Las luces que dejamos atrás

Prólogo

Las luces que dejamos atrás

Dicen que existen personas destinadas a encontrarse, aunque el mundo intente separarlas una y otra vez.

Pero nadie habla de lo que ocurre después.

Nadie habla del precio.

En una vieja calle escondida de Florence, donde las noches huelen a lluvia y café recién hecho, existe un lugar que no aparece en ningún mapa.

Un café que solo abre después de medianoche.

Un lugar donde llegan las personas que han perdido algo imposible de recuperar.

Algunos llegan buscando respuestas.

Otros, buscando olvidar.

Y unos pocos… llegan demasiado tarde.

Sofía Morel jamás creyó en el destino.

Hasta la noche en que encontró a un chico muerto sirviendo café como si nada hubiera pasado.

Gael De Luca tenía una sonrisa tranquila, ojos cansados y un secreto que llevaba años intentando esconder. Nadie sabía quién era realmente. Nadie sabía por qué nunca abandonaba el café antes del amanecer.

Porque Gael estaba atrapado entre dos vidas.
Y Sofía era la única capaz de destruir el equilibrio que mantenía aquel lugar en pie.

Todo comenzó muchos años atrás, con un incendio.
Una tragedia cubierta por periódicos viejos, mentiras elegantes y nombres borrados de la historia. Desde entonces, cada cierto tiempo, el café elegía a dos personas destinadas a enamorarse… y a perderse.

Siempre terminaba igual.

Uno sobrevivía.

El otro desaparecía.

Sin recuerdos.

Sin despedidas.

Sin posibilidad de volver atrás.

Pero esta vez algo salió mal.

Porque Sofía comenzó a recordar cosas que jamás vivió:

Una estación vacía bajo la nieve.

Una canción tocada en piano a las tres de la mañana.
Un reloj detenido exactamente a la 1:17.

Y unos ojos grises prometiéndole:

"Aunque el mundo vuelva a olvidarte… yo voy a encontrarte otra vez."

Mientras más se acercaban el uno al otro, más empezaban a romperse las reglas del café.

Las luces parpadeaban solas.

Las cartas cambiaban de contenido.

Las personas desaparecían de las fotografías.

Y cada noche, el mismo mensaje aparecía escrito en los espejos:

“Toda historia de amor necesita una tragedia.”

Pero algunas tragedias no terminan con lágrimas.

Algunas terminan con ciudades ardiendo, secretos enterrados y personas capaces de destruirse por amor.

Porque hay amores que salvan vidas.

Y otros…

…que condenan almas enteras.




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