Finn
—Ya sabemos que amas a tus amiga la murusha —comentó Ethan mi lado bebiendo café—. Pero ella te ve como amigo.
—Ethan por favor, no me rompas mi pan. Que no quiero migajas. —bromeó empujándolo.
—Vamos tío, de seguro le gusta a otro.
—Imposible, ella me dice todo. Se que no ama a nadie porque lo noto en sus ojos y en la forma que habla —insisto—. Además, ella no hubiera aceptado la propuesta.
—Sí claro.
Pongo los ojos en blanco ignorando por completo a Ethan, se que no ama a nadie ¿o sí? No.
No lo creo.
Es imposible.
Desvío la mirada hacia el pasillo donde se suponía que Kamih estaría pasando a esa hora, pero desde ayer no ha venido. No me contesto las llamadas ni los mensajes lo que me tiene los nervios de punta, se que no es mi pareja de verdad pero esto cuenta como amigo no como “novio”, noto una sombra en la mesa lo que supongo que ha de ser Hanna.
—¿Y Kamih? —preguntó Hanna acomodando su bolsa.
—Primero buenos días a tu hermano ¿quieres?
Pone los ojos en blanco antes de que Ethan bromeé con ella, estos últimos días le tiene una ojeada a mi hermana pero lo conozco, una chica como mi hermana no soportaría que la engañara ni una sola vez.
—Hanna ¿por qué no te sientas con nosotros? —insinúa ofreciendo una silla a su lado.
—Tengo entrenamiento y estoy hablando con mi hermano así que si me disculpas, vuelvo con la pregunta —alega ella entrecerrando sus ojos— ¿Dónde está Kamih?
—No vino, otra vez.
Suelta un suspiro exagerado al darse la vuelta.
—¿Ni un gracias?
—No.
Volteo mi mirada de nuevo de mala gana, así es nuestra relación como mellizos desde muy pequeños, no logramos lastimarnos por nuestro hermano mayor Jarvin, ha sido como nuestro niñero mayor parte de nuestra infancia cuando mamá estaba trabajando o ocupada con el hogar.
—¿No se te hace raro que no viene desde hace dos días?
—Bueno, se el porque pero no contesta mis llamadas.
—Yo que tú ya hubiera ido a su casa.
—Dice el que le coquetea hasta a mi melliza.
Suelta una risa grande al ofrecerme un choque de cafés fríos y con sabor a simple. Le devolví el gesto con una sonrisa; Ethan es mi compañero de equipo y es un excelente jugador por lo que si llega el día en el que me retire lo elegiría como capitán sin duda, aún así, no solo es conocido por un excelente jugador si no que también le coquetea con varias chicas desde que lo conozco lo que también es un desperdicio.
Al salir de la universidad, no voy a mi casa como otras veces, al contrario me siento en una banqueta para intentar contactar con Kamih, dos días sin comunicarse. A este paso me va a provocar insomnio.
Llamada rechazada.
Lo vuelvo a intentar.
Llamada rechazada.
Una y otra vez y llamada perdida.
Esto ya no es normal, para nada. Conozco a su padre y sé que es capaz de retirarle el celular por un motivo absurdo, no dudo ni un segundo más en caminar hacia su casa, no importa si hay visitas o si no me abre la puerta, necesito que esté bien, eso es lo único que me importa. Al llegar a su puerta timbre, esperando que alguien me conteste pero no recibo una respuesta, vuelvo a timbrar y la puerta se abre de un portazo.
—Kaelen… que suerte verte. —murmuró entre dientes.
—Finn, ¿necesitas algo?
—Bueno si, ¿está Kamih por ahí? —vacile tratando de encontrarla—. No me ha contestado desde hace dos días, me dijo que iría a visitar a Helen pero no volvió a responderme.
—¿Perdona? —inquirió apoyándose del marco— ¿Te dijo que visitaría a Helen?
Asiento, se supone que el debe de saber, es su hermana debe de saberlo sin importar qué. No se si estoy es malo por que en la manera que frunce el ceño me suena que algo no está bien, parpadea varias veces antes de dirigirse hacia mí.
—Mierda ¿estás seguro que no te contesto desde aquel entonces?
—Si, la llame pero me responde en buzón, y suponía que estaba en su casa.
—No ha venido desde hace dos días, de seguro debe estar con Shizu o con Hanna.
—Ninguna de las dos me dijo que estaba en casa, al contrario. Me dijeron que no le ha respondido los mensajes.
Su piel palidece de manera rápida y agarra las llaves con brusquedad y se pone el suéter. Algo está mal.
Algo está mal.
Kamih no está bien.
Ella no está bien.
—Vamos a buscarla, esto no tiene que estar pasando ahora, no de nuevo.
—¿A qué te refieres con de nuevo?
—¿No te lo dijo? —se dio la vuelta una vez que encendió el motor del carro.
—¿Qué cosa, como que de nuevo? —me subo al carro sin pedir permiso—. Dime qué diablos está pasando, dime que Kamih está bien.
—No, no está bien.
Me paralizó al escuchar, no está en casa, no está con shizu y no está bien. Vuelvo a marcar a Kamih con la respiración agitada, esperando que esta vez sí me conteste y me diga que está con alguna conocida o que está bien. Esta vez no hay llamada rechazada, en vez de escuchar su voz, escucho mucho ruido de fondo que suena como viento.
—Kamih, dime que estas bien por favor, dinos dónde estás —titubeo—. Por favor respóndeme, dime que estas ahi.
—Finn… estoy bien —contestó desde el otro lado de la línea—. Estoy en la casa de Zoé, estoy perfectamente bien, dile a Kaelen si es que pregunta que sucedió algo entre nosotros como hermanos.
¿A que se refiere con entre hermanos? Se que esta bien que ella tenga vida personal pero a que se refiere con entre hermanos, ahí algo en la que no estoy enterado y no me lo quieren decir ninguno de los dos.
—Somos amigo Kamih, tienes la confianza de decírmelo —aclaré— ¿Qué es lo que sucede y no me lo quieres decir?
Y cuelga.
Hay un silencio eterno desde la línea, solo se avanza al escuchar el pitido de buzón. Lo que apago el celular una buena vez por todas, ignorando a Kaelen.
—Entonces no te lo ha dicho. —susurra él manteniendo la vista en la carretera—. Si quieres saberlo, necesitas que ella te lo diga con sus propias palabras.
—¿Está relacionado con Helen?
—Está relacionado con ambas.
—¿Qué?
—Pasó años, antes del accidente de Helen pero necesitas tiempo para que te lo diga, ella estuvo presente en ese momento y no me refiero al accidente.
Editado: 15.08.2026