Al fondo, casi al alcance de la vista, estaba la salida.
Se veía cercana.
Demasiado cercana.
Una abertura rectangular sin puerta ni marco, alta, a veces clara, parecía abierta apenas por una línea de luz más blanca que el oro que la rodeaba.
Lo que la tapaba casi por completo parecía una piedra gigante algo extraña que se aclaraba y oscurecía en cada paso del sol.
Sentí alivio.
Un alivio torpe, apresurado.
—mira —dije—. Ya casi salimos, agarremos nuestras cosas y vámonos.
Dimos un paso y, como si la habitación escuchara nuestro apuro…
Todo cambió.
No hubo temblor.
No hubo sonido.
La puerta… Se alejó.
Fue tan rápido, hasta llegamos a pensar que quizá no fue la puerta sino nosotras las que nos movimos lejos de ella.
Levanté la vista.
No había techo.
El dorado se extendía hacia arriba como un cielo sin límite, y el aire comenzó a reflejarnos. Bajo nuestros pies, el piso ya no era metal: era superficie viva, un espejo profundo donde nuestras siluetas se estiraban, se desdibujaban, se multiplicaban.
—caz… —murmuró lena—. Esto no era así.
Negué despacio, la sala ya no era una sala. Era un espacio, como un umbral.
Entre nosotras y la puerta, algo empezó a formarse.
No un muro.
No un abismo.
Un camino.
Y sobre el dorado del suelo, como si alguien escribiera con luz desde adentro del metal, aparecieron palabras lentas, hondas, imposibles de ignorar:
“Antes de cargar el mundo,
Mira qué mundo cargas.”
Leí en silencio.
Sentí que no hablaban del Evren.
Ni siquiera del viaje.
Hablaban de nosotras.
Y, automáticamente, luego de leerlo el aire se volvió más denso. No pesado… parecía vivo, más atento a nuestro actuar.
Y entonces lo comprendí: Aquella no era la salida.
Era el lugar donde se decidía qué parte de nosotras merecía cruzarla.
Me sentí nuevamente aprueba pero esta vez, me sentía en una pelea conmigo misma.
—Que sentimiento para más extraño —dije para salir de mis pensamientos mientras miraba fijamente el lugar frente a mi—. Y ahora ¿Qué debemos hacer? ¿Alguna idea, Lena? ¿Lena? Lenaaaa!
Grité con todas mis fuerzas pero no escuché su voz.
Camine de lado a lado con desesperación pero nada, Lena se había ido.
Estaba completamente sola y no sabía qué hacer. ¿Cómo podría irse justo ahora que todo se estaba volviendo tan extraño?
Me asusté mucho, no quería hacer esto sola.
Me derrumbé…
—Este viaje fue mi culpa —pensé—. Y ahora Lena no está, se la llevaron. ¿Qué le diré a sus padres? No podré seguir sin ella, estoy acabada.
Cayó una gota… pensé de lluvia pero eran mis lágrimas. Mi Lena no estaba y ni siquiera pude disculparme con ella por todo lo malo, no pude decirle que la quería mucho, no pude decirle que…
De la nada algo me interrumpió.
Bisss! Bissss! Sono mi celular.
No recordaba que estaba en mi mochila y mucho menos pensé que aquí habría señal.
L: Casimerito ¿estás? ¿Dónde te metiste?, me dejaste sola. ¿Qué te pasa? ¿Estás con el periodo o qué?
C: ¿Yo? Pero si tu desapareciste ¿Dónde estás? Sigo en la habitación dorada, y ¿tú?
L: Si, sigo aquí pero no te veo. La salida tampoco la veo.
C: WTF Yo tampoco te veo, ¿presionaste algo? No entiendo porque si tenemos señal no nos vemos.
L: No lo sé Caz este lugar es demasiado extraño, ¿viste la hora del reloj? Parece como si el día no hubiese terminado.
C: Son las 11:20 am, no puede ser, pensé que ya sería de noche. Espera.. ¿Escuchaste eso? ¿Lena?
El celular se apagó como si algún problema de batería se tratase y… de repente, se escuchó un tintineo.
Primero uno y luego varios al azar por todo el lugar.
A mi derecha, en la pared blanca aparecieron brillos dorados.
Al inicio un poco tenue y ya luego más nítido.
Era una imagen, no, varias imágenes en forma de cuadros dorados.
Estas imágenes no eran mías, eran de Lena.
Eran sus recuerdos,
Su infancia,
Sus sentimientos hechas fotos.
Quedé impactada, algunos de ellos estaban en mi mente un poco borrosos pero si los recordaba. Por su parte, había otros que no reconocía, nunca había visto a Lena llorando de niña o bueno, no recordaba haberla visto triste en algún momento.
Lena es la salvaje de la relación amical, no me malentiendas, ella es extrovertida y parlanchina, es bromista y poco le importa la gente desconocida.