No salí de mi cuarto ni para almorzar, mis hermanos se escabullían de rato en rato para darme comida pero yo no quería bajar ni ver a mis padres para nada.
Así pasó toda la mañana, la tarde y por fin llegó las 8pm.
La noche estaba más silenciosa que de costumbre.
Me quedé sola en mi habitación, observando la ventana empañada por la llovizna.
Aún podía escuchar en mi cabeza el eco de la discusión con mi mamá…
Como una cuerda rota que se niega a dejar de vibrar.
Sus palabras no salían de mi cabeza. “no sabes lo que dices”, me gritó, “no sabes lo que esa búsqueda costó a esta familia.”
Sus palabras me dolían en el pecho más por la desconfianza que por el tono del grito.
Hasta que de pronto (Crujido de la puerta)…
Un soplo frío cruzó el cuarto, como si alguien hubiese abierto una puerta invisible. Y pum! Sin luz, las luces se apagaron de golpe y no sabía que era lo que estaba pasando.
Para no estar a oscuras agarré un par de velas con pilas que estaban en mi cajón cerca de la cama y las encendí. Ahora si veía todo, debo confesar que la oscuridad me gusta pero no después de una pelea.
Las velas parpadearon.
Y antes de que pudiera moverme, el cajón inferior, el ultimo del escritorio, se abrió solo.
Ese que ni por error se abría porque no era “necesario”.
Sentí que mi corazón se detenía.
Me acerqué despacio, sin saber si tenía más miedo o curiosidad. Dentro del cajón, envuelta en un retazo de tela color marfil, encontré una hoja vieja algo rota, definitivamente le faltaba la mitad o hasta más. El papel olía a flores secas… Y a algo que no sé describir, como tiempo atrapado.
En la esquina había un símbolo que ya había visto: un círculo incompleto cruzado por una línea, dividiendo la luz de la sombra.
El mismo símbolo, o algo parecido al del fragmento que encontramos en la biblioteca, solo que esta vez estaba roto.
Me temblaron las manos.
Apenas la toqué, escuché una voz suave —esa voz que solo había oído en sueños— surgiendo desde algún lugar profundo dentro de mí.
—Carisse ven, ayúdanos, Carisse ayúdanos.
Me llenó de terror, nunca en mi vida había escuchado voces.
O bueno, no tenía el don, solo los que tenían el don de escuchar a los muertos podían hacerlo y son muy pocos casi nadie lo tiene.
Mientras me perdía en mis pensamientos, sin darme cuenta lo volví a escuchar pero esta vez con un grito al final.
—Carisse ven, ayúdanos, Carisse ayúdanos. Carisseeeee.
—Ya basta —pensé para mis adentros —. No quiero escuchar voces, suficiente con las mías, váyanse.
Creo que en ese momento la curiosidad pudo más que el terror que me invadía de pies a cabeza porque no sé cómo, en segundos, me acerqué a leerla.
“sí lees esto, mi niña, es porque la verdad ha vuelto a llamar.”
“Tu madre y tu padre intentaron hacer lo correcto, pero el tiempo no les dio permiso.
Los caminos de Evren se cerraron para protegerlos, no para castigarlos.
Yo no tuve esa suerte.”
“El alma no muere por si sola, solo se apaga cuando olvida quién fue.
Aquí, en el mundo vacío, esperamos.
Pero el equilibrio se rompe, y tú —la que heredó el don de las voces y el fuego— eres el lazo que aún puede unirnos.”
“No temas a la búsqueda,
Teme más bien al olvido.
Porque lo que no se recuerda,
Se repite.
Pero quien recuerda sin soltar,
Lamentablemente, Muere”
Las letras comenzaron a brillar, muy despacio, como si el papel respirara.
En ese instante, lena abrió la puerta y entró.
—Cazi… ¿qué es eso?
No supe si estaba pálida o temblando, pero solo pude susurrar:
—una carta.
Y luego añadí, con la garganta apretada:
—Pero no escrita por alguien vivo.
Mientras hablaba, la tinta empezó a desvanecerse. Primero las palabras, luego las líneas. Al final, solo quedó el símbolo.
El mismo de la nota del bosque.
Y luego en una llama, desapareció.
Ahí fue cuando lo entendí: No marcaba un lugar, marcaba un destino. Solo que en ese momento yo no estaba segura si era realmente mi destino o me estaba metiendo en algo de lo que no podría salir después.
Un par de preguntas rodaron por mi mente al instante, como si estuviese pensándolas desde hace mucho tiempo: ¿Dónde está el resto de la carta? ¿Por qué solo obtengo pistas a medias?