Las Gemas de Zira: El Rubí Protector.

Capitulo:4 Una vida sin amor.

-La enfermería está aquí cerca-señaló con su cabeza la puerta al otro lado del pasillo.

-Genial- caminamos 20 pasos exactos o al menos para mí y mis piernas regordetas que odiaba.

Después de mi vergonzante momento en el que por poco una hojalata acaba con mi vida, Nicolás decidió que, por hoy el entrenamiento, al menos para mí, había acabado y la verdad se lo agradecía no quería estar ahí aguantando esas miradas burlonas.

Al poner un pie dentro de la habitación involuntariamente llevé el dorso de mi mano sobre mis ojos para protegerme de un fuerte rayo de luz que dio contra mi de repente, lentamente comencé a bajar el brazo dando unos cuantos pasos para ingresar completamente al cuarto, unos segundos después mis ojos lograron acostumbrarse a ella y fue entonces que pude apreciar un diamante en forma de rombo se hallaba en medio  de la enfermería emanaba una fuerte luz doraba, este parecía tener pequeños anillos que giraban a su alrededor como un polvo mágico.

— ¿Qué es eso?- inquirí con intriga y fascinación.

— Es un diamante regenerador, lo usamos para sanar heridas graves producidas por el entrenamiento ya viste lo fuerte que puede llegar hacer.

-Eso explica porque somos los únicos aquí, ¿Lo usarás conmigo?

-Negó con su cabeza- las heridas leves se atienden manualmente, no es necesario usar el poder para cosas minúsculas como una cortada-dijo mientras volvía con un botiquín en sus manos- Siéntate allí- apuntó a una cama pequeña.

Con dificultad aparte los ojos de la gema era realmente hipnotizante costaba dejar de mirarla, caminé hasta la camilla baja de hospital.

-Esto te dolerá un poco- comenzó a limpiar mi herida suavemente.

- ¡Auch! Si arde un poco.

-Lo siento debí haberte explicado un poco más antes de dejar que hicieras eso, al no tener las marcas ni un amplio conocimiento eres como un bebé en todo esto.

-Marcas, marcas, marcas, es lo único que escucho- suspiro-al menos podrías explicarme, qué es lo que quieren decir con eso?

-Como ya te había dicho antes la marca sale a los 5 años, te da un poder por así decirlo, es una extraordinaria habilidad que solo tu posees nadie tiene una igual. Claro esto solo sucede con los que nacen con el privilegio de ser guardianes, es decir Gemiers.

- ¿Cómo saber si naces con el privilegio? ¿Nacen con algo que lo indica?

-No, simplemente si a la edad asignada no aparece la marca no lo eres, hay más probabilidad de que lo sean si los padres también fueron o son protectores, pero también se da cuando ambos no lo son o solo uno lo es.

- ¿Y en tu caso?

-Ambos lo son.

-Mis padres también lo fueron.

-Quizá eres parte de ese pequeño porcentaje que viniendo de padres así no lo fue.

Sí. Las probabilidades fueron mínimas para mí, sin embargo, no sabía porque me sentía algo desilusionada ya que sea como sea me hubiese gustado sentirme especial, sentirme fuerte y segura como ellos parecían hacerlo.

- ¿Puedo ver tu marca? - pregunté con curiosidad.

Dejó la tela ahora teñida de rojo sobre la cama, ¿Cómo no me desangre? Eso parece ser mucha. Aparté mi rostro sintiendo un revoltijo en mi estómago la verdad no soy muy fanática de ella. Noté como levantó la manga de su camisa mostrando algo muy similar a un tatuaje de tinta negra y diseño tribal.

- ¿Qué poder te da? - Esa marca contribuía a la perfección con su apariencia de chico malo.

-Puedo congelar las cosas- movió sus dedos largos y delgados, de ellos emanó un aire frio de color blanco, elevé mi vista para apreciar su rostro, quedé sorprendida al ver como sus ojos adquirían una tonalidad fosforescente, la segunda vez que apreciaba tal magnificencia, cogió la botella que contenía algo similar al agua oxigenada y rápidamente una capa de hielo la cubrió - gracias a las clases pude controlarlo de pequeño no podía tocar nada porque lo congelaba-río.

Asombrada acerque mi dedo índice con timidez y toqué el frasco congelado, esto era increíble, ¿Qué clase de poderes tendrán mis padres? ¿y cómo es que nunca me di cuenta de la presencia de ellos?

-Um ahora que lo pienso yo nunca vi que mis padres la tuvieran.

-Creo que las escondían, usaban alguna clase de camuflaje, si huyeron de aquí debió ser porque ellos no querían esto para ti, querían mantenerte a salvo.

-Si tuvieras razón eso explicaría todo esto, explicaría por qué me mintieron. Y significa que si ocultaron sus dones también pudieron reprimir los míos.

-Creo que tus padres desde mucho antes sabían que esto pasaría, sabían que irían por la gema y se los llevarían.

-Llevé mi mano al collar- Entonces si fue así, ¿Por qué no esconderse mejor? ¿Por qué no ir a las lejanías? ¿o por qué no quedarse aquí? Parece un lugar seguro.

 - No lo sé- inspeccionó la herida- no es tan grave sanara en unos días.

-Gracias- sonrío en agradecimiento- sabes me preguntaba ¿Qué hay de los aldeanos? Es decir, ustedes tienen poderes ¿y ellos?




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