Un chico de cabello rojo caminaba tranquilamente por las calles de la ciudad congelada captando la atención de los residentes, no solo por su notable característica sino que también llamaba la atención el camino de nieve derretida que dejaba a su paso. Su mirada se posaba en cada chica que pasaba, pero bajaba la cabeza al notar que no era quién él buscaba. Siguió avanzando hasta terminar a la orilla de un lago congelado, en este se encontraba una chica patinando, danzaba al ritmo de la caída de la nieve.
Su piel era tan blanca como el paisaje congelado que se veía, cabello rubio que destacaba por sus puntas azules las cuales no parecían teñidas, lo que más llamó la atención del chico fue que no llevaba nada más que un vestido corto, no parecía tener frío, era más como si éste fuera parte de ella. Era la chica a la que él había estado buscando, tan opuestos y tan complementarios al mismo tiempo.
--¿Quieres acercarte o solo te quedarás viendo? -- dijo ella, como si la presencia del chico no afectara su calma en lo absoluto.
--No tengo patines -- respondió él simplemente --, además no creo que sea lo mío, soy más del calor.
Ella soltó una risa leve y con un movimiento de muñeca hizo que un par de patines apareciera en los pies del chico, eran completamente de hielo pero no se derretían, él la miró pidiendo silenciosamente una explicación.
--Supongo que tu cuerpo detecta la magia de tu pareja, Sam Feuer.
--No esperaba menos del zodíaco que posee clarividencia -- dijo Sam con una sonrisa comenzando a patinar hacia ella, al llegar tomó su mano y la besó suavemente --. Es un placer conocerla al fin Princesa del zodíaco de Piscis, Paz Neva, soy el zodíaco de Sagitario, su opuesto natural pero complementario en el destino, seré su guía y su refugio, su amigo y confidente, permítame protegerla con mi vida y permítame vivir esta vida a su lado.
--Es un placer conocerte al fin -- dijo ella haciendo una reverencia en respuesta a la del chico, sonrió al cruzar miradas con él --, ya me estaba resignando a solo verte en sueños -- extendió una mano hacia él y este la tomó por instinto --, demos un paseo, tenemos unas horas antes de que sea momento de irnos.
Sin decir nada más ambos comenzaron a patinar ignorando el mundo a su alrededor, como si solo existieran ellos, creando un perfecto equilibrio entre el fuego y el hielo que los rodeaba.
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Larissa, Erika y Valentín habían llegado a la casa de las mujeres, debían tomar algunas cosas antes de irse al Reina del Zodíaco.
--Hija ve por lo que necesites, trata de que no sean tantos libros por favor -- dijo esto último con tono de broma, pero su hija sabía que en parte lo decía en serio.
--Lo intentaré mamá.
-- Valentín, tú revisa fuera por favor -- volvió a hablar la reina --, y prepara el traslador, asegurate que la coordenadas sean las correctas.
El chico asintió en forma de orden y se dirigió al patio de la casa, sacó de su bolsillo la esfera con humo verde y comenzó a revisar las coordenadas por más que ya lo había hecho antes de partir, pero la reina se lo estaba ordenando. Al momento de asegurarse que estaba todo en orden notó que las coordenadas estaban mal, marcaban una zona en el territorio del Reino de Tierra, específicamente la zona militar, no entendía, antes de salir se aseguraron, junto a Sam, Dante y el entrenador Forest y estaba todo en condiciones, inmediatamente recordó las palabras de Travis luego de volver con las princesas, su traslador había fallado, los había dejado lejos del punto original, comenzó a sospechar pero no sabía por dónde comenzar, el objeto había pasado por demasiadas manos antes de llegar a ellos.
Escuchó ruido a sus espaldas, volteó sabiendo que no era una amenaza y se encontró con su compañera cargando un bolso enorme que parecía pesar bastante.
--¿Llevas un cuerpo ahí dentro? -- dijo en forma burlona.
--Solo lo esencial para sobrevivir -- respondió ella quitando importancia, él intentó tomar el bolso para quitarle peso y le sorprendió realmente la magnitud de este --, el saber pesa -- fue lo único que ella dijo y se encogió de hombros.
Erika llegó de dentro de la casa, vió a los chicos y luego su mirada se dirigió al bolso de su hija, sacudió la cabeza y le dedicó una mirada divertida.
--Eres imposible hija -- la chica solo sonrió y se volvió a encoger de hombros --. Bueno, Valentín supongo que ya configuraste el traslador, así que si están listos lo mejor es irnos ahora, porque -- hizo una pausa y dirigió su audición a la entrada del hogar --, están llegando y no podemos demorarnos más.
--Espera mamá, olvidé algo importante en mi habitación -- Larissa dijo eso y volvió a entrar a la casa, con su madre y compañero detrás, ambos ya habían sentido la presencia de sus perseguidores.
La chica subió hasta su habitación y tomó la única foto que tenía de su padre, ella era una recién nacida y estaba en los brazos del hombre, días después éste falleció en un accidente automovilístico. Era su único recuerdo y no sabía cuánto tiempo estarían fuera o siquiera sabía si volverían. Al voltear se encontró de frente con una mujer vestida de negro, con una espada en su mano derecha y una pistola en su mano izquierda, una combinación de lo moderno y lo antigüo.
--Hola Princesa -- dijo la mujer con una sonrisa asesina creciendo en su rostro --, es un gusto conocerla, lástima que no va a vivir mucho tiempo para poder conocerme.
Apenas terminó de decir esas palabras, levantó el arma y disparó directo a su cabeza, Larissa solo tuvo tiempo de abrazar el retrato de su padre y cerrar los ojos esperando el impacto.
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Paz terminaba de dar una vuelta más de la mano de su compañero cuando sintió el impacto en su pecho, se detuvo abruptamente haciendo que su compañero también lo hiciera y la observara con preocupación.