Las Luces De Taburiente

EL OBSERVATORIO

A la mañana siguiente, Ortega cumplió su palabra. Solicitó refuerzos, contactó con la universidad, movió todos los hilos a su alcance.

Pero también recibió una llamada.

—Inspector, soy el comandante. Tengo órdenes de arriba. El caso queda suspendido. No entran especialistas. No entran geólogos. La cueva se sella.

Ortega no podía creerlo.

—¿Cómo que se sella? Hay una instalación ilegal ahí dentro. Hay pruebas de que Daniel Acosta podría estar vivo. Hay...

—Órdenes de arriba, inspector. No discuta.

La comunicación se cortó.

Ortega se quedó mirando el teléfono. Algo olía mal. Muy mal.

Llamó a Lucía.

—Han cancelado la investigación. Van a sellar la cueva.

—¿Qué? ¿Por qué?

—No lo sé. Pero voy a averiguarlo.

Esa noche, Ortega investigó por su cuenta. Accedió a archivos antiguos, habló con contactos en Madrid. Y encontró algo.

En los años 70, cerca del observatorio del Roque de los Muchachos, hubo un proyecto secreto. Oficialmente, era un estudio atmosférico. Extraoficialmente, investigaba algo llamado "anomalías energéticas en el subsuelo".

El proyecto se llamó Ítaca. Y fue cancelado repentinamente en 1978.

Los informes decían: "dificultades técnicas". Pero Ortega encontró un testimonio, enterrado en un archivo digital:

"Lo que encontramos allí abajo no era natural. Era una estructura metálica incrustada en la roca. Emitía energía. Intentamos perforarla. Fue un error. Algo respondió. Perdimos a tres hombres. Desde entonces, algo nos observa."

El científico que escribió eso se suicidó meses después.

Ortega sintió un escalofrío.

Llamó a Lucía.

—Creo que esto es más grande de lo que pensamos. Mucho más grande.

—¿Qué ha encontrado?

—La historia de esto no empieza con Daniel. Empieza hace cincuenta años. Y alguien no quiere que se sepa.

Lucía miró por la ventana. Al norte, sobre las montañas, algo brillaba débilmente.

—Entonces tenemos que seguir investigando. Con o sin permiso.

—Si nos descubren...

—Lo sé. Pero Daniel está ahí abajo. Vivo. Y no podemos abandonarlo.

Ortega dudó. Luego asintió, aunque ella no podía verlo.

—Está bien. Pero a partir de ahora, esto es extraoficial. Si nos pillan...

—Lo sé. Pero no nos pillarán



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En el texto hay: misterio supenso

Editado: 16.03.2026

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