Las Cenizas de Ithrion

Capítulo 18: La Orden del Ciclo

El aire en Némerys dejó de ser aire normal.

Se volvió… denso.

Como si cada respiración tuviera peso propio, como si el mundo estuviera midiendo cuánto podían resistir antes de romperse.

Lyra caminaba ahora sin rumbo claro.

Kael la seguía a medio paso de distancia, sin tocarla, pero sin dejarla sola.

El silencio entre ambos era distinto al de antes.

Ya no era tensión.

Era vigilancia.

—Has cambiado —dijo Kael al fin.

Lyra no lo miró.

—No he hecho nada.

—Ese es el problema —respondió él.

Lyra se detuvo.

El pasillo estaba vacío. Demasiado vacío para ser Némerys.

—Explícate —dijo ella.

Kael la miró con atención.

—Antes reaccionabas al ciclo.

Pausa.

—Ahora el ciclo reacciona a ti.

Silencio.

Lyra apretó los dedos.

—Eso no tiene sentido.

Kael dio un paso más cerca.

—Sí lo tiene.

Pausa.

—Solo que no es una conversación.

El suelo vibró suavemente.

Lyra lo sintió.

Kael también.

Ambos miraron hacia abajo al mismo tiempo.

Las marcas del suelo… estaban reapareciendo.

No como antes.

Más organizadas.

Formando líneas.

Direcciones.

Como si alguien invisible estuviera escribiendo un camino bajo sus pies.

Lyra retrocedió un paso.

—Esto está volviendo a pasar…

Kael negó.

—No.

Pausa.

—Está avanzando.

El aire se tensó.

Y entonces la voz volvió.

No desde arriba.

No desde abajo.

Desde el propio pasillo.

“Continuar.”

Lyra se quedó inmóvil.

—No…

Kael frunció el ceño.

—No le respondas.

Pero la palabra ya estaba dentro de ella.

No como invasión.

Como familiaridad.

Lyra respiró más lento.

—No es la misma voz…

Kael la miró.

—Es la misma estructura.

Silencio.

Las marcas en el suelo comenzaron a moverse.

Deslizándose.

Redibujando el pasillo entero.

El entorno cambió ligeramente.

Puertas que no estaban antes aparecieron.

Pasillos que no existían se abrieron.

Némerys se estaba reescribiendo alrededor de ellos.

Kael apretó la mandíbula.

—Está reconfigurando el entorno.

Lyra lo miró.

—¿Para qué?

Kael tardó.

Solo un segundo.

—Para que llegues.

Silencio.

Lyra sintió un escalofrío.

—¿Llegar a dónde?

Kael la miró directamente.

—Al final correcto.

El aire se rompió ligeramente.

Y una de las puertas nuevas se abrió sola.

Oscuridad.

Profunda.

Invitante.

No como amenaza.

Como destino.

Lyra sintió a Vharyx moverse violentamente dentro de su mente.

“No entres.”

Pero su cuerpo no reaccionó como esperaba.

Un paso.

Sin ordenarlo.

Kael la sujetó del brazo de inmediato.

—Lyra, no.

Ella lo miró.

—No lo estoy eligiendo…

Pausa.

—Se está eligiendo solo.

Silencio.

El pasillo entero tembló.

Las puertas se alinearon todas hacia la misma dirección.

Kael apretó la mandíbula.

—Esto ya no es un fallo del ciclo.

Lyra lo miró.

—Entonces ¿qué es?

Kael bajó la voz.

—Es una ruta.

Pausa.

—Y tú eres la que la está recorriendo.

Silencio.

Lyra sintió un frío profundo.

—¿Y si no quiero seguirla?

Kael la miró fijamente.

Y por primera vez desde el inicio de todo…

no hubo seguridad en su respuesta.

—Entonces el ciclo te corregirá hasta que lo hagas.

El pasillo entero se inclinó ligeramente hacia la puerta abierta.

Como si Némerys misma estuviera empujándola hacia adelante.

Lyra tragó saliva.

Y entendió algo aún peor que todo lo anterior.

No estaba atrapada en una academia.

Estaba atrapada en un camino.

Y el camino… no aceptaba desviaciones.



#1500 en Fantasía

En el texto hay: dragones, jinetes

Editado: 02.06.2026

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