—De casualidad, ¿no has escuchado de lobos salvajes que devoran personas? —Cyd se quedó quieto y agudizó el oído.
Unos fuertes gruñidos guturales dejaron atrás a los aullidos. Algo pesado se hundió en el lodo, provocando un sonido succionante y un aullido lastimero.
—No hay lobos en la ciudad y eso suena más a como si estuvieran asustados que hambrientos.
—Eso no es para nada reconfortante.
Arriba se estaba produciendo una pelea. Leonard tanteo el cuerpo de Cyd buscando el final de la soga para desatarlo.
—Me siento más seguro aquí, inspector —dijo Cyd una vez libre para moverse.
—A mi me interesa atrapar a los que nos pusieron en este lugar —Leonard se tambaleo y Cyd se posicionó a su lado para ayudarlo—. Y saber que es lo que ocurre arriba.
Leonard hizo el intento de escalar, sus dedos se hundieron en la tierra y sus pies se deslizaron sin encontrar un soporte fijo. El traje de Cyd estaba arruinado, pero supuso que eso no sería suficiente para convencerlo de intentarlo.
—¿Cuánto tardará su compañero en echarle en falta? —preguntó Cyd al adivinar sus pensamientos.
Considerando que tenía por costumbre perderse durante horas, Harris no se preocuparía hasta el día siguiente. Le gustaba investigar por su cuenta, era más fácil de esa forma. Harris llevaba en la fuerza policial más tiempo y deberían haberlo ascendido hace tiempo, en cambio tenía que obedecer a alguien con menos experiencia. Hasta ese día no le había reprochado nada y no creía que le guardara rencor. Aún así, Leonard prefería darle espacio para que se manejara como creyera prudente, luego compartían información. Trabajo en equipo.
—A menos que quieras pasar la noche aquí —Cyd busco con la mirada—, lo que no es una opción, te aconsejo que empieces a subir.
—Lo siento, olvide mis alas en el primer cajón de mi cómoda. Tienen un hermoso degradado de azul en las puntas, no tengo pruebas, pero le aseguro que se pintaron al volar sobre el mar.
—La próxima vez que subamos al último piso de un edificio puedes mostrarme cómo funciona —cerca de la entrada sobresalían unas raíces, serviría para afianzarse, solo había que llegar—. Tengo una idea. Súbete a mis hombros.
Leonard le daba la espalda a Cyd, pero pudo saber que tipo de expresión tenía en ese momento.
Señaló las raíces. —Intenta sujetarte, voy a cuidar que no caigas.
—Considerando su estado, inspector, ¿no sería mejor que usted se subiera a mis hombros?
—Déjate de rodeos y hazlo de una vez, creo que esos animales están más cerca de lo que pensábamos.
—Si le digo cuánto me costó este conjunto, ¿cambiaría de idea? Por supuesto que no.
Leonard se arrodilló en el suelo ignorando las protestas de su cuerpo, Cyd no tardó en acomodarse.
—Esta es la posición más extraña en la que me han pedido… —casi se cae cuando Leonard tropezó, los dos se apoyaron contra la pared de tierra—. ¿Todo en orden, inspector? Temo que si algo más le pasa seré señalado con el dedo acusador.
—Rápido.
Cyd se estiró intentando llegar, estaba más alto de lo que pensó. —No lo alcanzo —movió su pierna para liberarla del agarre de Leonard, colocó sus manos en la pared e hizo el amago de apoyar las rodillas en sus hombros.
El movimiento casi logra que los dos pierdan el equilibrio. Sin avisar, se impulsó con todo su cuerpo, mientras que Cyd quedó colgado, Leonard terminó una vez más hundido en la tierra. Vio cómo se aferraba a la raíz, como sus pies resbalaban una y otra vez, la elegancia que lo caracterizaba ya no estaba. ¡El marionetista, señores!, quiso gritar. Miren cómo se cuelga, como una rata.
De pronto Cyd dejó de moverse y fue jalado hacía arriba hasta que desapareció. Espero y espero. El tiempo transcurría lento ahí abajo. No escucho nada, incluso los perros se habían ido alejando.
--> --> -->
Lamento la tardanza y lo corto del cap :(