Las montañas como un símbolo sagrado.

Epílogo

-Akira, amor mira ya aprendió a caminar -

-Amor, estoy tan orgullosa de el, vamos felicitalo Ares -

-ey, que esperas papá, vamos a llegar tarde -

-Vamos mamá tu puedes,/ si tu puedes mami-

Tantos recuerdos de esa niñez de esos pequeños niños, Akira y Ares hicieron una familia hermosa y vivieron un romance de cuento de hadas, pero como siempre hay un villano retomemos a el nuestro.

Años después se encontaban Deméter y los hijos de Ares y Akira bajo un árbol de flores rosas, en el campo desde el cual se veían esas montañas conmemorativas, contrato de una unión entre dioses y mortales,- tía Deméter, se que ya somos un poco grandes y después de que Zeus asesinara a mamá¿que fue lo que le pasó a papá?- preguntó la hija mayor - bueno cariño, el murió de amor en éste mismo árbol el sigue viviendo y tu madre está con el, ahora descansado los dod juntos, al fin tuvieron su historia de cuento de hadas-

Pero había algo que Deméter olvidó mencionar, ese fue su final, su historia, un amor casi perfecto, pero no lo fue por qué algo que prevaleció en ese amor, fue el caos.

Nota de la autora:

Gracias por acompañarme en este viajé tan hermoso en este libro, mi primer libro, gracias de nuevo y este libro está dedicado para una persona muy especial, de la cuál ya hablé anteriormente pero quería decirte que si lees esto aún sigo pensando en ti.

Gracias por convencerme de hacer esta historia y hasta que el destino lo decida.

-Para: Violeta Abendaño Valdivia

-Por: Mariana Paz Chávez




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