El pasado
Existe un antiguo libro negro —el único de ese color— que relata la historia de un mundo perdido. Un lugar donde el oro verde, convertido en papel, era lo más valioso y poderoso; y el corazón, reducido a un simple órgano, carecía de valor, salvo en la muerte. Era un mundo en el que las monedas doradas y los billetes verdes abrían puertas, mientras las manos vacías quedaban fuera del juego o, peor aún, eran condenadas a la marginación y al desprecio. Allí, aquel papel verde pesaba más que la integridad, y solo un selecto grupo, los que acumulaban más de él, podían acceder a privilegios y oportunidades.
Ese mundo oscuro, ruin y perverso… terminó, o al menos eso asegura la gente.
Hace 50 años un evento magnífico ocurrió. Según mi madre, el cielo se abrió como si un terremoto devastador hubiese pasado, el cielo temblaba (o eso pensó ella) un resplandor blanco iluminó el mundo y de todo ello, una gran balanza blanca bajó lentamente. La llamaron: “La balanza del alma”.
No era de hierro ni de piedra: estaba hecha de un material invisible, capaz de medir lo que ninguna ley había logrado jamás en ese mundo.
“El valor verdadero de una persona”.
Desde ese día, la riqueza ya no es medida por cuanto tienes en monedas o billetes, es imposible guardarla en cofres y ni si quiera es verde. Lo que define si eres “Rico” o no es el interior y no, no hablo de órganos.
El poder pertenece a quienes llevan almas pesadas de bondad, justicia y verdad, y la miseria a quienes arrastran corazones vacíos o llenos de ambición material.
Cuenta también el libro que ya no existe el mármol (yo le decía marmoleo o momolisco antes porque me recordaba a un pastel).
En fin, hoy existen jardines grandes y maravillosos donde la luz se refleja en rostros sinceros. Mesas inmensas dónde no solo se pueden sentar los reyes sino todo aquel que sea bueno.
Todo es increíble, cierto? Mmm bueno, tengo que comentarte algo, y por favor guárdame este secreto.
A diferencia de mi familia y el mundo en el que vivo, yo creo que la balanza puede inclinarse y no de una manera positiva. En las sombras donde la luz no llega, hay quienes sueñan con volver al antiguo orden.
Y creo fielmente que hay quienes han encontrado o están por encontrar la manera de quebrantar la verdad y modificar la pureza del peso del alma.
Mi secreto aquí es que pude soñarlo, no como todos, algo positivo, sino que soñé con la ruptura. Es una imagen vaga en mi cabeza pero por lo que pude escribir al despertar ese día, una grieta se abrió en este mundo perfecto.
Desde ese día supe que la pureza estaba comprometida y que no sería eterna.