nunca funcionó para nada en el mundo. La mierda que le digas yo mismo te la voy a poner en la jeta. Espero que ya sepas por qué te dijo que no o te lo tengo que explicar con manzanas.— lo dijo en serio, molesto.
—Chico— ya, Liam, mejor vete con Daniel a otro lugar. ¿Por qué te importa tanto una persona como ella? Es solo una chica, podemos tener más.
—Daniel— mira, mejor cállate y mejor vete.
y puedes hacer por primera vez en tu vida lo que haría un hombre, no un niño. Y ¿sabes por qué la estamos ayudando? Porque esa persona es más importante que tú. Sabes que hay personas que nunca vas a ver en el mundo como ella.
—Chico— a mí qué me importa, y Emilia, ya verás, a mí nadie me dice que no.
—Liam— ya te dije que no, o ¿qué quieres, que te lo diga en francés? —lo dijo en voz alta, algo enojado.
Antes de que se fuera, ese tipo agarró el ramo y lo destruyó. Pude oír los pétalos caer al suelo. Cuando pude ver a Emilia, sus lágrimas rodaban por sus mejillas, una a una, como si fueran los pétalos, y ella poco a poco se caía al suelo en un silencio profundo.
EMILIA
Se me formó un nudo en la garganta que me lastimó más que nada, porque lo que dijo era verdad: no tenía amigos y menos alguien. Él era la única persona que se me había declarado en toda mi vida y eso fue algo que me dolió mucho.
No pude controlar mis sentimientos y pude ver un río caer por mis mejillas, era una chillona. ¿Por qué no puedo hacer como los demás, que no les importa lo que digan las personas sobre ellos?
Lo único que quería era ir a mi habitación y no escuchar a otra persona que me pudiera decir si estaba bien. Era obvio que no estaba bien.
LIAM
—Liam— ¿Emilia, estás bien?
—Emilia— no... no estoy bien.
—Liam— es por lo que te dijo de tus amigos. Oye, no te preocupes, tú sabes que eso no es verdad.
—Emilia— es que no tengo amigos, solo tengo una amiga en toda la escuela —lo dijo con lágrimas en sus ojos
.
—Liam— oye, todo está bien, si tú me lo permites yo seré tu amigo.
—Daniel— Liamcito puede ser tu amigo y yo tu mejor amigo… o algo más.
—Emilia— amigos sí, pero el de algo como que no —soltó una risita y una sonrisa.
—Emilia— oye, me tengo que ir, que tengo clases.
—Liam— yo también tengo, adiós.
—Daniel— yo no tengo, pero pues adiós.
Me fui a mi salón. La profesora por poquito no me deja pasar, pero le dije que no pude llegar a la hora porque estaba practicando básquet y fue cuando pude pasar al salón.
EMILIA
Estaba viendo una película de terror con mi mamá, pero no le estaba poniendo mucha atención, porque pensé en por qué Daniel y Liam estaban en la biblioteca juntos. No eran amigos o ¿sí? A primera vista parecían chocar más que ser amigos. ¿Cómo pueden ser amigos si son rivales? Sí se puede, pero por su actitud como que no es de amigos.
—Mamá— ¿oye Emilia, mejor puedes poner otra cosa? Antes había mejores películas de terror —comentó.
—Emilia— no son las películas de ahora, tal vez la aplicación no tiene muchas películas.
—Mamá— ¿y por qué no cambias de aplicación?
—Emilia— ah, es que eso lo tienes que hacer con tu tarjeta.
—Mamá— mañana me dices una aplicación con muchas películas y cambiamos de aplicación.
—Emilia— está bien, mamá, como quieras.
—Mamá— oye Emilia, ya es tiempo de que tú tengas que salir.
—Emilia— pero si estoy saliendo.
—Mamá— solo sales cuando estoy yo. No te digo que tienes que salir sola, eso no, pero puedes salir con algunos amigos. ¿No estás aburrida de estar todo el día en la casa?
—Emilia— es que a Sofía no la dejan salir mucho.
—Mamá— también puedes salir con otros de tus amigos.
—Emilia— sí, está bien, voy a ver, mamá —la voz se me quebró, como convirtiéndose en un susurro, que mi mamá sí escuchó.
—Mamá— está bien, Emilia.
—Sí, claro, mamá.
Me fui a mi lugar seguro. Apenas entré a mi habitación, me lancé a la cama.
No sé por qué, pero cada vez que una persona mencionaba algo sobre mis amigos sentía un río en mis mejillas. Me sentía muy mal, como si fuera un bicho raro.
¿Por qué no podría ser como los demás? ¿Por qué tenía que ser extraña? Para mí, yo era divertida, graciosa y no era nada fea. Sí, soy algo enojona y seria, pero no mucho. ¿Por qué no podría hacer amigos?
...Pero que importa con amigos o sin amigos yo era la misma persona.
mejor no le pongo tanta impotarncia.
Ese me dijo todo eso por que no pudo salir con migo y nunca va a poder.
"…Espero que les guste mucho. Si pueden dejar su opinion en los comentarios, sobre la historia me ayudarían muchísimo, en serio."♡♡♡♡
Gracias por leer
Editado: 12.04.2026