Las que antes se amaban ahora se odian

La denuncia

Semanas después de la discusión, Antonella denuncia a Aracely. La casa se llena de tensión. Joel intenta calmarla, pero aracely empieza a cambiar. Se vuelve más agresiva y comienza a inventar historias. Duerme de día habla sola y dice que todos la persiguen.

Un día, Aracely encuentra a Antonella en el centro comercial y le advierte:

— Quita la denuncia o te voy a contrademandar. Te voy hacer ver qué soy una mujer empoderada

Antonella no retrocede

— la verdad no le temo a tus mentiras. No te tengo miedo, Aracely. Además ya es hora de que la familia sepa la verdad sobre tí. Eres una mentirosa, una ladrona y una manipuladora. La gente como tú no cambia.

— La tensión entre ellas es palpable Antonella se crusa de brazos, desafiante, mientras Aracely la mira con una mezcla de rabia y desesperación. La gente del centro comercial comienza a mirar intrigada por la discusión. De repente, un policía se acerca:

—¿Que pasa aquí? ¿Necesitan ayuda?

— Antonella se vuelve hacia el policía, con su voz entrecortada:

— Si, oficial ella intento agredirme ami y a mi bebé. Está loca y no sé qué es capaz de hacer

Aracely se ríe, con una risa demoníaca:

— ¡Eso es mentira! ¡ Ella es la que me está acosando! Tengo dinero, mucho dinero como para pagar a los mejores abogados de este país. Voy hacer que te arrepientas de esto, Antonella

El policía las mirabas a ambas, serio:

—vamos a calmarnos. ¿Tienen algún testigo?

La gente del centro comercial comienza a murmurar, algunos asienten con la cabeza. El policía saca su libreta:

— Bien voy a tomar nota de esto. Aracely, por favor, acompañeme a la comisaría.

Aracely se resiste gritando:

— ¡NO! ¡No voy a ir a ningúna parte! ¡Soy intocable! ¡ Voy hacer que te despidan oficial! ¡Voy hacer que te arrepientas de esto!

Antonella se mantiene firme, su voz tranquila:

— No te tengo miedo, Aracely. La verdad saldrá ala luz.

El policía se pone firme y se lleva a Aracely:

— Araceli, no me obligue a usar la fuerza. Acompañeme por favor.

— Araceli se resiste, pero el policía la toma del brazo y la lleva hacia la patrulla. La gente del centro comercial comienza a aplaudir, mientras Araceli grita y se debate.

En la comisaría

— Araceli se sienta en una silla de plástico, su rostro rojo de rabia. El policía Lee sus derechos.

— usted está detenida por intento y agresión y amenazas.

Araceli lo interrumpe:

—¡Necesito un abogado! ¡Llama a mi abogado Carlos López! ¡Quiero hablar con él ahora mismo!

El policía niega con la cabeza :

— lo siento, señora. No podemos permitirle hacer llamadas hasta que se complete el proceso de detención.

Araceli se pone de pies gritando:

—¡Esto es ilegal! ¡Exijo hablar con mi abogado! ¡Voy a hacer que te despidan por esto!

—el policía se mantiene firme:

— siéntese, señora. vamos a proceder con el proceso

Araceli se sienta, su rostro cada vez más pálido. De repente comienza a llorar, su cuerpo temblando de rabia y desesperación.



#1666 en Otros
#23 en No ficción
#297 en Novela histórica

En el texto hay: hay celos, hay odio

Editado: 24.02.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.