Las Lagrimas De Miriam

EL PRIMER SOLDADOR

CAPÍTULO 2: EL PRIMER SOLEDADOR
I
El café que Carlos preparó en su apartamento era fuerte y aromático, hecho con granos que él mismo había tostado en una pequeña sartén sobre la estufa. Miriam se sentó en una silla de madera frente a la mesa, mirando a su alrededor con curiosidad. El cuarto de Carlos era pequeño pero acogedor, decorado con cuadros de paisajes que parecían haber sido pintados por él mismo, y lleno de libros apilados en estanterías hechas con cajas de madera reciclada. Había una guitarra apoyada en una esquina y un pequeño sistema de música que reproducía una melodía suave y tranquila. “Me gusta hacer las cosas con mis propias manos”, dijo Carlos, notando la mirada de Miriam. “Es más satisfactorio que comprar todo hecho”.
Mientras bebían el café, Carlos le contó que era estudiante de bellas artes en la universidad local y que trabajaba en una tienda de arte para pagar sus estudios y el alquiler del apartamento. Había venido a Lima desde Arequipa dos años antes, huyendo de una situación familiar complicada que no quería detallar. “No me gusta hablar del pasado”, dijo con una sonrisa triste. “Prefiero pensar en el futuro".Dijo con una sonrisa triste .




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.