Las gemas del poder

Capítulo I

Mía corría por el bosque la preocupación y el miedo instalada en su pecho, su corazón latiendo con una fuerza que podría jurar que si seguía haci podría salir de su pecho, miles de dudas rondando por su cabeza, escuchaba pasos detrás de ella, siguió corriendo con más fuerza ahora se negaba a mirar a atrás; a lo lejos observó la barrera y la tensión en sus hombros disminuyó un poco, al intentar cruzar la barrera con la misma normalidad con la que salió una ráfaga de electricidad recorrió su cuerpo

Su cabeza palpitaba, su cuerpo se negaba a responder, su respiración cada vez más errática por la constante amenaza, «por que la barrera no me dejó pasar» penso al conocer la naturaleza de aquella barrera supuso que aquella energía liberada desde el centro de su ser tenía mucho que ver con la respuesta a aquella pregunta

Vaya, vaya, al fin te encontré pajarita sin alas. Si que eres rápida déjame decirte —la castaña se tenso al reconocer aquella voz— no debí subestimarte —murmuro el pelinegro antes de observar su estado— bien... —murmuro— no creo que puedas moverte en un buen rato

El pelinegro se acercó a mia la cual miraba al cielo por aquellas dudas que aún se cernían sobre ella, sus músculos le dolían su cuerpo no reaccionaba, cerro los ojos queriendo desvanecerse antes de sentie unos brazos al rededor de su cadera y cuello, al instante abrió los ojos con miedo encontrándose cara a cara con unos ojos azules.

Por un momento el mundo se desvaneció ahogándose en la profundidad de aquella oscuridad, tan profunda como el océano, su pánico fue remplazado por un hormigueo que recorría su espalda.

Podía ver la energía viajar a través de aquel chico de ojos azules, en ese momento maldecía aquella máscara. El pelinegro se quedó absorto sin saber por qué su cuerpo estaba recibiendo una gran cantidad de energía que lejos de incomodarle anhelaba más... Cerro y abrió los ojos antes de reaccionar y empezar a irse. Mia despertó de aquella emoción ante el repentino movimiento.

—Mia agitó la cabeza intentando sacar esos pensamientos de su cabeza— ¿A donde me llevas? —pregunto antes de darse cuenta de la gran altura a la que están ese momento puesto que el pelinegro estaba saltando entre los árboles con ella entre sus brazos—

—Eso es un secreto —se burló sonriendo para si mismo— ten paciencia —murmuro antes de sentir un golpe en su mandíbula, perdió el equilibrio y empezaron a caer—

Mia que había recuperado en control de su cuerpo no perdió tiempo y golpeó a su captor sin pensar en las posibles consecuencias. Ambos cayeron con un golpe sordo. El tiempo se detuvo, ninguno de los dos se movía aún.

El peligro en el suelo se recargo sobre uno de sus codos y la mano contraria la paso por la parte de la máscara que cubría su mandíbula notando un par de pequeñas grietas, esto lejos de causarle miedo miro a la castaña la cual se sostenía de un árbol, el sabía con seguridad que cuando la adrenalina se fuera de aquella castaña está caería.

—Se levantó con pesadez aún le dolía el cuerpo por aquella caida— ¡podrias dejar de actuar sin pensar aunque sea una vez! —grito, no sabía por que exactamente pero algo en esa chica le causaba tantas emociones y detestaba no saber la razón—

¡Seria mas facil si no intentaras secuestrarme! —mia alzó la voz, su seño se frunció ligeramente—

—El pelinegro guardo silencio, sus instintos se activaron— da igual para mañana no seguirás con vida —murmuro. Mia observó como aquel chico se hiba, intento moverse y su cuerpo se desplomó golpeándose contra el duro suelo—

—lágrimas empezaron a deslizarse por sus mejillas, la creciente impotencia la consumia. Se intentó incorporar con las últimas fuerzas que aún albergaba su cuerpo, logró sentarse en el suelo antes de recargarse en un árbol, sus párpados le pesaban. A lo lejos un gruñido se escuchó, mia al levantar su cabeza se encontró cara a cara con un lacrad. Una bestia peluda, no media las de madio metro,en la punta de su cola un aguijon sobresalía. Mia retrocedió con miedo, su espalda chocando contra el tronco, tres lacras más salieron de entre los arbustos—

—el cuerpo de mia tembló, las lágrimas cesaron, el cielo se distorsiono y una gran barrera de agua se alzó detrás de ella se oían los Auhidos de aquellas bestias llamadas lacrads, mía retrocedio cuando una chica de cabello azul tan brillante como un lago se acercó a ella con preocupación, a lo lejos divisó a una pelinegra. La chica de cabello azul hablo con preocupación— todo estará bien —fue lo último que escucho antes de desfallecer—

• • •

—El pelinegro miraba el techo con la duda creciente, unos suaves golpes en su puerta lo sacaron de su trance— adelante —murmuro sin siquiera apartar la mirada de aquel techo blanco—

Oye Lucas vas a ir a cenar —hablo una chica pelirroja al abrir la puerta, algunos mechones de su cabello se salían de aquel molote— ¿Que fue lo que te paso? —pregunto al ver el hematoma el la mejilla del pelinegro, se acercó a el con cuidado tomando lo de la mejilla revisando el daño—

No fue nada —murmuro— solo fracase en la misión —miro a otro lado incapaz de sostenerle la mirada a la pelirroja— sara... Tu crees que marc —no termino la frase—

El no se enojará Lucas —lo reprendió— al contrario se preocupara ya sabes como es —el pelinegro asintió— ahora vamos a ponerte hielo —lo tomo de la muñeca antes de jalarlo suavemente—

Ambos caminaron por un largo pasillo en un gran silencio, que lejos de ser incomodo era bastante agradable. Al llegar a una pequeña cocina se encontraron con un castaño que se encontraba calentando la comida con total dedicación, su semblante frío chocaba con los movimientos que hacía para revolver los huevos

Marc... —Lucas hablo intentando llamar la antencion del castaño— sobre la misión-

No te preocupes Lucas —lo interrumpió sirviendo los huevos en tres platos— hiciste exactamente lo que quería —el pelinegro alzó una ceja ante la duda— todo está llendo conforme al plan.



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En el texto hay: amor, poderes, amor adolescente

Editado: 15.05.2026

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