Las gemas del poder

Prólogo

"Alguna vez te preguntaste que ocurre cuando la vida da un giro de 180° grados"

El silencio gobernaba aquella habitación en penumbra, Mía se permitió cerrar los ojos pensando erróneamente que al fin su cuerpo descansaría, la habitación se distorsionó asta que el bosque se apoderó de ella. Suspiro al ya conocer el final de este sueño, su nariz se tornó roja ante el clima gélido, desvío caminar con el fin de terminar este sueño. Llegó a un enorme acantilado observando como las raíces de los árboles luchaban contra la roca del acantilado, escucho dos pequeñas risas a los lejos, al girarse hacia el sonido observó a dos pequeñas niñas.

Una de ellas camino hacia el acantilado, Mía tocó su pecho sintiendo como el ritmo de su corazón aumentaba, todo a su al rededor se distorsionó dejando solo la imagen de aquella niña corriendo al abismo.

No, no, no —murmuró, intento correr hacia ella fallando al no poder moverse—

Mía abrió los ojos incorporándose de golpe sobre su cama, sostenía las sábanas contra su pecho con fuerza siendo esto lo único que la anclaba a la realidad, su respiración cada vez más errática, su rostro enrojecido por las lágrimas, paso las Palmas de sus manos sobre sus ojos irritados limpiando el resto de lágrimas. Se volteo hacia la mesita de noche al lado de su cama para mirar el reloj sobre esta, 4:30 a.m.

Se incorporó completamente levantándose de la cama antes de dirigirse a su armario y tomar su uniforme. Entró al baño, removio su ropa antes de abrir la regadera y entrar, dejo que el agua fría fluyera por su cuerpo llevándose consigo los prestigios de esa pesadilla. Al terminar se colocó el uniforme y trenzo su cabello. Busco su mochila antes de salir de su habitación para encontrar la casa vasia, suspiro antes de tomar una rebanada de un panqué y salir.

Al llegar a la escuela disipó a su amiga de cabello negro a lo lejos, su semblante cambio rápidamente a uno más alegre — ¡Hola! —saludo con entusiasmo— ¡Kia!

Hola mía —le respondió el saludo antes de girarse para ver a la castaña— no dormiste nada a noche ¿cierto?

Me desvele jugando videojuegos —mintió—

Por una semana —murmuro— y ni siquiera te gustan los videojuegos —señaló— eres pésima mintiendo ¿por que siquiera lo intentas?

Eh... Tal vez algún día se me de —alzó los hombros sin darle importancia— y para ser exactos fueron cuatro días no una semana —se defendió—

La campaña sonó, todos los estudiantes se dirigían al Instituto. Mía suspiro antes de tomar una nota pegada a su casillero, arrugó la nota antes de tirarla al bote más sercano, se giro para empezar a caminar a su salón antes de ser detenida por una mano en su muñeca.

—al girarse se encontró con la pelinegra— Kia que... —estaba a punto de preguntar cuando fue interrumpida—

Hoy no vino el maestro —le respondió con rapidez la pregunta inexistente— y no quiero escuchar al orientador, entonces se me ocurrió que podíamos

Kia si mis padres se enteran que me estoy saltando las clases —hablo con un creciente miedo—

Tus padres nunca se enteran de nada —expreso empezando a jalar a la castaña, ante eso mía solo guardo silencio—

Tras unos minutos llegaron al comienzo del bosque y se adentraron sin notar la extraña sombra que las seguía. Mía miraba el bosque con alegría, kia se tenso antes de jalar a mía ocasionando que está cayera con un golpe sordo

—mía estaba apuntó de protestar si no fuera que al girarse se encontró a un chico al cual una máscara le cubría el rostro—

Buenos reflejos —hablo el chico con una daga en la mano, su voz delataba la burla. Kia ante eso solo retrocedió colocándose al lado de mía la cual se había levantado con algunos raspones en sus brazos—

! ¿Quien eres tu?! —grito mía aún detrás de kia—

Enserio le preguntas a alguien que te está amenazando quien es —se burlo— que patético —se ríe ligeramente antes de que la daga en su mano se transforme en un arco lo que dejó a ambas chicas sorprendidas y con una clara tensión en sus hombros— Bien tengo que acabar con esto rápido —tomo el arco etre sus manos a la par que una flecha aparecía entre sus dedos, listo para apuntar salto asta llegar a la rama de un árbol cercano. Varias flechas de un azul traslúcido aparecieron a su al rededor como clara amenaza—

¿Que es lo que quieres? —pregunto kia, su mente trabajando en varios planes—

—el chico ladeo la cabeza aún con la amenaza latente— A la portadora de la gema de la energía —hablo casi en automático—

¿Que? —hablo mia las dudas trascendiendo su mente—

Tu —hablo el pelinegro antes de soltar la cuerda que sostenía la flecha, esta fue lanzada rápidamente hacia la castaña. Mía cerró los ojos esperando el impacto, abrio los ojos al no sentir nada. Una raíz de un árbol salió con fuerza de la tierra deteniendo el impacto, mía quedó atonita—

Ah —se quejó el pelinegro— ya llegaron a arruinar la diversión —se burló al notar la sombra que bajaba de los árboles— lastima que no pueda quedar a la fiesta —con un movimiento de su mano y muñeca una cúpula apareció al rededor de mía a la par que el pelinegro sacaba de su bolsillo un pequeño dispositivo— será a la próxima guardiana —se burló antes de lanzar el dispositivo—

Antes de que cualquiera pueda reaccionar el dispositivo explotó llenando todo el lugar de humo. La cúpula donde estaba encerrada Mía se also del suelo empezando a seguir al pelinegro que ahora saltaba entre las ramas de los árboles llendose de ese lugar.

Sin saber que ahora su destino estaba sellado...



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En el texto hay: maldicion, profecia, amor

Editado: 24.04.2026

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