CAPITULO 4
Seguí observando la habitación hasta que finalmente llegué a la cama. Después de tantas vueltas y de todo lo que había vivido, estaba completamente agotada. Me dejé caer sobre el colchón.
Era increíblemente suave.
Me acomodé un poco mientras intentaba ordenar mis pensamientos, pero estaba tan cansada que ni siquiera podía pensar con claridad. Poco a poco, mis ojos comenzaron a cerrarse.
Mientras tanto, la pequeña bolita fantasma dio varias vueltas en el aire hasta transformarse en una especie de pequeña esfera. Luego se quedó quieta, como si también estuviera descansando.
La observé con curiosidad y murmuré:
—Wow… hasta los fantasmas descansan.
Después de eso, mis ojos terminaron de cerrarse y quedé profundamente dormida.
—Tiiiiin… tiiiin… tin…
Abrí los ojos de golpe.
El sonido era tan fuerte que me costó unos segundos entender de dónde venía. Giré la cabeza y vi un objeto parecido a un despertador sobre una mesita al lado de mi cama.
Intenté apagarlo, pero no encontraba la manera. El sonido continuaba sin parar.
—¿Cómo se apaga esto?
Desesperada, recordé la tabla con las instrucciones y corrí hasta ella. Busqué entre las indicaciones hasta encontrar una sección sobre la alarma.
Leí:
“En caso de no poder utilizar magia, coloque la alarma en el cuadrado con forma de sello que tenga la medida de la alarma. De esta manera, se apagará.”
—¿Qué?
No tenía tiempo para pensarlo.
Corrí hasta la alarma, la coloqué sobre el cuadrado con forma de sello y…
¡Clic!
El sonido se detuvo.
Suspiré aliviada.
Miré la hora.
7:00 a. m.
—Bueno… supongo que ya es hora de levantarse.
Fui al baño y me duché. Pero cuando entré, me quedé sorprendida.
¿En serio…?
Todo se veía tan lujoso que por un momento me sentí como la hija de un millonario.
—Esto es demasiado…
Después de tranquilizarme, salí del baño.
Pero entonces me quedé congelada.
Espera… ¿qué ropa me pongo?
Miré hacia abajo.
—¡Aaah! ¡Ahora me toca estar en toalla!
Mientras pensaba qué hacer, escuché un pequeño movimiento.
La esfera espiritual se había despertado debido a todo el escándalo que estaba haciendo. Se acercó lentamente hacia mí.
—Perdón… no quería despertarte.
La pequeña esfera flotó frente a mí y, como si hubiera entendido exactamente lo que estaba diciendo, comenzó a moverse.
La seguí hasta la mesa de la sala de la habitación.
Sobre ella había varias bolsas llenas de ropa y una nota.
Tomé el papel y comencé a leer.
Hola, señorita Rubhy.
Soy Coinner.
Stayler me pidió el favor de comprarte ropa y todo lo necesario que puedas necesitar. Estuve buscando ropa de tu medida y talla y me emocioné tanto que terminé comprando varias cosas.
La ropa y todo lo demás se encuentra en las bolsas que ves sobre la mesa.
Stayler también me pidió que te dijera lo siguiente:
“La ropa y todo lo que estoy pagando tendrás que pagármelo cuando empieces a trabajar. Te lo doy porque imaginé que tal vez no te habías dado cuenta de que no tenías ropa. Ya me imagino tu cara al leer esto… y sí, eres bastante despistada. Jajaja. Pero bueno, por la tarde voy a ir a explicarte algunas cosas. Nos vemos.”
Apreté el papel con fuerza mientras una expresión de enojo aparecía en mi rostro.
—Ash… él sabe perfectamente que le voy a pagar. Ya me imagino su expresión de burla mientras escribía esto.
Respiré profundamente y traté de calmarme.
Después de todo, Coinner se había tomado el tiempo de comprarme ropa.
Miré las bolsas y comencé a abrirlas.
Había bastante ropa y varios zapatos. Sin embargo, nada se parecía demasiado a la ropa que estaba acostumbrada a usar.
Me probé algunas prendas y, para mi sorpresa, todas me quedaban perfectamente.
—¿Cómo supo mi talla?
Guardé la ropa cuidadosamente en el armario y luego terminé de arreglarme.
Cuando estuve lista, salí de la habitación.
La pequeña esfera espiritual se acercó rápidamente a la plataforma circular.
Justo antes de subir, recordé la sensación de vacío que había sentido la noche anterior.
¿Otra vez voy a sentir eso?
La esfera comenzó a moverse rápidamente en círculos, como si intentara decirme:
“¡Vamos! ¡No da miedo!”
La miré durante unos segundos.
Finalmente, respiré profundamente y confié en ella.
Subí a la plataforma.
—¡Poom!
Sentí nuevamente aquel vacío en el estómago mientras descendíamos a toda velocidad.
En cuestión de segundos llegamos al tercer piso.
Cuando salí de la plataforma, vi a Coinner pasar por el pasillo.
—Hola, buenos días.
Coinner se detuvo.
Luego se dio la vuelta para mirarme.
Sus ojos se iluminaron inmediatamente.
—¡Holaaa, Rubhy! ¿Te quedó bien la ropa? ¿Te gustó? ¿Cómo amaneciste? ¿Ya desayunaste? ¿Y te agrada tu esfera mágica?
La miré alegremente y asentí.
—Sí, me gusta mucho.
Entonces recordé algo.
—Espera… ¿esfera mágica?
—Sí. La que te acompañó anoche hasta tu habitación. ¿No te acuerdas?
—Ah… ¿la bolita fantasma?
Coinner me miró con una expresión de sorpresa.
—¿Bolita fantasma?
—Sí… así le digo yo.
Coinner soltó una pequeña risa y comenzó a explicarme.
—Se llaman esferas espirituales. Puedes ponerles un nombre y, en cierto modo, son como mascotas. Además, es bastante común que las personas les pongan nombres extraños cuando las ven por primera vez.
Miró a la pequeña esfera que flotaba junto a mí y sonrió.
—Aunque debo admitir que eso de “bolita fantasma” es demasiado tierno, Rubhy.
La miré con curiosidad.
—Entonces… ¿puedo ponerle un nombre?
Editado: 25.08.2026