Las hijas del diablo

Las hijas del diablo

 

 

Nadie sabia como aquella mujer con una obesidad tan mórbida y un aspecto tan desagradable, había podido quedar embarazada. Su nariz era descomunalmente grande para el tamaño de su rostro, tenía una particular enfermedad al parecer, en el que a los veinte años se le había comenzado a caer el cabello en cantidades exageradas, la caída de su cabello era tal, que su cuerpo no lograba generar un cabello nuevo tan rápido, por lo que a los veintidós años ya era una mujer poco agraciada y calva. Su cabello seguía creciendo pero tenia únicamente unos escasos mechones maltratados alrededor de su nuca y al costado de sus orejas… ¡una monstruosidad! Exclamaban muchos… pero como saberlo, eso es lo que cuenta la gente.

Su nombre era Atali Höllisch, poseía un apellido alemán, pero ella no tenia nada de alemana. En el año 1783 cuando esta mujer tenia entre 35 y 40 años (todavía no estamos seguros de que edad tenia exactamente) comenzó a caminar por las calles del pueblo que la vio nacer, con una barriga exuberante, Atali ya era una mujer muy gorda, pero en este caso su barriga tenia una particularidad, había comenzado a crecer de forma horizontal, evidentemente nadie era capaz de tocarla, hace bastante tiempo que mantenía un aspecto de que no se había bañado en meses, o tal vez años, quien sabe. Pero a simple vista podía notarse que su barriga crecía horizontalmente y comenzaba a tener un aspecto de dureza. En esta ocasión podía notarse que su enorme panza no se movía como meses atrás, en el que se podía ver que el exceso de grasa del cuerpo se balanceaba de un lado a otro. Los rumores no se hicieron esperar, unos decían que tenia en su interior un gran tumor creciendo en su interior y que podría llegar a estallar en cualquier momento, como si fuese una bomba. Otros decían que en el interior de su barriga se alojaba un gran parasito, que se alimentaba de todo el exceso de lo que engullía todos los días. Las palabras mas descabelladas salían de unos pocos que llegaban a sospechar que Atali estaba embarazada… ¿pero quien podría embarazar a semejante bestia?

A medida que los meses iban pasando, el estomago de Atali iba creciendo exuberantemente, era casi monstruoso su tamaño cuando habían llegado los ocho meses, a todos los habitantes del pueblo se les hacia difícil observar detenidamente a aquella mujer tan desagradable. No hay que olvidar el olor, su desagradable olor espantaba hasta a las moscas, era como si algo se cocía dentro de ella, como si fuese preparada por alguna bestia innombrable que no puede ser de este mundo, para devorársela cuando este en su punto. Alguna bestia que carezca del fino gusto de la degustación.

 

Una noche particularmente negra. En la que podía sentirse una sensación de pesadez en todo el ambiente, algo así como cuando se presiente que va a llover, pero era imposible, no había una sola nube en el cielo. Eran cerca de las dos de la madrugada cuando comenzaron a oírse unos fuertes alaridos, el sonido desagradable era tan fuerte que no hubo un solo ser en el pueblo que no quedase perturbado por aquel llanto mezclado con gritos que parecían provenir directo del averno. Los bebes despertaban de sus sueños y empezaban a llorar, los perros aullaban desconsoladamente, como si todo el pueblo estuviese muriendo, algunos pájaros habían comenzado a volar lo más lejos que pudiesen en plena noche. Los habitantes no demoraron en levantarse de sus camas y salir fuera de sus casas (con algo de miedo) para ver de dónde provenía semejante lamento.

Los que Vivian mas cerca del centro del pueblo pudieron ver quien profería los gritos, no era nadie mas que Atali Höllisch, quien yacía en el suelo de tierra agarrándose la barriga y gritando de dolor. Profería palabras inentendibles, la gente se mantenía a lo lejos observándola con miedo e impotencia, nadie sabia cómo reaccionar ante tal situación. La gente comenzó a rodearla y observarla con algo de pena. Entre la multitud cabe decir que no había ningún médico ni enfermero, en el pueblo había solo un médico y dos enfermeras, y casualmente aquella noche en particular los tres parecieran tener el sueño especialmente pesado. Algunos rumorean haberlos visto, pero se escondieron en el instante que notaron que era Atali la que pedía ayuda.

Habían pasado ya dos horas en las que Atali lloraba, gritaba y se desgarraba las ropas. La gente estaba alrededor de ella solo observándola, como un fenómeno de circo. Entre las inentendibles palabras que decía, se le pudo llegar a entender en repetidas ocasiones “mátenme”, pero todos allí eran unos simples espectadores, nadie se animaba a tal hazaña. En un momento los quejidos comenzaron a ser mas tenues, y desde los orificios del rostro de Atali surgieron pequeños rastros de sangre. El pueblo quedo en silencio, era como si ya todos se habían acostumbrado a los gritos y los lamentos, al punto que el silencio se les hacia tan incómodo, todos se observaron, casi juzgándose unos a otros, y entre la multitud una mujer de muy bajo perfil se abrió paso entre todos, con un cuchillo que llevaba en la mano abrió el vientre del cadáver de Atali. Muchos al ver tal escena comenzaron a vomitar, otro poco de gente decidió marcharse a la seguridad de su hogar, y otros mas morbosos simplemente se quedaron allí, observando.

El cabello rubio de la mujer se tiño de rojo en medio del acto que estaba cometiendo, algunas veces tuvo que detenerse y guardar la compostura, no era solo por la sangre como corría a borbotones, sino por el asqueroso hedor que desprendía el cuerpo. Dentro del vientre metió sus manos y saco de allí, como por arte de magia un bebe, corto el cordón rápidamente y sin pedir permiso se lo entregó a la persona más cercana que encontró, rápidamente volvió al cuerpo descuartizado, y metiendo sus manos dentro por segunda vez, volvió a sacar otro bebe.



Divay

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En el texto hay: demonios, rituales, pueblo embrujado

Editado: 19.03.2020

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