
PARTE DOS ◊ LAS TRES PRUEBAS
Era una oficina oscurecida por las ventanas cerradas y la luna menguante se colaba por las cortinas apenas dejando una iluminación tenue, a aquel hombre le gustaba estar así mientras revisaba sus pendientes, fue cuando su secretaria le llamó para avisar la llegada de su hija y amigas, él dio acceso y las tres chicas entraron por la puerta iluminando aquella gran habitación.
—¿Nos llamó, padre? —preguntó una chica esbelta, usando lo que pareciera un traje que era un saco y una falda de color celeste, zapatos escolares, medias altas y su cabello castaño hasta los hombros con las puntas azuladas.
—¿Ya revisaron el estado de la Flor y el museo?
—Los daños son superficiales —dijo la más alta del grupo, usando un traje similar al de la líder, pero en gris claro y su cabello negro atado en el final cerca de su cadera—, la fecha de apertura no ha sido afectada.
—Además —agregó la tercera chica, usaba el mismo traje, pero rosa opaco, usaba lentes del mismo color y su cabello castaño con una mecha rosa estaba atado en una cola de caballo que llegaba a la mitad de su espalda—, redacté una carta al museo de Viena para que no cambiaran la fecha de traslado de la Flor, respondieron hace unos minutos dejando la fecha acordada.
—Muy bien, chicas, ¿Y el Cristalizador?
—El ejército y la policía lo han buscado desde que desapareció hace unas horas —respondió la hija única con una ligera sonrisa.
—He estado pensando algo… —las tres chicas se quedaron expectantes— Necesitan encontrar a los otros Guardianes.
—Si puedo preguntar —dijo la tercera— ¿Para qué?
—Hay a que reclutarlos, lo que hicieron demuestra su capacidad y serán de utilidad. Es todo.
Esa era la señal para irse, se despidieron al unísono y salieron incluso con sus dudas, las órdenes de sus padres eran incuestionables, sería imposible que no tuvieran la razón, la Flor era una extrema prioridad.
—Por cierto, chicas —las detuvo—, cuando digo “reclutarlos”, me refiero a que apliquen las pruebas.
Así las chicas salieron de la oficina, preparadas.
◊
Arturo seguía en cama incluso para cuando su tía se fue a trabajar a las ocho de la noche, era como si su remordimiento y pensamientos lo ataran a la cama, le quitaban la fuerza, miró la ventana y el claro de la luna tocaba Nuevo San Bernardo.
El hambre hizo ruido en su estómago y se levantó para ir a la cocina en un quejido, ya ahí, preparó cereal y encendió el televisor buscando un buen canal.
Llegó un punto que se proyectó al canal de noticias donde hablaban de la nevada.
Era una pareja mixta que hablaba del tema como si fuera un tema para comer.
—La nevada tomó a todos por sorpresa, excepto a nuestros Guardianes que salvaron el día una vez más, de hecho, el alcalde de la ciudad presume haber visto como estos derribaban al Cristalizador de la Torre Flor —dijo la mujer emocionada.
Entonces pasaron un video grabado desde un teléfono, donde se veía caer al Cristalizador a la niebla, después de eso, a los Guardianes bajando.
—Debido a la calidad del video, apenas podemos apreciar a los héroes, al Cristalizador y al parecer un civil que es cargado por el héroe, Igneo—dijo el hombre.
—En otras noticias, sobre la feria para celebrar la fundación de Nuevo San Bernardo, esta abrirá oficialmente mañana si el clima es favorable —dijo la mujer riendo.
Arturo apagó el televisor para mejor checar su teléfono, donde no dejaban de analizar el video, miles de teorías aparecieron, “La muerte del Cristalizador” la cual fue desmentida por la policía, “La identidad del civil” que nadie puede identificar por la borrosa y rápida imagen, todos eran títulos de videos en los primeros lugares en tendencia en redes sociales.
Harto mejor puso música en su teléfono y terminó de cenar para dormir, al acabar fue a ponerse una ropa más cómoda, pero no pudo evitar mirar el partido antifaz de cristal, lo tomó en sus manos para contemplarlo, él sabía que sus acciones no eran definitivas y el Cristalizador saldría otra vez, a lo que temía era al descontrol que tuvo en la pelea.
“Espero que jamás me pase eso otra vez”.
Por un momento creyó que lo que pasó saldría en el libro instructivo, pero aún le faltaba bastante por terminar de leer, decidió mejor dormir y preguntar mañana a sus compañeros, esa noche le costó conciliar el sueño, aun así, lo hizo.
◊
Arturo no sentía su cama, era como estar flotando en una oscuridad infinita, trató de moverse, pero no podía, su Piedra comenzó a brillar y se separó creando un Gale de luz frente a él, notó que sus propias manos eran diferentes, ya no era él, era el Cristalizador, estaba usando su ropa, la Piedra e incluso su antifaz, miró a Gale que con esos ojos brillantes y bien abiertos cuando no dudó en dar una tajada con su espada pasando por su ojo izquierdo.
Arturo saltó de su cama, revisando que estuviera completo, el sol de la mañana ya había entrado por la ventana.