Mayo 2025
El ambiente está cargado de un olor metálico. Sangre.
La tengo en las manos, resbalándose por mis dedos como si quisiera escaparse de mí. Un grito se quiebra la distancia.
O talvez es un recuerdo del grito, mi mente no distingue nada.
La luz del farol parpadea siendo cómplice de lo que acababa de ocurrir. Cada destello ilumina su rostro borroso frente a mí, sus ojos oscuros atraviesan mis ojos claros como si supieran algo que yo no.
—Abril, mírame —dice una voz ronca. —No te duermas.
En ese momento la oscuridad me ganó. Sintiendo culpa por no haber podido hacer nada para ayudarla.
[...]
Hay silencios que duelen más que cualquier ruido. Este es uno de ellos.
Me encontraba sola en la sala de mi casa, había venido a buscar unas cosas que me hacían falta en casa de mis tíos.
En estos cuatro meses donde he intentado reconstruir mi vida, no he conseguido mucho, mi amnesia continúo extendiéndose sin poder recordar lo que realmente había ocurrido esa trágica noche. Mis padres dejaron de intentarlo, mis amigos de la universidad ya no los recordaba por lo que ellos tampoco intentaron comunicarse conmigo después de un par de meses, mi vida había sido arruinada por siempre.
Se que mi nombre es Abril, sé que tengo 22 años y sé que mi hermana mayor está viviendo a millones de kilómetros de mí.
No sé qué pasó esa noche, no sé porque recuerdo una voz masculina que atormenta mi sueño todas las noches y no sé porque mi hermana se fue sin siquiera despedirse o hablarme.
Mis padres decidieron tomarse unas vacaciones mientras yo me quedaba con mis tíos en la ciudad donde todo sucedió, tenía que retomar mi vida de alguna manera y según ellos estando lejos de ellos y el ambiente inconcluso estaría mejor, pero es todo lo contrario porque solo quiero respuestas. Desde febrero que recupere la consciencia he estado yendo a terapia, el mismo terapeuta de mi hermana ya que era cercano a la familia por lo que sabía cómo era el ambiente familiar tras el accidente.
Minutos después me dirigí en un taxi a la clínica psicológica donde tendría la terapia de esta semana el terapeuta me recomendó ir al menos una vez cada siete o diez días para que fuéramos evaluando mis recuerdos y poder ir construyendo la historia, siempre había falta de piezas en este rompecabezas, aunque si yo sentía que necesitaba ir más seguido tenía la libertad de ir cuando quisiera.
—Buenas tardes, vengo a cita con el Dr. Letmann, soy.... —empecé diciendo, pero fui interrumpida por el dr mencionado anteriormente.
—Abril, te estaba esperando, pasa —caminamos a su despacho donde cabían tres sillones, dos de ellos individuales y uno alargado, me senté en uno de los individuales ya que así me sentía más cómoda. —¿Qué tal va esta semana Abril?
—Bien, mis padres se fueron hace unos días de viaje, me quedé con mis tíos en su casa —comenté brevemente.
—¿Cómo te haz sentido con esa lejanía? ¿Te sientes cómoda con tus tíos? —lo vi escribir en su plantilla.
—Ellos necesitaban alejarse un poco del drama, asique si eso los hace sentir mejor, esta bien para mí, y si me siento cómoda, han estado pendientes de mí desde pequeña y en todo este proceso asique no puedo no sentir confianza o comodidad junto a ellos y a mis primos menores —contesté tranquila, yo recordaba todo mi pasado hasta los 20 años lo cual me aliviaba de cierta manera, posterior a eso fue que olvidé todo.
—Perfecto, y cuéntame Abril, la semana pasada mencionaste que seguías soñando con esa voz que decía algo como vete o cuidate Abril, en esta semana ¿sigues soñando eso? —preguntó con voz lenta, él estaba sentado frente a mí con una pierna encima de la otra, me miraba fijamente.
—Ahora aumentó el contenido del sueño, ya no solo es esa voz, vi mucha sangre a mi alrededor y en mis manos, no sentía ninguna herida, pero era demasiada —en lo que hablaba me fijaba en mis extremidades recordando el sueño tan real, tan cercano a mí.
—Esa sangre que dices tú, ¿estaba en otras partes? —preguntó de forma instantanéa
—No lo sé, pero había alguien más, no estaba sola —con ello me miró de una manera que noté sorpresa pero él siguió indagando y formando una historia que se sentía lejana.
—Puede ser que solo sea un miedo que tuviste en la noche, la policía mencionó que estabas sola, todos los presentes que llegaron después no dijeron de nadie más —dijo de forma segura, tan seguro de sí, que le creí. —Tu mente esta intentando procesar lo reprimido, pero al haber pasado demasiado tiempo de aquel día, puede ser medio difuso o muy alterado.
20 minutos más tarde salí sintiéndome diferente, pero con ganas de descubrir todo, hablar con mi terapeuta hace que me sienta mejor y sin la sensación de que estuve en un real peligro.
Me dirigía a una cafetería en la que siempre me sirvo el mismo café después de la sesión de terapia, me gustaba darme un tiempo para mi en el que reflexiono de todo antes de continuar el transcurso de mi día.
Al salir de la consulta no llamé directamente a mi tía como habíamos quedado, sino que decidí, como mencioné anteriormente, caminar sin rumbo para tratar de demostrarme a mi misma esa independencia que hace muchos meses tuve, pero ya no.
Iba caminando concentrada en mis pensamientos que no me fijé en que el semaforo estaba en rojo, escuché la bocina de un auto y un tirón fugaz en mi brazo, el cual me dejó tirada en el piso.
Alguien me había salvado de un atropello.
Tengo tanta mala suerte que no solo una vez pude morir, sino dos
Pensé mientras me levantaba del suelo con ayuda del desconocido. En su mirada observé reconocimiento de su parte y su toque en mi mano envió una electricidad en mi cuerpo, no recordaba haberlo visto pero sentía que sí, su mirada y su rostro se me hacían extrañamente familiares. Y me aterraba.
—¿Estas bien? —preguntó sin dejar de mirarme, como si buscara algo en mi cara. Algo perdido.
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Editado: 05.01.2026