Las Crónicas de Draxcan: La Sombra Sobre El Trono

Capítulo X: El Sangrado de la Burocracia

Afuera del castillo Dracking, el sol de la tarde caía sobre las calles de Draxcan con la indiferencia de quien no tiene prisa. Las nubes se movían lentas, empujadas por un viento del norte que traía el olor de los bosques lejanos. La ciudad seguía su curso, ajena a las tormentas políticas que se gestaban en los pasillos del poder, porque las ciudades tienen esa capacidad: seguir funcionando aunque las cabezas que las gobiernan estén a punto de rodar.

Tilio y Paul caminaron en silencio durante los primeros minutos. No era un silencio incómodo, de esos que se llenan con palabras vacías para evitar la tensión. Era un silencio reflexivo, de dos personas que procesan en paralelo lo que acaba de ocurrir antes de hablar de ello. Habían salido del gabinete de Reax con los nombramientos oficiales en sus manos —pergaminos con el sello del Gran Sabio en lacre rojo, que acreditaban sus nuevos cargos— y caminaban ahora hacia la salida del castillo, hacia la ciudad, hacia lo que viniera.

Fue Paul quien habló primero. No era impaciente —los Elemens no suelen serlo— pero había algo en su expresión que delataba inquietud.

—¿Estás bien con esto? —preguntó.

Tilio no respondió de inmediato. Miró el pergamino que tenía en la mano, enrollado y atado con una cinta de seda. Era un objeto pequeño, liviano, casi insignificante. Pero contenía el peso de una responsabilidad que no había pedido y que no estaba seguro de merecer.

—No sé —dijo con honestidad—. Soy representante de mi raza sin haber pasado por una votación. No me eligió nadie. No me pidieron opinión los que voy a representar. Hay algo en eso que me incomoda aunque entienda las razones. Reax dice que es necesario. Que no hay tiempo para elecciones. Que la situación es demasiado urgente. Quizás tenga razón. Pero eso no hace que me sienta mejor.

Paul asintió. No ofreció consuelo fácil, porque sabía que el consuelo fácil es una forma de mentira.

—A mí también me incomoda —dijo—. Soy asesor de un representante que no ha sido elegido. Hay algo en eso que roza lo ilegal, si nos ponemos estrictos. Pero la alternativa era que no hubiera ningún representante humano mientras se organizaban las elecciones, y eso me incomoda más. Al menos así hay alguien. Alguien que puede hablar. Alguien que puede actuar. Alguien que puede intentar cambiar las cosas antes de que se pudran del todo.

Caminaron otro trecho. Las calles del barrio que rodeaba el castillo estaban más tranquilas que en días anteriores. La gente seguía ahí, con sus vidas, sus trabajos, sus preocupaciones. Pero había algo en el ambiente, algo que Tilio no podía nombrar pero que sentía en el aire. Era como la calma que precede a una tormenta: la naturaleza conteniendo el aliento, esperando.

La Conversación en la Plaza

Llegaron a una pequeña plaza, de esas que hay en cada barrio de Draxcan, con una fuente en el centro y bancos de piedra alrededor. Se sentaron en uno de ellos, bajo la sombra de un árbol cuyas hojas comenzaban a amarillear por el otoño. El agua de la fuente caía con un sonido rítmico, constante, que ayudaba a ordenar los pensamientos.

—¿Crees que lo que está haciendo Reax es lo correcto? —preguntó Paul.

Tilio tardó en responder. Miró la fuente, el agua cayendo, las ondas expandiéndose en círculos concéntricos. Era una imagen demasiado perfecta para ignorarla: las decisiones de Reax, como las piedras que se lanzan al agua, producían ondas que se extendían en todas direcciones, afectando a gente que ni siquiera sabía que existían.

—Creo que está haciendo lo que puede con lo que tiene —dijo—. Y creo que sus intenciones son genuinas. No está buscando poder para sí mismo. No está acumulando riquezas. No está favoreciendo a su clan. Quiere un reino justo, donde todas las razas tengan las mismas oportunidades. Eso es más de lo que puede decirse de la mayoría de los gobernantes que ha tenido Draxcan.

Hizo una pausa.

—Pero hay una diferencia entre las intenciones y los métodos. Y los métodos me preocupan. Los generales están detrás de él, pero ¿por cuánto tiempo? Los generales son leales a Reax, no a la idea de un reino justo. Cuando Reax se vaya —porque se irá, algún día—, los generales seguirán ahí. Y entonces tendremos a los militares gobernando, con el pretexto de que mantienen el orden. Eso no es mejor que lo que teníamos antes.

—Los métodos de los generales —dijo Paul, refiriéndose a lo que había oído sobre la reunión nocturna, sobre la detención de los líderes Revolucionarios, sobre la presión que estaban ejerciendo sobre los sectores más reacios del senado.

—Los de los generales. Los de la comisión de investigación. Los del cargo que acaba de darme Reax. —Tilio suspiró—. Solo hay dos formas de limpiar un gobierno que se pudre por dentro: con un golpe de estado o con tiempo y paciencia. Reax está eligiendo una mezcla de ambas, y las mezclas son siempre más complicadas que las opciones puras. Los golpes de estado son rápidos y efectivos, pero dejan heridas que tardan generaciones en sanar. La paciencia es lenta y costosa, pero construye instituciones que duran. Reax quiere la velocidad del golpe y la legitimidad de la paciencia. No sé si se puede tener las dos cosas.

Paul lo miró de costado. La luz de la tarde le daba a su rostro un tono dorado que suavizaba sus rasgos, haciéndolo parecer más joven, más vulnerable.

—¿Y cuál elegirías tú? —preguntó.

Tilio no dudó. Había pensado en esta pregunta durante años, desde que empezó a trabajar en el castillo, desde que vio cómo se tomaban las decisiones, desde que entendió que el sistema no era justo y que cambiarlo sería más difícil de lo que nadie imaginaba.

—El tiempo y la paciencia —dijo—. Siempre. Incluso cuando duele más. Porque el problema con las soluciones rápidas es que resuelven el síntoma y dejan la enfermedad. Y la enfermedad crece en la oscuridad, sin que nadie la vea, sin que nadie la combata, hasta que el síntoma siguiente es peor que el anterior. Un golpe de estado puede derrocar a un tirano, pero no enseña a la gente a gobernar. Solo enseña a obedecer a otro tirano.




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