Parecían horas, pero según la doncella de Tara solo había pasado una hora desde el fin del entrenamiento y ya tenía que vestirse para el próximo.
--Esta vez señorita le ruego que utilice el conjunto adecuado para este entrenamiento – dijo la doncella, salió del armario con un pantalón tipo cargo negro y una camiseta de mangas largas también negra --, esto fue hecho específicamente para los entrenamientos nocturnos, son capaces de absorber la energía de su zodíaco y ayudarlas a esconderse.
--Lo usare solo porque esta vez sí me gusta y es mi estilo.
Luego de vestirse, bajó junto a su doncella hasta el gran salón donde antes habían almorzado con Cassie, allí se encontró con Ethan, su compañero, con su madre, Selene, Lena, y los otros dos chicos que aún le costaba aprender sus nombres. Cuando estaba tomando asiento, vio llegar a la doncella de Cassie, esta le habló al oído a su doncella y ambas se disculparon para luego subir apresuradas.
--Sé que no debería hacerlo pero – dijo Selene --, debo advertirles que en un minuto escucharemos gritos provenientes de la habitación de mi hija.
El compañero de Cassie dejó la conversación que estaba teniendo con Ethan y miró alterado a la mujer, a los segundos se levantó con prisa y subió las escaleras con dirección a las habitaciones. Exactamente como había dicho Selene, se oyeron gritos que pusieron en alerta a todos excepto a la Reina de Tauro, ella bebía tranquilamente de su bebida.
--SUELTENME, DEJENME DORMIR EN PAZ – los gritos se hicieron cada vez más fuertes --. ESE HORRENDO HOMBRE ME HIZO HACER EJERCICIO, MEREZCO VEINTICUATRO HORAS DE SUEÑO.
--Lo siento – dijo Selene y se levantó de la mesa murmurando un "esta niña me va a sacar canas"
Minutos más tarde bajaron Travis, Selene y detrás Cassie y las doncellas, esta última tenía cara de pocos amigos, como si estuviera enojada con cada uno de los presentes. El chico tenía cara de perplejidad total, sin poder creerse la situación que vio arriba, corrió porque sintió el susto de su compañera y creyó que algo le había pasado y al llegar a la habitación estaban las dos doncellas intentando levantarla de la cama y la chica gritando que se merecía dormir más tiempo, la había visto tan inocente y tranquila cuando la conoció que jamás se esperó esa imagen de su parte. Al llegar la reina Selene, la chica dejó el berrinche y se levantó aunque la expresión de "odio a todos" no se la había podido sacar nadie.
Se sentaron todos a cenar, nadie se atrevía a mencionar nada. Lena comía en silencio, sentía el tenso silencio a su alrededor, estaba allí porque Adam le dijo que necesitaba alimentarse, no había comido nada desde que habían llegado. Los médicos le dijeron que harían todo lo posible por curar a su madre, que la mantendrían informada ante cualquier cambio en su salud. Adam también había mencionado el entrenamiento de esa noche, luego de pensarlo le dijo que si, necesitaba distraerse. Antes, cuando el chico la llevó a su habitación, vio como estaba todo perfectamente ordenado, se acercó a la ventana y observó un paisaje deprimente, un desierto sin ninguna gracia, nada de color, nada de vida.
--Es una ventana con ilusión – le dijo Adam, ella no lo sabía pero le estaba compartiendo su dolor y angustia, no quería que estuviera sola en esos momentos --. Está conectada a tus emociones, cada habitación las tiene, estés o no en ella la ventana reflejará cómo te sientas en ese momento. Puedes desactivarlas aquí.
Se acercó al borde del vidrio izquierdo y presionó uno de los ladrillos, este se hundió como si fuera un botón y la imagen de la ventana cambió. Ahora se veía un extenso campo verde, sin ningún tipo de construcción humana a su alrededor, era una imagen que transmitía calma, serenidad.
--Gracias por estar conmigo – le dijo Lena --, no deberías, tienes una vida de la que preocuparte y yo no debería ser impedimento para que lo hagas.
--Es mi deber como tu compañero estar contigo cuando lo necesites – dijo, pero en ese mismo momento se arrepintió de sus palabras, no quería que ella pensara que estaba ahí por deber --. Es decir, no estoy por deber, quiero estar contigo – se apresuró a decir, pero al ver la expresión graciosa de Lena los nervios comenzaron a consumirlo. Nunca le había pasado algo así, bajó la cabeza avergonzado --, mejor me voy a ver si alguien necesita mi ayuda, si necesitas algo no dudes en llamarme, llamar a alguien, a cualquiera, no tengo que ser solo yo.
Lena rio, de repente el chico le parecía tierno demostrando su faceta nerviosa. Luego de que se fuera se decidió por darle una vuelta a la habitación, había una puerta con un diseño de una espada de fuego atravesando un círculo, al abrirla encontró el armario repleto de ropa, extrañamente con un aire asiático, por un momento se había olvidado de lo que sucedía y recordó los momentos en su casa o recorriendo los lugares de Honshu con su madre. El ultimo pensamiento la hizo volver a la realidad fantasiosa en la que se encontraba, todo era tan irreal, las historias que su madre le contaba de pequeña sobre un palacio en la cima de una colina, con ventanas mágicas y un pueblo tan hogareño que daban ganas de quedarse allí para siempre, todo era real.
Luego de la cena decidió volver a subir a su habitación, pasados unos minutos tres golpes en la puerta la hicieron volver en sí, seguidos de una chica que entró a la habitación pidiendo permiso, la había visto antes en la cena, fue quien bajó para pedir ayuda con Cassie.
--Buenas noches, señorita Lena – dijo luego de ingresar, hizo una leve reverencia --, mi nombre es Milene y seré su doncella durante su estadía en el palacio, me pidieron que venga a asistirla para lo que sea, en especial saber la vestimenta que debe usar en cada ocasión.
La chica ingresó rápidamente al armario y sacó un conjunto como el que tenían Cassie y Tara en la cena, se lo extendió con un gesto que parecía dudoso.
--Debe usar este uniforme, es exclusivamente para los entrenamientos nocturnos, ayuda al camuflaje y a adaptar su figura a la naturaleza, además es capaz de soportar sus habilidades.