Las Cenizas de Ithrion

Capítulo 10: La Sala de los Primeros Jinetes

El sello no volvió a abrirse.

Pero tampoco volvió a estar en calma.

Lyra caminaba por los pasillos de Némerys con la sensación constante de que el edificio la observaba. No era paranoia: las antorchas giraban ligeramente cuando pasaba, como si intentaran seguirla.

Kael iba a su lado.

Demasiado cerca para ser casual.

Demasiado callado para ser él.

—No estás diciendo nada —murmuró Lyra.

Kael no la miró.

—Estoy pensando.

—Eso suena peligroso.

Él soltó una exhalación leve, casi una risa.

—Lo es.

Doblaron un pasillo prohibido.

Las paredes aquí no tenían símbolos decorativos. Tenían marcas antiguas, borradas a medias, como si alguien hubiera intentado desesperadamente que nadie recordara lo que estaba escrito.

Lyra sintió a Vharyx inquieto dentro de su mente.

“Este lugar… huele a origen.”

—¿A dónde me llevas? —preguntó ella.

Kael se detuvo frente a una puerta sin manilla.

Solo piedra.

—A la parte de Némerys que no aparece en ningún mapa.

Lyra frunció el ceño.

—Eso no es una respuesta.

Kael la miró por fin.

—Es la única que tengo.

Apoyó la mano en la piedra.

El muro reaccionó.

No se abrió.

Se… deformó.

Como si la realidad dudara.

Y entonces cedió.

La puerta desapareció.

Del otro lado no había pasillo.

Había una sala gigantesca.

Circular.

Cubierta de símbolos más antiguos que los del vínculo.

En el centro… columnas.

No de piedra.

De hueso.

Lyra dio un paso atrás.

—Esto no es una academia…

Kael entró sin dudar.

—Nunca lo fue.

El aire aquí era distinto.

Más pesado.

Más viejo.

Como si cada respiración estuviera compartida con algo más.

Lyra avanzó lentamente.

—¿Qué es este lugar?

Kael miró alrededor.

—La Sala de los Primeros Jinetes.

El nombre cayó como una sentencia.

Lyra sintió frío.

—Los primeros jinetes no existen.

Kael la miró.

—Eso te enseñaron.

Pausa.

—No es lo mismo.

Lyra observó las columnas.

En cada una había grabados.

Figuras humanas… conectadas a dragones.

Pero no mediante monturas.

Sino mediante algo mucho más profundo.

Cables de luz.

Raíces.

Algo vivo.

Lyra sintió náuseas.

—Eso es… vínculo —susurró.

Kael negó.

—Eso es extracción.

El silencio se volvió denso.

Vharyx reaccionó dentro de ella.

Fuerte.

Inestable.

“No mires más.”

Pero Lyra no podía dejar de mirar.

En una de las columnas… había un nombre.

Borrado parcialmente.

Pero aún visible.

LY—A

Su respiración se cortó.

—Eso… no puede ser…

Kael la observó.

—¿Qué has visto?

Lyra señaló la columna.

—Mi nombre…

Kael se acercó.

Lo miró.

Y por primera vez en toda la historia… su expresión cambió de verdad.

No era frialdad.

No era control.

Era duda.

—Eso es imposible —dijo él.

Lyra lo miró.

—¿Entonces por qué está aquí?

Silencio.

La sala respondió por ellos.

Las columnas comenzaron a latir.

Una.

Dos.

Todas.

Como si algo dentro de ellas estuviera despertando al ver a Lyra.

Kael retrocedió un paso.

—No…

Lyra sintió presión en el pecho.

—Kael… ¿qué está pasando?

Pero Kael ya no la estaba mirando a ella.

Estaba mirando las columnas.

—No eres la primera vez que entras aquí —dijo en voz baja.

Lyra se quedó helada.

—Eso no tiene sentido.

Kael apretó la mandíbula.

—Entonces alguien ha reiniciado el sello.

El suelo tembló.

Las columnas respondieron.

Y la voz volvió.

Pero esta vez no desde el abismo.

Desde la sala.

Desde las paredes.

Desde el hueso mismo.

“Bienvenida de nuevo.”

Lyra retrocedió.

—No…

Kael la agarró del brazo.

—Lyra, escúchame.

Ella lo miró.

Por primera vez, Kael no parecía tener control de la situación.

—Si ese nombre está aquí… significa que ya has estado dentro del ciclo.

Lyra negó.

—No recuerdo nada de esto.

Kael la sostuvo más fuerte.

—Eso es lo que hace el sello.

Pausa.

—Borra… y repite.

El aire se rompió.

Y una de las columnas se abrió lentamente.

Desde dentro… algo empezó a salir.

No un dragón.

No humano.

Algo entre ambos.

Y la sala entera respiró como si acabara de reconocer a su antigua llave.

Kael la miró.

—Ahora entiendes por qué te eligió Vharyx.

Lyra sintió miedo real por primera vez.

—No me eligió…

Pausa.

—Me recordó.

Y la cosa dentro de la columna dio un paso hacia la luz.



#1500 en Fantasía

En el texto hay: dragones, jinetes

Editado: 02.06.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.