Las Cenizas de Ithrion

Capítulo 13: Lo que Hay Dentro de la Llave

El problema no fue el silencio.

Fue lo que vino después.

Porque cuando la sala dejó de vibrar, Némerys fingió otra vez ser una academia.

Las columnas dejaron de moverse. La grieta en el suelo se estabilizó. El aire volvió a su estado “normal”, como si el mundo tuviera una capacidad limitada para aceptar lo imposible.

Pero Lyra ya no encajaba en ese normal.

Kael la llevó fuera de la Sala de los Primeros Jinetes sin decir una palabra. Sus pasos eran rápidos, tensos, como si ahora cada segundo contara más que el anterior.

Lyra no discutió.

No tenía fuerzas.

Su mente seguía atrapada en fragmentos: el ciclo, la otra versión de sí misma, la palabra “llave” repitiéndose como una herida abierta.

Cuando llegaron a un pasillo alto, Kael se detuvo.

—Ya no puedes volver a tu dormitorio —dijo.

Lyra lo miró.

—Eso no suena a una opción.

Kael no respondió de inmediato.

—No lo es.

Silencio.

Lyra apretó los dedos.

—¿Qué soy exactamente para ti ahora?

Kael la observó un segundo largo.

—Un riesgo.

Eso dolió más de lo que debería.

Lyra soltó una risa corta, sin humor.

—Qué romántico.

Kael no reaccionó al sarcasmo.

—Y también la única razón por la que esto todavía no se ha roto del todo.

El viento entraba por una abertura del pasillo. Olía a altura, a frío, a metal antiguo.

Lyra bajó la mirada.

—He visto cosas que no deberían existir —murmuró—. Y lo peor es que… siento como si ya las hubiera visto antes.

Kael se tensó ligeramente.

—Eso es el ciclo.

—No me sirve esa respuesta.

Kael dio un paso hacia ella.

—No hay otra.

Silencio.

Lyra levantó la vista.

—¿Y Vharyx?

La mención del nombre hizo que Kael cambiara la expresión.

Un poco.

—No es solo tuyo —dijo él.

Lyra frunció el ceño.

—¿Cómo que no es solo mío?

Kael dudó.

Solo un instante.

—El dragón que te eligió no está completo.

Lyra sintió un escalofrío.

—Explícate.

Kael miró hacia el horizonte de la academia.

—Los dragones originales no se dividieron solo en cuerpos bajo Némerys.

Pausa.

—También se dividieron en vínculos.

Lyra sintió que algo encajaba… de forma equivocada.

—¿Qué estás diciendo?

Kael la miró directamente.

—Que Vharyx no es un dragón.

Silencio.

El aire pareció volverse más pesado.

Kael continuó:

—Es lo que queda cuando un dragón intenta recordarse a sí mismo a través de demasiadas vidas.

Lyra dio un paso atrás.

—Eso no tiene sentido…

Kael la interrumpió.

—Y tú eres una de esas vidas.

El mundo se inclinó.

Lyra se quedó sin aire.

—No.

Kael no apartó la mirada.

—Sí.

Silencio.

Lyra sintió un temblor dentro del pecho.

No era miedo.

Era reconocimiento.

Vharyx reaccionó dentro de ella.

Fuerte.

Casi doloroso.

“No lo dejes terminar.”

Lyra apretó los dientes.

—No te creo —susurró.

Kael bajó la voz.

—No tienes que hacerlo.

Pausa.

—Pero tu cuerpo ya lo sabe.

Silencio.

El viento golpeó más fuerte.

Y por primera vez, Lyra sintió algo peor que el miedo al abismo.

Sintió que el abismo… la reconocía a ella como su origen.

Kael dio un paso atrás.

—Si esto es cierto, el ciclo no solo se está rompiendo.

Lyra lo miró.

—¿Entonces qué?

Kael respondió sin emoción.

—Se está cerrando alrededor de ti.

Un sonido distante recorrió la academia.

Como una campana sin campana.

Algo estaba cambiando otra vez.

Y esta vez… no venía de debajo de Némerys.

Venía de todos lados a la vez.

Lyra levantó la vista hacia el cielo de la academia.

Y por un segundo… juró ver ojos.

Abriéndose.

Observándola.

Esperándola.

Como si el verdadero despertar apenas acabara de empezar.



#1500 en Fantasía

En el texto hay: dragones, jinetes

Editado: 02.06.2026

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