Las peripecias de Ximena

Capítulo 15.

La siguiente semana, el martes para ser exactos, Amanda fue a casa de Erick. Vieron una película y cuando finalizó, comenzaron a platicar.

—¿Cómo vas con Ciara? —Preguntó Erick en un momento en que la conversación giró en torno a sus relaciones personales.

—Bien. —Se quedó callada.

—¿Solo así?

—¿Qué quieres que te diga?

—Vamos, siento que me estás ocultando algo —insistió.

—Bueno, ella y yo… —pausó.

—¿Sí?

—Nos besamos —aceptó—. El sábado salimos al cine, ella pasó por mí y me llevó a casa, pero antes de bajar del auto, nos miramos y… sucedió.

—Eso es genial.

—¡Fue un momento mágico!

—Me imagino que sí.

—Pero cuando nos separamos me puse nerviosa, bajé del auto con rapidez y no hemos hablado desde ese día —suspiró—. No me ha mandado ni un simple mensaje… Tengo miedo de que no funcione. —Bajó la mirada.

—Habla con ella para que no haya malentendidos.

—Eso haré.

—No dejes que pase más tiempo —aconsejó—. Tal vez no te ha llamado porque cree que te incomodó.

—No lo había pensado de esa manera… Gracias, Erick, no sé qué haría sin ti.

—Serías infeliz.

Amanda rodó los ojos.

—¿Y tú cómo vas con Ximena?

—Bien.

—¿Ya se besaron?

—Todavía no.

—Ah… ¿Crees que sea muy pronto lo tuyo con ella? Sé que no son novios pero andan en un plan romántico. Y pregunto porque es casi lo mismo que llevo saliendo con Ciara.

Erick se quedó pensando unos segundos.

—El punto es que ya las conocíamos pero no habíamos tenido mucho trato con ellas. Sin embargo, el tiempo es algo que me tiene sin cuidado, para algunos puede ser muy apresurado lo que para otros es una eternidad. He visto artículos donde dicen que es posible enamorarse en algunos minutos, pienso que depende de cada persona. Como ya dije, a Ximena ya la conocía de años pero nunca había charlado bien con ella, me pareció agradable la vez que estuve con ella en la cafetería, el cine y el karaoke pero empecé a verla de otra manera la vez que fue la cena con mis padres, esa noche la pasamos tan bien, hablamos de tantas cosas… Sentí una conexión especial que no había sentido con nadie más.

—Te comprendo, me sucede lo mismo con Ciara.

—Vas a matarme por esta pregunta que haré, ¿pero ni siquiera con Felicia sentías esa conexión…? —Su amiga lo miró con fijeza—. No estoy preguntando en un plan de burla.

—Ah —suspiró—. Te creeré. Con Felicia sí sentía una conexión pero no de la misma forma. Era mi amiga, sin embargo me dejé deslumbrar por su apariencia física y su forma de ser tan desinhibida. Con Ciara es diferente, ella es dulce y tierna.

—Eso parece.

—Sí.

Mientras ellos mantenían esa conversación, Ximena le comentaba a Ariana acerca del cumpleaños de los mellizos.

—¡Qué genial! Me alegra que esta vez sí vayas —le sonrió.

—¿A ti te invitaron? —Preguntó con duda.

La morena negó con la cabeza.

—Oh…

—No me mires así, estoy aprovechando estos días de vacaciones para pasar tiempo con mi familia y con Jaime.

—Ah… —Se miraron a los ojos—. Eres una gran amiga, me gustaría tener tu madurez.

—¿Por qué lo dices? —Rio.

—Es que… —Bajó la mirada y la volvió a alzar—. Simplemente… Estoy segura de que si Mina o Joanna estuvieran en tu lugar, me odiarían, y tú solo… Eres tan linda.

—Aww, muchas gracias, tú igual… ¿Ya sabes qué regalarle a Erick?

Ximena negó con la cabeza.

—Eva quedó de avisarme qué puede gustarle pero no me ha dicho nada.

Ariana se quedó pensativa.

—Podría ser un libro, le gusta leer mucho. También le gusta el chocolate amargo —recordó.

—Oh…

—No me mires así —sonrió apenada—. No soy una loca obsesionada con su ex, pero me acuerdo de algunas cosas porque pasábamos mucho tiempo juntos.

—No, no es eso, es que… Esto es raro —aceptó riendo—. Estoy saliendo con el ex de mi mejor amiga y ella me da consejos para darle un regalo, qué situación tan adorable —dijo sarcástica. Ambas soltaron una carcajada.

—Ya, deja de darle vueltas al asunto —comentó, todavía riendo—. Qué importa, es nuestra vida, somos mejores amigas y eso no cambiará —dijo con seguridad.

Ximena tomó la mano de Ariana y le dio un apretón.

—Gracias.

—No hay de qué… Igual espera a que Eva te confirme.

—Al rato le mandaré un mensaje, el jueves Víctor y yo vamos a comprarles sus regalos.

—¡Qué bien!

***




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