Las Migajas

Amar también es

Amar también es aprender a no romperte
Amar siempre ha sido un acto valiente.
Nadie lo dice, pero amar es quitarse la armadura
y entregarle a alguien el lugar exacto donde más duele.
A veces sale bien.
A veces te florecen alas.
Y otras… te quedas recogiendo pedazos de ti del suelo.
Pero no te culpes por eso.
No te lastimaron por amar demasiado.
Te lastimaron porque algunas personas no sabían sostener algo tan puro.
Amar nunca fue el error.
El error fue olvidarte de ti mientras cuidabas a otros.
Con el tiempo entendí algo:
no todos los amores llegan para quedarse,
algunos llegan para enseñarte límites,
para enseñarte fuerza,
para enseñarte a elegirte.
Porque el amor verdadero no te apaga,
no te encoge,
no te hace dudar de tu valor.
El amor sano se siente como casa.
No como guerra.
Y si alguna vez te rompieron el corazón,
míralo distinto:
significa que tu corazón late fuerte,
que sientes profundo,
que no viniste a esta vida a amar a medias.
Sigue amando.
Pero esta vez, sin abandonarte.
Sin rogar.
Sin perder tu luz.
Porque quien te quiera de verdad
nunca te hará sentir que amar duele más de lo que sana.




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