Las Raíces de un Mundo Desconocido

capitulo 2

Cuando abrí los ojos, me encontré con un chico joven, de cabello negro y ojos plateados, que hacía presión sobre mi pecho. Me levanté de golpe y, de inmediato, escupí y tosí, expulsando el agua que había tragado.

El chico me miró y dijo:

—¡Qué alivio! Por fin despertaste. Casi me das un susto de muerte. Creí que no ibas a despertar, porque tragaste demasiada agua.

Lo miré, todavía confundida, y pregunté:

—¿Agua? ¿Por qué habría tragado agua? Yo solo recuerdo haber caído... ¿Qué pasó? ¿Y dónde estoy?

Me observó con una expresión de desconcierto y luego me explicó:

—Estabas flotando inconsciente en el Lago de los Pétalos Violetas. Te vi y salí a ver qué era lo que había en el agua. Entonces te encontré a ti. Casi no despiertas, pero, por suerte, ya estás consciente.

Entonces volví a preguntar:

—¿Y dónde estoy?

El chico me miró alegremente y respondió:

—Bienvenida a la ciudad de Ebonia, tierra de la piedra negra y del poder antiguo.

—¿Poder antiguo?

—Sí. Pero antes, ¿puedo preguntarte algo? ¿Sabes qué es la magia? ¿O qué son los hechizos?

Me observó, visiblemente sorprendido y confundido.

—Sí, he escuchado hablar de ellos, pero solo los he visto en libros y películas. Además, vivo en un pueblo, así que no sé mucho sobre esas cosas.

—Entonces... ¿no sabes utilizar magia ni hechizos?

—No.

El chico frunció ligeramente el ceño y continuó preguntando:

—¿De dónde vienes? ¿Cómo te llamas? Acaso... ¿no eres de este mundo?

Lo miré con cierta molestia.

—Siento como si me estuvieras interrogando. ¿Y para qué necesitas saber tanto sobre mí?

Él soltó una pequeña carcajada.

—Tranquila, no voy a hacerte nada. Pero ¿no crees que sería extraño que no quisieras decirme tu nombre? ¿O acaso estás ocultando algo?

—¿Qué podría ocultar? ¡Ni siquiera sé dónde estoy!

—Jajaja. Ya, levántate. Vamos a Ebonia.

Extendió su mano hacia mí y me ayudó a ponerme de pie. Después, comenzamos a caminar por un sendero rodeado de grandes piedras.

—Me llamo Rubhy —le dije finalmente.

Él me miró de reojo.

—¿Y de dónde vienes?

—De un pueblo. Tenía una huerta y.. sembré una semilla de un árbol de jacarandá. Luego la toqué y, de repente, aparecí aquí.

Me miró pensativo durante unos segundos.

—Entonces no eres de aquí. Eso explica por qué no sabes nada sobre magia ni hechizos.

—Creo que podría decirse que sí.

El chico volvió la mirada hacia el camino y, mientras continuábamos avanzando, dijo:

—Me llamo Stayler y vivo aquí desde que tengo memoria.

—¿Y dónde vives?

Me miró con una expresión burlona.

—En una casa.

Lo observé con incredulidad. Él soltó una risa y volvió a mirar hacia el frente.

Después de unos minutos de caminar, de repente gritó:

—¡Miraaaa! ¡Hemos llegado a Ebonia!

Su rostro se iluminó de felicidad. Sin darme tiempo a reaccionar, me tomó del brazo y comenzó a correr.

«Ah... Cómo desearía poder descansar, aunque fuera un rato», pensé mientras corría detrás de él.

Entonces vi una enorme piedra negra y brillante. Su superficie era tan pulida que podía distinguir un poco de mi propio reflejo. Me di cuenta de que corríamos directamente hacia ella a toda velocidad.

—¡Estás loco! ¡Nos vamos a estrel...!

No pude terminar la frase.

Atravesamos la piedra como si no existiera.

Abrí los ojos de par en par.

Al otro lado se extendía una ciudad enorme y hermosa, completamente distinta a cualquier lugar que hubiera conocido.

—¡Llegamos!

—¡Cálmate! ¿En serio creíste que nos íbamos a estrellar?

dijo Stayler entre risas. Lo miré, asustada y furiosa.

—Eso no es normal.

—Claro que es normal. Más bien, en tu pueblo es donde no es normal, Rubhy.

Me quedé en silencio.

En ese momento comprendí que Stayler era una persona amigable, aunque también tenía la costumbre de burlarse de mí cada vez que encontraba la oportunidad. Lo sabía por la forma en que me miraba, como si estuviera a punto de echarse a reír en cualquier momento.

—Vamos. Debes de tener hambre. Pero antes tenemos que ir a mi casa. Si seguimos aquí, vas a resfriarte y ya casi está anocheciendo.

Asentí con la cabeza y lo seguí.

Mientras caminábamos hacia aquella misteriosa ciudad, no podía dejar de mirar a mi alrededor.

Ebonia.

La ciudad de la piedra negra y el poder antiguo.

Y, aunque todavía no lo sabía, aquel lugar estaba a punto de cambiar mi vida para siempre.



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En el texto hay: magia, jacaranda, rubhy

Editado: 25.08.2026

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