Las Piedras del Poder

Capítulo 13 | La prueba final – Primera parte

La mañana del día siguiente estaba ahí, el sol apenas había salido por el este y Amelia había sido llamada por su padre a su oficina. Él era un hombre en sus cuarenta, cabello castaño muy corto, ojos azules y tez clara, estaba en su despacho que apenas era iluminado por los recién salidos rayos del sol.

—¿Me llamaba, padre?

—Hija ¿Cómo van los preparativos de la prueba de hoy?

—Pondremos los pétalos y el pedestal saliendo de la escuela.

—He estado revisando los videos de las pruebas —dijo el hombre viendo en el monitor de su computadora aquellos metrajes de la prueba de fuerza e inteligencia, el primero fue tomado por una cámara escondida de las chicas, mientras el otro por el circuito cerrado de la biblioteca—, tienen potencial, en especial este chico, su líder.

—¿Igneo?

—No, Gale.

—Hasta donde sé, Gale no es su líder.

—Pero hay que admitir que tiene la madera, no me sorprende que ellos sean sus padres.

—José y Julie Orozco ¿Revisó los expedientes?

—Claro que sí, tenía que estar seguro de quien entraría —Amelia pasó al siguiente tema.

—¿Esperará en el museo?

—Estaré debajo observando la prueba, pero ya se te hace tarde para la escuela, es todo.

Una clase libre más en la preparatoria oficial, desde la nevada los maestros ocasionalmente faltaban al trabajo con solo haber una nube en el cielo, lo mismo aplicaba en algunos alumnos, pero era ya el cuarto día desde que pasó la nevada y las aguas comenzaban a calmarse, en cambio, en las noticias aparecía la repatriación de la Flor Eterna.

Los cinco amigos regresaban de la cafetería un poco nerviosos de la prueba de ese día.

—¿Alguien me recuerda donde querían vernos las chicas? —preguntó Abigail sacando un susto a los demás que abrieron bien los ojos ante la duda.

—Ahora que lo pienso, jamás lo dijeron —dijo Daniel preocupado.

—Deberíamos… —iba a decir Arturo hasta que fue interrumpido.

—¡Chicos! —Carolina venia corriendo, se detuvo frente a ellos, pero en vez de decir algo se quedó a retomar aire, iba a hablar, pero otra vez comenzó a recuperar aire.

—Nos dimos cuenta de que… —respiró— No les dijimos el lugar, es… —inhaló— En la Colina del Tronco, detrás del Parque de las Afueras.

—Eso es prácticamente el borde la ciudad —dijo Arturo.

—A las… —respiró— tres, con sus sobres —dicho esto se retiró sin más.

—No hay problema, yo los puedo llevar —dijo Daniel—, pero espero que no nos vayamos aún más lejos de la ciudad.

La clase libre acabó y con ello llegó la salida, el grupo se fue en el auto de Daniel hacia la biblioteca donde llegaron por Marco al que notificaron del punto de encuentro. Para llegar a la Colina del Tronco, rodearon tanto la deportiva como el Parque de las Afueras para dejar el auto y a pie subir la colina de varios metros, con un césped verde, varios arbustos y pastizales, más que colina era una pendiente inclinada muy grande, llegaron a arriba donde las tres Guardianas con los trajes activados esperaban sobre el tronco cortado muy grueso que le dio nombre a la colina.

—Bienvenidos chicos ¿Les gusta la vista? —Queen tenía razón, desde la colina se podía ver no solo el parque o el Lago Luna sino también hasta los edificios más altos del centro complementando la ciudad que protegían del Cristalizador— ¿Podrían activar sus trajes por favor?

Los seis chicos se miraron y no dudaron— Piedra, actívate —dijeron al unísono invocando cada uno su traje.

—Ahora que tienen sus trajes les explicaré la prueba a detalle —entonces Lira pasó lo que era una varita de plata algo curveada y lo que parecían seis pétalos negros hechos de vidrio con bordes del mismo metal de la varita—, este es el tallo de una Flor Eterna ficticia al que deberán ponerle los pétalos de vidrio y plata escondidos en la ciudad ¿Trajeron sus sobres? —todos los mostraron a Queen desde donde estaban—, son seis pétalos blancos los que faltan y encontraran cada uno con la pista que viene dentro del sobre. Para ganar la prueba solo deberán armar la flor y ponerla en un pedestal especial.

—¿Qué pedestal? —preguntó Inora.

—Lo encontrarán donde todo comenzó, es lo que puedo decir.

—¿Cuál es el truco? —preguntó Lucero escéptica.

—Lo que no puede pasar es que se les acabe la hora que tienen para hacerlo, poner la flor incompleta… Oh una cosa más, nosotras intervendremos.

—¿A qué te refieres? —preguntó Gale.

—Que nosotras trataremos de quitarles la flor para ponerla incompleta, si la flor es puesta incompleta, pierden —aclaró Vielka.

—Eso no es justo —dijo Sidian enojado.

—Tenemos reglas también, si la flor se rompe pierden, pero no podemos romperla y mucho menos quitarle pétalos ya puestos.

—Eso suena un poco más justo.

—Tienen cinco minutos para plantear estrategias, después de eso sus sesenta minutos comenzarán a correr. Los primeros cinco comienzan… —se acercó a Gale para darle la flor de pétalos negros— a partir de ahora.



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En el texto hay: lgbt, batalla, héroe

Editado: 16.09.2026

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