El costo de aquel cuaderno en la tienda de antigüedades fue irrisorio comparado con su exquisito diseño. Cuando comencé a escribir mis historias de horror en él, lo entendí todo. Una vez que el asesino degolló a su víctima, la sangre que salpicó las páginas fue la mía.
Microcuento seleccionado por el Sello de terror Alas de Cuervo perteneciente a la Editorial Letras Negras, para su divulgación en redes sociales.