El anochecer del primer entrenamiento nocturno (Parte 1)
Bajo los pies de Lena, se abrió un agujero del que salía una luz muy fuerte, miró a su lado y Adam la observaba cálidamente y le transmitó la seguridad suficiente como para no asustarse tanto por el portal. Cayeron libremente por el portal, al aterrizar sintieron el calor que el lugar emanaba, Lena observó todo a su alrededor y se llevó una sorpresa, estaban literalmente al pie de un volcán.
--¿Dónde estamos, Adam?
--Estamos al pie del Volcán del Sol, carca de la región del fuego – Adam señaló hacia el Este, donde a lo lejos se veían columnas de humo. Lena notó la tristeza en su compañero, de algún modo podía sentirla.
--¿Tu naciste ahí?
--Sí – respondió levemente, con la cabeza gacha --. Me fui a los dieciséis de casa, luego de que mi zodíaco se despertara. Mi familia estaba asustada, que uno de los Zodíacos hubiera nacido en una de las regiones que la oscuridad había tomado. Me hicieron irme ese mismo día, antes de que el rey oscuro se enterase de la situación, estuve perdido por varios días sin saber a dónde ir, hasta que me encontró el entrenador Forest en una expedición para reconocer el terreno enemigo – Adam había comenzado a caminar, subiendo lentamente el monte, Lena lo seguía en silencio detrás de él, sintiendo aún sus emociones--, él me llevó hasta el palacio, me preguntaron de donde era, porqué estaba a las afueras de la región de fuego, les conté mi situación. Ellos dudaron al inicio, pero a mi me enojaba que no me creyeran, yo era el zodíaco de Aries y ellos no lo querían creer, me enojé y por accidente incendié la mesa a mi lado, ahí si me creyeron. Luego de eso comencé mis entrenamientos y tiempo después llegaron los chicos, el ultimo en llegar fue Sam, el tiene dos años de haber despertado su zodíaco.
Siguieron avanzando hasta llegar casi a la cima, en un momento Adam detuvo el paso y se sentaron con las piernas cruzadas estilo yoga.
--Ahora realizaremos una meditación – explicó el chico --, el elemento de fuego es intenso, fuerte y muchas veces sin control. Nuestras emociones son detonantes para esto, con las emociones mas intensas: odio, miedo, desesperación, amor – con esta última la miró directamente --, son emociones que siempre se sienten con intensidad. Entonces nosotros como parte del elemento de fuego, debemos mantener a raya nuestras emociones, no apagarlas ni encerrarlas en lo más oscuro de nuestro ser. No, debemos aceptarlas y saber controlarlas.
--¿Y por qué estamos en este volcán?
--Para que aprendas a controlar tus emociones, canalizarlas correctamente, si las canalizas mal el volcán hará erupción, te ayudaré a controlarlo, pero debes hacer lo posible por lograrlo.
--Bien, dime cómo empezar.
Adam comenzó a explicarle como debería ser su postura, la dirección de sus manos, le explicó el ritmo que debería tener su respiración, al tomarle la mano para que pudiera explicarle mejor el ritmo sintieron un temblor proveniente del volcán acompañado de una columna de humo.
--No creo que haya sido muy buena idea venir aquí – dijo Adam --, cerca de una región conquistada por las sombras. Si el volcán hace erupción por error estarían aquí en minutos y no es recomendable que atrapen a una heredera.
--Lo siento – dijo Lena --, fue mi culpa debería de haber controlado los nervios por tu tacto, fue de chiquilla el sentimiento. Podemos intentar una vez más si quieres, intentaré controlarme.
--Es peligroso Lena, podrían...
--¡Por favor!
--Una vez más, si vuelve a haber un temblor nos iremos a otro lugar, ¿entendido?
--Entendido
--Dame tus manos – Adam extendió sus manos hacia el frente y Lena las tomó con nerviosismo, trató de controlarse lo más que pudiera --, canaliza tus emociones a través de nuestro tacto, siente pero con control, no reprimas porque será peor. Úsame como conducto para lo que sientas, haré lo mismo para que no te contengas – una vez que Adam comenzó a sentir levemente las emociones de Lena el empezó a canalizar las suyas.
Lena por su parte trataba de no agobiarlo con todo lo que ella sentía: el nerviosismo que le provocaba tomar las manos de su compañero, la preocupación por el estado de su madre, el temor por hacer estallar el volcán, la alegría de tener quien la acompañe, la emoción por descubrir más sobre sus poderes, la tristeza por haber sido tan mal hija, el miedo por lo que se venía; sus emociones eran un caos pero de un momento a otro este caos se quedó en silencio, empezó a sentir calma, tranquilidad, nostalgia, seguridad y algo que no pudo identificar en un inicio pero luego supo que era cariño, eran las emociones que Adam le transmitía, y sabía que el elegía cuáles ella podía sentir y cuáles no, lo supo cuando abrió los ojos y vio al chico mirándola y luego susurrándole un "Tú puedes", sus ojos eran rojos con matices amarillos y naranjas, como el fuego, los suyos le ardían pero no le prestó atención estaba concentrada en las emociones de su compañero, las que le transmitían tanta calma, tanta paz, que se había olvidado por completo de su caos.
--Ahora, lentamente, concéntrate en el fuego dentro de ti – dijo Adam, aún sin soltarle las manos --, canalízalo a tu exterior, déjalo que te consuma, y se una por completo a tu ser y tu esencia.
Lena cerró los ojos y se imaginó su interior, una llama se encendía allí, fue haciéndose cada vez más fuerte, más grande, más intensa. Sintió cómo esta quería salir y expresarse, la dejó, tal como Adam le había dicho, sintió como lentamente las manos del chico la soltaban y por más que ella quisiera seguir tomándolo sabía que debía soltarlo, inmediatamente sus emociones volvieron con estruendo, pero fueron calladas por un sentimiento inexplicable de tranquilidad, un sentimiento de liberación, al abrir los ojos veía todo rojo, y al ver a su alrededor observó como un circulo de fuego daba vueltas a su cuerpo, extrañamente no sintió miedo, solo tranquilidad, la misma que Adam le había transmitido. Comenzó a elevarse lentamente, hasta estar a unos dos metros del suelo, Adam comenzó a preocuparse por la intensidad del poder de Lena, sintió un temblor bajo sus pies, instintivamente dirigió su atención a la entrada del volcán, comenzaba a salir una columna de humo, tan espesa que incluso en la oscuridad de la noche se notaría a la distancia.