Mi pequeña Ariana,
Hoy que el tiempo ha ido dejando atrás a la niña que fuiste, quiero dejarte estas páginas como un pedacito de mi alma y un pequeño trozo de mi corazón. Este libro nació de mis sueños más locos, de mis esperanzas y de todos los anhelos que alguna vez guardé en silencio.
Tal vez ya no creas en cuentos de hadas, pero quiero que sepas que siempre habrá magia en las palabras hechas con amor y que, a su vez, en cada capítulo que leas aquí encontrarás un fragmento de lo que realmente importa: la fuerza de creer, el valor de seguir y la dulzura de recordar. Que este libro sea tu refugio en los días grises y tu escape cuando necesites volver a creer, no en los castillos ni en los dragones, sino en ti misma.
La vida es una balanza constante entre la luz y la sombra, entre lo que entregamos y lo que guardamos, entre lo que somos y lo que anhelamos ser. A veces el camino parecerá pesado y otras veces tan ligero que creerás volar. Lo importante, mi niña, es recordar que cada experiencia —buena o difícil— es parte de tu crecimiento, y que tu alma siempre sabrá encontrar el equilibrio.
Si alguna vez dudas de ti, abre un libro; si alguna vez sientes miedo, recuerda que dentro de ti hay más fuerza de la que imaginas; si alguna vez piensas que estás sola, mira al cielo y recuerda que el amor verdadero nunca abandona.
Ojalá estas páginas te enseñen lo mismo que yo aprendí: que la vida se mide no solo por lo que logramos, sino por la huella que dejamos en quienes amamos. Y tú, Mi pequeña Ariana, eres ya la huella más bonita en mi corazón. Recuerda que una nota no te define, tú puedes hacer y ser todo lo que quieras recordando siempre los valores que tus padres, yo y todo aquel que te ama te enseñamos.
Siempre serás mi pequeña bendición.
Con todo mi amor, Tu tía Denisse.