Las CrÓnicas Del Evren Libro I - La Balanza Del Alma

CAPITULO XVIII REVELACIONES

Después de la confesión de Lena no supe cómo actuar.

Sabía que no debía sentirme triste ni nada pero realmente me hubiese gustado saberlo antes, quizá para protegerla o simplemente para no dejarla sola.

—Te quiero mucho Lena, Ya te lo había dicho, ¿verdad? —rompí el silencio nuevamente.

—Vaya, vaya, Cazi, ¿qué pasó? Quieres que te invite mi pan verdad, no, no, tu ya comiste el tuyo no seas glotona.

—Jjajjaja No oye, solo quería decirlo nada más —respondí.

—Te sientes culpable, ¿verdad? Siento culpa, Caz, no puedes mentirme.

—No, no es cierto —titubeé—. Solo… yo…

Finalmente lo solté.

—Hubiese querido estar ahí para ti cuando te sentías mal por culpa de tu familia.

—No digas eso, Caz, no era tu responsabilidad. Así que no te sientas culpable de algo que no te corresponde, si las personas no saben como lidiar con sus propias sombras tu no debes tratar de hacerlo por ellos, no te cargues algo que no es tu problema —respondió.

Nos miramos por unos segundos

—Si ya sé —respondió a mis pensamientos como si pudiera leerlos—. Ya sé que debo practicar lo que acabo de decir. No es tan fácil, sabes, pero lo intentaré.

—Yo no dije nada —indiqué—, pero que bueno que hayas entendido mi silencio. No tienes porqué culparte de cosas que tus papás no hicieron o dijeron. Creo que hoy si puedo decir que papi tenía razón.

—¿Tu papá? —preguntó— ¿Qué tiene que ver papá Mildan en esto?

—A papá no el caía tu papá, decía que mientras más tiempo esté lejos, mejor. Antes eran buenos amigos, nunca supe que les pasó después.

—Nunca te contaron su pelea, ¿verdad?

—¿Qué pelea? ¿De qué hablas? ¿Mi papá se peleó con tu papá? —pregunté ansiosa—. Seguro fue ese día que papá se fue con mis hermanos a la granja de Cuchen, el Dilentis, y llegó todo morado y golpeado, y mis hermanos sucios diciendo que los habían perseguido un toro, fue ¿tu papá? Entonces no fueron a la granja.

La miré sorprendida.

—Chale me mintieron y se fueron a jugar con el toro.

—Jajajaja no, definitivamente no fue ese día —rio fuertemente—. Tu papá fue con tu mamá a mi casa un día. Creo que pensaban que ambas seguíamos en la escuela pero ese día yo no pude ir, estaba con dolor de estómago.

—Ay si, ya recuerdo, fue justo el día en que teníamos que dar el examen de números y gráficos —respondí con algo de sarcasmo en mi hablar.

—Ay no puedes culparme, esa clase era increíblemente aburrida pero… En fin, ese no es el punto, tu papá fue a buscar al mío casi al medio día con la excusa de que tenía un documento que necesitaba entender, algo de letras y así, ya sabes que mi padre era bueno en eso, solo en eso. Como sea, yo salí de mi habitación cuando escuché un grito fuerte, me escabullí en silencio hasta la oficina donde estaban y los escuché gritarse, sentí como tu padre se contenía en pegarle a mi padre y el mío, como siempre, solo deseaba que desapareciera el tuyo. Cuando me acerqué los oí conversando más claramente :

