Al otro día los dos despertaron con la luz tenue de solo entrando oor la ventana, Ares se acercó a Akira, y le acaricio suavemente el pelo, la abrazó lentamente y ella respondió a el abrazo acercándose a el y arqueando su espalda, se besaron dulcemente y Akira se levantó de su cama dejando ver su silueta marcada entre la luz, las sábanas y cortinas Ares se sentó en la cama, las sábanas se deslizaron por su cuerpo dejando ver ese marcado abdomen. Los dos se vistieron intentando no verse tanto, ya que era difícil olvidar lo que acababa de suceder.
Los dos salieron a la calle, un día tan normal, después de tanto Akira resultó ser una semidiósa y Ares el dios griego que la ayudó a recuperar sus raíces, ella obtuvo un lazo muy fuerte con él, y demostró ser la única chica capaz de enamorarlo de esa manera.