-"19 abril, 2000"-
El sol se estaba escondiendo tras los edificios, tiñendo la calle de naranja y rojo. Woo-jin, Kyung-min y Sung-ho caminaban lado a lado, despidiéndose de un amigo con palmaditas en la espalda y risas que intentaban sonar naturales.
—Cuídate, ¿vale? —dijo Woo-jin, levantando la mano en un gesto de adiós.
—Nos vemos mañana —añadió Kyung-min, forzando una sonrisa que no llegaba a los ojos.
El amigo comenzó a alejarse, caminando por la acera, ajeno a todo. Sung-ho y los demás lo siguieron con la mirada.
De repente, un chillido cortó el aire. Los tres voltearon de inmediato. Sus ojos se abrieron al unísono, paralizados por el horror. Frente a ellos, en medio de la calle, estaba su amigo. Un auto frenó bruscamente, pero era demasiado tarde.
~"10 Marzo, 1992"~
El salón estaba silencioso y aburrido. Cada uno de los ocho amigos arrastraba su escoba o trapeador, moviéndose lentamente, como si la tarea fuera un castigo eterno.
Chae-won barría con expresión seria, suspirando con cada movimiento.
—Esto… es interminable —murmuró.
—Y asqueroso —dijo Ye-rin, recogiendo papeles arrugados que ya habían estado ahí desde el viernes pasado.
Ha-eun barría meticulosamente, Seo-yeon miraba por la ventana sin interés, y Kyung-min se apoyaba en la pared, dejando que la escoba arrastrara polvo sin mucha convicción.
Sung-ho giraba la cabeza, intentando no pensar demasiado, y Jae-hyun soltaba suspiros dramáticos cada treinta segundos.
Woo-jin, por su parte, sacó un pequeño casete de su mochila y lo puso en el reproductor de la sala. La música comenzó a sonar: rítmica, pegajosa, perfecta para romper el aburrimiento.
—Bueno… —murmuró Jae-hyun, con un brillo en los ojos—…esto ya es un poquito mejor.
—Solo un poquito —contestó Chae-won, aunque su hombro se movía al ritmo de la música sin que pudiera evitarlo.
Durante unos minutos, todos barrían y trapeaban en silencio, sincronizados solo por el ritmo de la canción. Todo parecía bajo control… hasta que Ye-rin, intentando ordenar unos papeles, dejó caer una goma de borrar.
Jae-hyun, distraído y con la música subiendo el ánimo, le dio un toque con la escoba. La goma salió disparada y chocó contra una pila de papeles, enviando hojas volando por todos lados.
Kyung-min resbaló con el trapeador húmedo, chocando con Woo-jin, quien sostenía el casete con cuidado.
—¡Cuidado! —gritó Chae-won, esquivando un bote de basura que rodaba.
El casete de Woo-jin terminó cayendo al piso, reproduciendo un ruido estridente antes de detenerse.
Eso fue suficiente para desatar la locura.
Papeles volaban, trapeadores se movían solos, el agua del trapeador se salía del balde y todos, sin decir palabra, comenzaron a correr, esquivar, lanzar y empujar… riendo como si cada movimiento fuera un juego improvisado.
—¡Atrápalo, woo-jin! —gritó Sung-ho, lanzando un papel mojado como frisbee.
—¡Cuidado con el casete! —gritó Woo-jin, corriendo detrás de su preciado reproductor.
Chae-won resbaló, esquivando un bote de basura y derribando otro. Seo-yeon terminó en el piso, riendo mientras trataba de atrapar una goma que Jae-hyun lanzaba con dramatismo.
En cuestión de segundos, el salón estaba cubierto de agua, papeles y trapeadores, un desastre total, pero con todos los amigos moviéndose con energía, gritos y risas.
La música del casete volvía a sonar en un loop improvisado, acompañando el caos perfectamenten.