  • Tu no sabes ser padre —reclamó tu papá—como un ser tan inconsciente puede ser Maestri de las letras y la filosofía, que descaro. ¿en que rama de la filosofía se encuentra el manual para ser un mal padre?
  • Tu vienes a dártela de justo y bueno cuando ni siquiera sabes lo que en realidad hago. El desconocimiento y la ignorancia definitivamente son tus mayores defectos —contestó mi padre—. Acaso tu hija no anda sin control, caminando torpe por el mundo como si la gente no la mirara sabiendo que al ser hija de Maestris debe dar el ejemplo a los Dilentis y Yentis.
  • Tu de mi hija no hables, mi hija es libre de pensar y no tiene por qué estar pensando en el qué dirán porque ella no hace nada malo, además yo no vine a hablar de la mía y tampoco de la tuya, vine a hacerte entender que lo que haces está mal.
  • Bueno, si tu piensas que tu hija no hace nada malo es tu problema, Mildan, tu no me vas a decir como criar a mi hija, ¿ME ESCUCHASTE? —gritó mi padre.
  • Si puedo y si lo haré porque Lena es una niña maravillosa que el único error que ha podido cometer es nacer bajo tu lecho, es increíble que no puedas dejar el qué dirán y tratar bien a tu hija. Tanto te cuesta ser bueno con ella, acaso es su culpa todo esto ¿Qué te paso, Abhimanee? ¿Tu no eras así?
  • Tu no me vengas a decir lo que tengo que hacer, ya va siendo hora de que te vayas de mi casa —replicó mi padre.
  • Al parecer le haces honor a tu nombre —respondió tu papá —. Esto es increíble, pensé venir y conversar pero solo gasto tiempo y saliva.
  • Nadie te mando ni te obligó a venir, tu no eres quién para decirme como debo tratar a mi hija, mejor ve y cuida tu hogar que buena falta te hace.
  • Yo puedo venir cuantas veces se me da mi gana porque tu eres un mal padre y estás dañando a tu hija por nada.
  • ¿Y eso a ti que te importa? —respondió mi padre— Acaso te hago daño a ti. No te metas en mi familia.
  • Si me meto porque Lena es amiga de mi hija, mi niña, mi Cazi la quiere mucho y nosotros también. No permitiré que una niña que solo debería merecer amor en su vida esté triste y se refugie sus audífonos porque no cumples el valor mínimo que te exige el Evren.
  • ¿Qué hablas tu? Tu no sabes nada.
  • El Evren te exige cuidar a tu familia, cosa fea, y tu ni siquiera eso haces. Me dice que no me meta en tu crianza cuando lo que menos haces es criar. Tu no mereces ser llamado Maestri porque no eres un ejemplo y mucho menos debes ser llamado padre porque no cuidas lo más preciado que te ha dado el Supremo Creador. ¿Sabes qué son los mejores regalos? ¿Sabes acaso? Son tus hijos, Abhimanée, tus hijos, y lo mínimo que deben tener es tu protección y cariño y definitivamente eso no encuentran en ti.
  • Deja tus espiritualidades para quien las quiera escuchar, Mildan, ya no eres bienvenido en esta casa. Sal de mi Casa ahora.
  • Excelente, mejor para mi —gritó papá Mildan.
  • Lárgate de mi Casa —dijo mi padre.
  • Mira poco hombre déjame decirte algo y escúchalo con mucha atención. Si no vas a amar a tu hija como se debe, no lo hagas. Nadie está aquí para juzgarte pero no la dañes porque ella no se lo merece. Tu si quieres desaparece, ¿está bien? Pero si yo me entero de que mi hija me cuenta que Lena está triste otra vez por culpa tuya yo no vendré a hablar, y así tenga que utilizar mi don para algo negativo, yo voy a venir y te voy a quemar vivo, me escuchaste. TE ROSTIZARÉ COMO A UNA LEÑA MUERTA, ¿OÍSTE?
  • Me estás amenazando —exclamó mi padre.
  • Si, es una amenaza y una grande. Tu si quieres piérdete y quédate con tu orgullo perverso, haz que te expulsen del Evren pero te lo digo por última vez porque ya me estás cansando. UNA SOLA LAGRIMA QUE ESA NIÑA DERRAME POR TU CULPA Y ME VAS A CONOCER y ni se te ocurra decirle que no se junte con mi hija porque yo con más razón vengo y te quemo tu oficina junto a ti dentro. Si no la quieres menos le niegues estar con gente que si la ama, ella es una hija para mí y Nicori. Tu con esto ya perdiste todo derecho sobre ella y todo mi respeto.
  • Mildan —gritó mamá Nicori—. No es necesario que lo amenaces, ya hablé con Dalia. Ella no permitirá que esta persona siga dañando a Lena.
  • Dalia no es quién para prohibirme nada —refutó mi padre—, y ustedes mucho menos.
  • Mira porquería hazle daño a Dalia también y te la verás con toda mi furia, ¡NO LAS DAÑES MÁS! —exclamó mamá Nicori acercándose a querer pegarle a mi papá.




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