Las miradas desde el otro lado

Capítulo 3: La luz prendida

No dormí. A las 3:14 A.M la luz del 4B se apagó. Dos minutos después, se prendió la de mi baño. Yo estaba en el living. Con cuchillo todavía en mano.

Entré despacio. El espejo estaba empañado. Alguien habia escrito con el dedo: NO ESTÁS SOLO. Abajo, una flecha que apuntaba el inodoro. Levanté la tapa. Vacío. Pero el agua tenía una onda, como si algo acabara de sumergirse.

Desde ese día, las cosas cambian de lugar. Las llaves aparecen en la heladera.

Mi cepillo de dientes, bajo la almohada . Una vez, mis zapatos estaban alineados frente al 4B, como si yo mismo me hubiera parado a mirar.

Si alguien copia tu rutina, ¿quién está viviendo tu vida?

Hoy encontré una foto mía durmiendo. Pegada del lado de afuera de mi ventana. La tomó alguien desde afuera. O desde adentro. La cortina del 4B ya no está corrida dos dedos. Está abierta de par en par. Y el brillo húmedo ahora son dos .

Si te gusta, comentá para la continuación. Prometo no decepcionarte.




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