Las estrellas son capaces de iluminar incluso el lugar más oscuro, les contaré una historia... podría decir que es corta pero les mentiría, pues esta es una larga historia.
Nuestro protagonista es uno de los cuatro héroes legendarios de la esperanza, uno de aquellos que defenderá la tierra y las estrellas con su gran poder.
Como verán nuestra historia… Comienza en 1957, en un reino donde nacen las estrellas, el nombre que posee es Lustres pero también es conocido como el reino de los Lustros.
Mientras aquel lugar se encontraba en gran paz y armonía, El cielo se volvió en tonos rosados, los reyes actuales rápidamente se trataron de levantar de su trono, cuando sus pies no se pudieron mover.
En aquel momento una hermosa criatura andrógina y humanoide se hizo presente en el magnífico castillo de las estrellas, donde la luz resonaba con gran fuerza sin que la oscuridad pudiera entrar.
Al momento de aparecer varias plumas doradas de sus hermosas alas cayeron al suelo, Parecía un ángel, pero su presencia pertenecía a algo mucho más antiguo: a un dios.
Los reyes recién coronados se levantaron con miedo, cuando observaron aquella criatura mística moverse con mucha delicadeza y el ser tan etérea.
—¿En qué año estamos?, ¿ qué tiempo es?— La voz de la criatura sonaba en todo el castillo, los ojos de las criatura tapados por dos alas y aquella vestimenta era absolutamente hermosa.
—¿Quién es usted?— menciona el emperador exaltado mientras observaba aquella criatura de manera horrorizada.
—El quién soy es irrelevante— Aquella criatura se acercaba a ellos, —El que ustedes sean Aria la consorte y Averos II es lo importante—
Ambos asintieron mientras veían a la criatura con algo de miedo, sin embargo la criatura comenzó a decir la profecía con aquella voz mística.
¨Cuando las estrellas están por caer, 6 luces se elevarán de lo profundo del cosmos. La calma, la sabiduría, la pasión, el silencio, los sentimientos y una estrella que guiará nuestra esperanza, para vencer a la oscuridad del futuro.¨
Aquel ángel no esperó respuesta, desapareciendo en un torrente de pétalos rosados de cristal, dejando a los reyes con la palabra en la boca y aquella profecía en sus manos.