Tac, tac, tac.
Los zapatos de tacón de la enfermera resonaban por los pasillos del hospital.
Tac, tac tac.
Unos rojos que enamoraban a cada hombre del lugar.
Tac, tac, tac.
Ahora, todos escuchan su retumbar y saben cuándo la taconera va a llegar.
Tac, tac, tac.
Un eco que comenzó la noche que decidió callar.