Cuando Ximena llegó a su hogar, lo primero que se encontró fue con su madre en la sala de estar. Ya se había despedido de Erick, así que cerró la puerta y notó que Rita se encontraba sentada en el sofá, mirándola con fijeza, parecía que la estaba esperando, en realidad había estado viendo televisión pero al escuchar que su hija llegaba, la apagó y puso una expresión severa para agregar más seriedad al asunto.
—Hola, mamá.
Rita la miró con fijeza.
—Ven acá. —Palmeó el asiento para que se sentara a su lado. La chica tragó grueso y se acercó con paso lento.
—Siento lo de hace rato. —Se disculpó, colocándose junto a su madre.
—¿Ah, sí?
—Sí.
—Mmm… —La miró con atención—. ¿Cómo te la pasaste con Erick?
—Bien.
—¿Solo bien? —Ximena asintió con la cabeza—. ¿Qué hicieron?
—Vimos una película, estuvimos jugando jenga y me invitó a comer.
Su hija parecía sincera con su respuesta.
—Te gusta mucho, ¿no es así? —Preguntó luego de unos segundos de escrutarla con la mirada.
—¿Qué? ¡No, somos amigos!
—Por favor, a mí no me engañas.
Ximena miró hacia el suelo.
—Oh…
—Yo quería a Víctor de yerno, pero este chico Quintana me parece un muchacho muy lindo para ti.
La chica abrió la boca para decir algo pero en ese momento, Mateo apareció y se sentó al lado de su hija.
—¿Cómo te fue, princesa?
— Muy bien, papi.
—Me alegro… Por cierto, al rato vamos a cenar a Parmesano e Pecorino. —Era su restaurante favorito, ahí servían comida italiana—. Es mi último día de vacaciones, así que hay que aprovechar.
—¡Oh, sí es cierto! —Exclamó, empezando a sentirse culpable—. ¡Y yo me fui casi toda la tarde!
—No te preocupes, mi niña, está bien que te diviertas. Aunque espero que ese chico y tú solo sean amigos, así como dices.
—¡Eso somos! —Le aseguró.
—Te creo. —Le sonrió con ternura, dándole un beso en la frente.
—Yo no te creo.
—¡Mamá!
***
El día anterior, al llegar a casa, Erick evitó encontrarse con su madre, no quería darle explicaciones pero sí quería hablar con alguien del asunto que últimamente rondaba por su cabeza, así que invitó a Amanda a su casa para poder desahogarse. Después de ver una película, le contó todo.
—¡Vaya! —Exclamó la pelirroja—. Ella es muy complicada.
—Así es, pero la entiendo, tiene motivos.
—Es especial, pero no lo digo en el buen sentido. —Recargó su barbilla en su mano —. Aunque no creo que estés de acuerdo conmigo.
—Tú lo has dicho.
—Oh… La defiendes, pasas tiempo con ella, la invitas a tu habitación… Estoy empezando a ponerme celosa, Erick —comentó, entre diciendo la verdad y bromeando.
—No es lo mismo. Tú eres mi mejor amiga y siempre lo serás —aseguró—. El asunto con Ximena es muy diferente.
—Te gusta —aseguró.
—Sí, es como lo que tú tienes con Ciara, y por cierto, no tienes derecho a reclamar porque tú también pasas mucho tiempo con ella…
La chica rio un poco.
—Te das cuenta de que te estás ligando a la mejor amiga de tu ex —comentó luego de unos segundos de silencio.
—Sí, pero Ariana es una chica muy madura, no creo que lo tome mal… Espero…
—Eso sí… Volviendo al tema, ya tengo su nombre de pareja.
—¿Eh? —Hizo una mueca de confusión.
—Sí, su nombre de pareja. —Lo miró con seriedad—. ¿En serio no sabes qué es?
Él negó con la cabeza.
—Cualquier persona normal no sabe qué es eso.
—Ay, por favor. Víctor y Eva son Evator, suena mejor que Vicva, aunque siento que se puede mejorar.
—Suena ridículo.
—El mío y de Ciara es Ciamanda…
—Más ridículo.
—El tuyo con Ximena puede ser Ximerick… Me gustaba más Everick, así sería tu nombre de pareja con Evelyn, pero Ximerick no suena mal.
Erick alzó una ceja.
—¿De dónde sacas tanta pendejada?
—Ay, Erick. —Le dio un empujoncito en su hombro—. Olvida lo que dije de Everick, ya no voy a dejar que hables tanto con Evelyn…
—Ajá, ¿tú y quién más?
—Le diré a tu padre que es mala influencia.
—¡No lo harías!
—Claro que sí —Asintió con la cabeza. Ambos rieron.
Decidieron cambiar de tema y hablar de trivialidades para olvidarse un poco de sus líos amorosos.