Un chico de cabello castaño caminaba tranquilamente por la ciudad, no entendía cómo la gente podía convivir de esa forma, todos amontonados, sin respetar el espacio personal del otro. Él caminaba entre todos ellos como si levitara, con gracia y de forma elegante, imitando las corrientes de aire del lugar. Sabía que allí vivía la chica portadora del zodiaco de Acuario, estaba siguiendo su esencia desde que había llegado allí, no pensaba que su compañera sería de este tipo de personas, de las que le gusta estar aglomerada. De repente algo interrumpió sus pensamientos, una ráfaga de viento que venía del oeste de la ciudad llamó su atención, era la esencia de la chica tan clara que la sentía junto a él en ese momento, observó a su alrededor pero no encontró a nadie. Decidió dirigirse hacia el oeste, allí la encontraría pero cuando comenzó a avanzar otra oleada llegó desde el sur, luego otra desde el norte y otra desde el este, se empezó a sentir abrumado, no tuvo más remedio que usar sus habilidades y modificó el aire a su alrededor para que no lo vean, comenzó a elevarse hasta llegar a lo alto de un edificio, luego se concentró en aislar la esencia de su compañera para poder rastrearla.
Al otro lado de la ciudad se encontraba una chica en lo alto de su edificio, le gustaba allí porque podía sentir con más fuerza las corrientes de viento, nunca supo por qué le pasaba eso, pero sentía una gran conexión con él, con el aire, a veces hasta sentía que éste la protegía, como si fuera un escudo. Hacía unos minutos había comenzado a sentir algo extraño en el aire, como si le advirtiera que alguien la estaba buscando, observaba todo a su alrededor pero no notaba nada fuera de lugar, la gente caminando de un lugar a otro, con apuro todo el tiempo. De un momento a otro llegó a ella una esencia que no reconocía pero el sentimiento de familiaridad la descolocó en el mismo momento, miró hacia adelante y vio a un chico frente a ella que la miraba directamente.
--¿Quién eres? – preguntó la chica, no tuvo que elevar demasiado el tono de su voz, sabía que el viento haría que las palabras llegaran al chico.
--Un gusto – dijo él e hizo una reverencia --, soy Dante Nassim, zodíaco de Géminis y su compañero, señorita Alice Haizea, princesa del zodiaco de Acuario -- la chica sintió un ardor repentino es su muñeca izquierda, allí apareció un tatuaje, parecían líneas de viento con un leve color verde, su favorito, levantó la mirada y se encontró con el chico también mirando su muñeca.
--¿De qué estás hablando? ¿Cómo sabes mi nombre? ¿Qué es esto?
--¡ALICE! – la chica escuchó la voz de su madre, ésta había sentido la energía del chico, y temiendo lo peor se apresuró a la azotea del edificio sabiendo que su hija pasaba allí la mayor parte del tiempo -- ¿Alice hija, dónde estás?
--¡Aquí estoy mamá!
Al llegar a la azotea, la madre de la chica vio cómo en el edificio de frente estaba el chico que ella había percibido, al instante de verlo supo qué estaba pasando. Como zodiaco de Cancer su intuición estaba por encima del resto, sabía que algo pasaría pero no sabía con exactitud qué sería.
--Ya es hora – dijo la mujer por lo bajo, observó a su hija y un sentimiento de preocupación la abordó de inmediato, nunca había querido decirle sobre el reino, sobre los zodíacos o los compañeros, dirigió su mirada al chico frente a ellas y le hizo un gesto para que se acercara --, pasa por favor, tenemos asuntos de los que debemos hablar.
Sin decir más palabras los tres se dirigieron al interior del edificio. El apartamento de madre e hija resultó estar en la mitad del edificio, no era la gran cosa, lo suficiente para vivir una madre soltera y su hija adolescente. Tomaron asiento, Alice sin despegar la mirada del chico, se le hacía familiar, lo había visto en algún lado. Observó a su madre que se apretaba las manos en un gesto nervioso, sabía que hacía eso cuando ocultaba algo o cuando no sabía cómo iniciar una conversación compleja.
--¿Quién eres? – decidió comenzar Alice, dirigiendo su atención nuevamente al chico -- ¿Por qué sabes mi nombre?
--Como dije anteriormente – comenzó el chico --, mi nombre es Dante Nassim, soy el zodíaco de Géminis. Te encontré por la conexión de compañeros que tenemos, una de las cualidades es poder ubicar rápidamente a la otra parte del vínculo, aunque llegué a este lugar en específico porque la reina regente tiene la ubicación exacta de cada una en su archivo y fue lo que nos brindaron a los compañeros restantes, las primeras tres princesas fueron fáciles de ubicar ya que dos de ellas tienen dieciocho años ya cumplidos y las conexiones con sus compañeros son más poderosas – Dante hizo una pausa para ver a la reina de Cancer --. En cuanto a mi lugar de origen, sé que no es una pregunta que hayas hecho en voz alta pero es algo en lo que piensas desde que comencé a hablar, otras de las cualidades del vínculo, lectura de los pensamientos, aprenderás a controlarlo con el tiempo al igual que tus poderes como signo de Acuario, volviendo al tema – el chico parecía hablar sin notar la expresión de asombro de la chica --, vengo del Reino del Zodiaco, hogar de las reinas del zodiaco, una de ellas está aquí presente- señaló con un gesto hacia la mayor --. Estamos en pleno conflicto con el rey de las sombras, del cual no puedo decirte su nombre ya que nos encontraría apenas terminara de decirlo.
--¿Cómo están las chicas? – preguntó Kiara, la madre de Alice --, mis hermanas cómo están?
--La Reina Selene se prepara para tomar el trono – comenzó el chico, Kiara sonrió --, la Reina Clara supervisa los entrenamientos de las princesas y también se prepara para asumir como reina – Dante bajó la cabeza un momento --, la Reina Dalia fue herida en batalla, una daga de magia negra impactó en su corazón, no saben si sobrevivirá, los médicos hacen todo lo posible para salvarla.
>>Por eso tuve que llegar antes de que la princesa cumpla los dieciocho, creemos que sus ubicaciones han sido comprometidas y que es cuestión de tiempo antes que las encuentren.