Las Cenizas de Ithrion

Capítulo 4: Los Muros que Respiran

Némerys ya no parecía una academia.

Ahora parecía un organismo vivo.

Lyra lo sintió apenas cruzó el pasillo exterior tras el colapso del anfiteatro. Las paredes estaban más calientes de lo normal. El suelo vibraba con un ritmo lento, como un corazón enterrado bajo la piedra.

Y lo peor: nadie más parecía notarlo.

Los estudiantes caminaban en silencio, guiados por guardias de la academia, como si el caos del vínculo nunca hubiera ocurrido. Ni rastro del anfiteatro destruido. Ni de la explosión.

—Esto no es normal… —murmuró Serah, caminando a su lado—. Nos han cambiado de sector.

Lyra miró alrededor.

—No han cambiado nada —dijo ella en voz baja—. Solo nos están moviendo como si nada hubiera pasado.

Serah la miró con tensión.

—¿Qué viste ahí dentro?

Lyra dudó.

Porque lo que había visto… no era algo que se pudiera explicar sin parecer loca.

Sombras vivas.

Un dragón dentro de su mente.

Y una frase que seguía clavada como una espina:

“Este lugar está hecho de cadáveres que aún respiran.”

—No lo sé —mintió.

Serah no pareció creerla.

Pero antes de que pudiera insistir, una presencia los interrumpió.

Kael Draven.

Apareció al final del pasillo como si siempre hubiera estado allí. Perfectamente calmado. Sin heridas. Sin polvo. Solo su mirada fría, fija en Lyra.

—Tú vienes conmigo —dijo.

Serah dio un paso al frente.

—Ella no va a ir contigo.

Kael ni siquiera la miró.

—No te lo estoy preguntando.

Lyra apretó los puños.

—¿Y si no quiero?

Por primera vez, Kael dudó un segundo.

Solo uno.

Luego dio un paso más cerca.

—Entonces no entiendes lo que llevas dentro.

El aire se tensó.

Lyra sintió a Vharyx moverse bajo su piel, como si escuchara la conversación.

—No vuelvas a hablar como si supieras lo que pasa en mi cabeza —dijo ella.

Kael la observó.

Más serio ahora.

—No tengo que saberlo. Lo estoy viendo.

Silencio.

Serah miró entre ambos, confundida.

—Esto es absurdo… —murmuró ella—. Nadie “ve” el vínculo así.

Kael finalmente la ignoró.

—Última vez —dijo a Lyra—. Vienes conmigo.

Lyra sostuvo su mirada.

Y entonces el suelo tembló otra vez.

Más fuerte.

Las luces del pasillo parpadearon.

Las paredes… respiraron.

Literalmente.

Un sonido profundo recorrió el edificio.

Como algo despertando bajo la academia.

Serah dio un paso atrás.

—¿Qué es eso…?

Lyra sintió un dolor agudo en el pecho.

Vharyx.

Más cerca.

Demasiado cerca.

La voz volvió, más clara que antes.

“Abre los ojos.”

Lyra los abrió.

Y lo vio.

Bajo el suelo de piedra, debajo de Némerys… había algo enorme.

Huesos.

Gigantescos.

Enroscados como raíces.

No eran dragones normales.

Eran antiguos.

Mucho más grandes.

Kael la observó cambiar la expresión.

—Ya lo has visto —dijo él en voz baja.

Lyra no respondió.

Solo retrocedió un paso.

—¿Qué es esto? —susurró.

Kael bajó la voz.

—El verdadero fundamento de Némerys.

Serah tragó saliva.

—Estás mintiendo…

Kael la ignoró otra vez.

—Cada dragón que muere en esta academia… no desaparece.

Lyra sintió un escalofrío.

—¿Dónde van?

Kael la miró directamente.

—Se convierten en esto.

El suelo volvió a vibrar.

Y esta vez… algo dentro de las paredes se movió.

Un hueso.

Luego otro.

Como si algo enterrado bajo la academia estuviera intentando levantarse.

Lyra dio un paso atrás, respirando más rápido.

—Vharyx… —susurró sin darse cuenta.

Kael la miró.

—¿Lo oyes?

Lyra apretó los dientes.

—Está aquí…

Kael asintió lentamente.

—No dentro de ti.

Pausa.

—Debajo de ti.

El suelo explotó.

Una grieta atravesó el pasillo entero.

Un rugido antiguo salió desde las profundidades.

No era un dragón normal.

Era algo más viejo.

Más roto.

Más hambriento.

Lyra cayó de rodillas.

El mundo giraba.

Y por primera vez…

Vharyx no sonaba tranquilo.

Sonaba… enfadado.

“Nos han enterrado.”

Kael la agarró del brazo para levantarla.

—Ahora entiendes por qué nadie sale de Némerys —dijo él—. No porque no puedan…

Su mirada bajó al suelo agrietado.

—Sino porque ya están dentro de algo más grande que ellos.

La academia volvió a respirar.

Pero esta vez…

no parecía humana.

Lyra miró el pasillo, las paredes, el suelo…

y entendió que Némerys no era un lugar.

Era una prisión.



#1331 en Fantasía

En el texto hay: dragones, jinetes

Editado: 12.05.2026

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