Las Locuras De Ana

•Capitulo 4•

MIKE

Mierda, ya han pasado dos semanas desde que mi padre se fue.

Maldito hijo de perra - gruñí levantándome de la cama.

Ese día ni siquiera Robin me defendió.

Hijo de puta con todo lo que yo hago por ti - lo pateó para que se caiga de la cama.

¿Sigues molesto?, Ya pasaron dos semanas solo olvidalo - se levantaba del suelo con la sabana rodeando su cuerpo - me sorprende lo tranquilo que has estado.

Tienes razón, hoy vamos a hacer una fiesta - era mi oportunidad de fastidiar a ese viejo, aunque últimamente la violencia física es su solución, no me importa.

Está bien, yo compro las cosas - Robin salía de la habitación - pero deberías encargarte de tu nana, supongo que no le gustará la idea.

Esa vieja apestosa no tiene porqué enterarse - salí junto rumbo a el primer piso - además hoy empieza su semana libre.

Bien, entonces yo compro las cosas y tú llama a la gente - esperamos a que trajeran la comida.

Joven, ya me voy - asentí y esperé hasta que pasarán a recogerla.

Bien, tu compra todo y yo hablo con la gente - me pare y corrí en dirección a mi cuarto.

Vas a invitarla - un gruñido salió de mi pecho al entender a quien se refería.

Porque debería, no es mi amiga ni tuya.

Si es mi amiga - mis ojos querían asesinarlo - este es su número y el de sus amigos, no olvides llamarlos.

Salió dejándome con toda mi rabia acumulada, maldito bastardo debí dejar que te matarán cuando pude.

Maldita sea, Ana - miró su número de teléfono - ¿Alguien tan pobre como ella tiene teléfono?

Entro a la ducha para relajarme un poco hasta que siento una mirada fija en mi.

¿¡Que mierda!?, deja de espiarme asqueroso - grite al ver a Robin ojeando desde la entrada del baño.

¡Te como todo! - soltó saliendo del lugar - ¡Hey!, en la mesa te deje una lista de personas, llamales por mi quieres, cariño?

Pensé que ya habíamos superado esa etapa - refunfuñe terminando de bañarme.

ANA

Me desperté por la falta de oxigeno en mis pulmones y sentí el peso de un bulto sobre mi, lo empuje haciendo que cayera al suelo.

¡Al fin, gracias a dios! - exclamé estirando mis brazos, mire al piso y justo como lo pensé Sofía estaba tirada con la ropa desaliñada y el maquillaje corrido - ahora que mierda paso, Sofía - exclamé por lo bajo sin conseguir algún resultado - ¡Sofia! - grite finalmente aún sin una respuesta.

Suspiré y me rendí, caminé en dirección al baño y cepille mis dientes, esta historia se ha repetido casi todos los días desde que vivo aquí.

Me preguntó si está bien - mire al espejo y lo único que vino a mi mente fue su última expresión - mierda, Ana deja de pensar en eso.

Caminé hasta el guardarropa y saque lo último que encontré, una falda negra corta, ¿Porque yo tendría esto?, ropa interior negra de encaje, enserio ¿Porque yo tendría algo como esto?, y una camiseta rosa de botones, es lo único que recuerdo el porque la compré; entre a la ducha y cuando termine me puse la ropa y los zapatos que no labo hace un mes.

Ni siquiera recuerdo de que color eran, pero si alguien pregunta son grises - salí del baño con un vaso de agua en busca de mi víctima, pero parece que la víctima ya tenía un victimario.

¡Ah! - grito levantándose de un salto - que frío, ¡mierda! - estaba temblando - ¡Ana! - chillo finalmente.

Cuál Ana, soy yo - Sofía miró a su madre - ya es la una de la tarde, arreglate y baja a comer, tu padre y yo debemos irnos.

Pues vayanse no es como si yo los detuviera - dijo ganándose un golpe de su madre - eres una salvaje, sabes que podría demandar te por esto.

Se quedó gruñendo por unos minutos, hasta que su mirada se poso en mi.

¿Que le pasó a tu ropa? - apunto a mi falda - Mierda, pero si me había olvidado que no te gusta lavar - solo saque mi lengua y salí corriendo de ahí.

Buenos días - me siento junto a Matías.

Buenos días - responde con una sonrisa.

Y, ¿Que hacías? - dobla el periódico y me mira.

Leía el periódico y tú? - mis mejilla ardían, lo siento Sofía tu padre es muy sexi.

N nada - respondí escondiendo mi rostro entre mis manos.

Unos minutos después bajaron Sara y Sofía, iban vestidas a juego y se veían muy hermosas, mierda yo no me veo ni la mitad de bien.

Almorzamos entre risas y bromas de Sofía, al terminar Sara y Matías se van.

¿Y que vamos a hacer? - Sofía parecía aburrida, claro pasar el resto del dia conmigo no parecia el mejor plan - mi teléfono está sonando, iré a ver ya vuelvo.

Fui a la sala y me senté frente a la televisión.

Esta película es muy romántica - mi corazón crujió al ver una del género BL (boys love) - Peter amor mío corazón de otro - lloriqueo por un rato hasta que escucho a Sofía.

Está bien iré - gruño - ¿Ana?, ¿Para que quieres que Ana vaya? - parecía molesta y apesar de que yo era el tema de conversación preferí no meterme - está bien, Ana también irá.

¿Ir?, ¿ir a dónde?, ¿a una fiesta talvez?, claro que no Ana, ¿Quien querría que fueras a su fiesta?, que ilusa, me critique a mí misma, creo que soy mi propia enemiga.

Ana - se retorció Sofía a mi alrededor.

Sabes que no tengo dinero - respondí alejándola de mi.

Vendrás conmigo si te lo pido, ¿Verdad? - acaso va a venderme para pagar mi deuda, no quiero morir todavía, aún no superó a mi primer amor.

Claro - respondí forzando una sonrisa.

 

 

 

 

 

Esperaba cualquier cosa menos estar en un salón de belleza, con un moco por toda mi cara.

Me recuerdas para que era esto - pregunte apuntando mi rostro.

Para hidratar tu piel - Sofía parecía bastante relajada mientras yo era un roble que rodaba haciendo lo que le pedían - ahora depilaremos tus piernas con esto - apunto a una cosa caliente.

Espero que depilar sea un sinónimo de hidratación - llore mientras me ponían la cosa esa - ¡Ahhh!




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