Mar
Cuando Mar golpeó la puerta de la habitación de Oliver, no fue este el que la abrió, sino que fue Luka. Mar se queda paralizada un momento: el chico del que está locamente enamorada, y que últimamente la ignora descaradamente, está frente a ella.
-Hola, ¿está Oliver? -saluda Mar de modo neutro. Si hubiera sido hace un año atrás, lo saludaría más alegre, tal vez dando un brinco para abrazarlo ya que el chico es bastante alto; pero como las cosas están un poco congeladas entre ellos, prefiere quedarse al margen.
-Hola, se fue a la biblioteca.
-Es raro que no estés con él -responde ella. En ese momento, Mar oye la voz de una chica en la habitación y su mundo da un vuelco. «Ahora lo entiendo», piensa Mar, «esto es lo que cambió».
Una chica rubia de cabello largo sale de uno de los cuartos; lleva puesta una camiseta que claramente es de Luka. Mar traga saliva cuando la desconocida se acerca por detrás de él y lo abraza.
-Vuelve a la cama -la chica nota la presencia de Mar-. Hola.
Mar no lo tolera más.
-Hola... -dice casi en un susurro-. Bien, vuelvo después a buscar a Oli. -Hace una pausa antes de darse la vuelta-. Adiós.
Fuerza una sonrisa hasta estar lo suficientemente lejos como para que no se noten las lágrimas que van cayendo por sus mejillas. «Eres una idiota», se repite una y otra vez, «idiota». En el camino se cruza con Emily, quien lleva puesto el uniforme de entrenamiento de Éter -el cual solo cambia el color del pantalón a un verde más oscuro que el de los chicos de Forja- y tiene el cabello recogido en una trenza. Emily se frena en seco al verla en ese estado. Mar no suele mostrarse vulnerable frente a nadie, así que intenta disimular: se limpia la cara con ambas manos y finge que algo le había entrado en los ojos.
-Hey, Mar -llama Emily.
-Hola, Em. ¿Qué haces por aquí?
-Tú me indicaste que viniera -dice Emily, intentando verle mejor el rostro- para hablar con Oliver. ¿Estás bien?
-Sí, estoy bien. Solo me cayó tierra en los ojos, ya ves por el viento que hay -miente.
-Mientes muy mal; no hay ni un poco de viento, Mar.
Emily apenas puede terminar la frase porque Mar empieza a llorar aún más fuerte.
-Tranquila, ¿qué pasó? -Se acerca a ella para poder abrazarla; sus brazos la rodean mientras sus manos le acarician el cabello-. Tranquila, todo está bien -le repite Emily.
Ambas se sientan en el hermoso césped del jardín que ese día olía a tierra mojada, fuera de la biblioteca. Debido a que Mar no quiere que Oliver la vea en ese estado, prefiere esperar a que salga del edificio; está convencida de que ya estará más calmada cuando el chico termine lo que sea que esté leyendo. Mientras esperan, Emily intenta hacerla hablar, pero es inútil: Mar solo puede balbucear, por ende, Emily solo se queda allí acompañándola.
El cabello de esta última es tan llamativo que Oliver las encuentra con solo detenerse unos segundos en la puerta de la biblioteca. Él las saluda a lo lejos. «Que no venga», «que no me vea así», «se va a dar cuenta», piensa entre sollozos Mar, quien intenta levantarse cuando ve que Oliver se va acercando a ellas. «No, no, no». Emily la detiene agarrándole la mano.
-Lo que sea que te pasa, lo tienes que dejar para más tarde.
Emily clava sus enormes ojos azules en Mar y esta no puede evitar recordar a la chica. Intenta zafarse del agarre de Emily, pero claro que eso no le iba a funcionar: la pelirroja tiene un don que la hace más fuerte. Mar se rinde y vuelve a sentarse. Cuando Oliver llega hasta ellas, cambia su expresión de entusiasmo a una de decepción total.
-Me prometió que te lo contaría -Oliver se abalanza hacia la rubia para abrazarla-. Lo siento.
Emily lo mira confundida.
-Estás así por él, ¿verdad? -Mar solo puede asentir-. Es mi mejor amigo, pero también es un imbécil.
-¿Qué está pasando? -pregunta Emily, ya cansada de no saber el chisme.
-Luka -contesta Oliver, acomodándose en el suelo-. A Mar le ha gustado desde que son niños. El año pasado lo intentaron, pero lo dejaron una vez que él entró a la academia; se suponía que volverían cuando Mar entrara aquí. Ahora él está en la habitación con la chica de turno. -Hace un gesto con la mano, indicando que no le importa con quién se esté acostando su amigo, ya que nunca le duran ni un mes.
-Qué hijo de puta -gruñe Emily-. Con todo respeto.
-¿Verdad que sí? -añade Oliver.
-Le mandé cartas todo el año pasado -dice Mar entre sollozos-, pero nunca contestó ninguna. -Suelta aún más lágrimas-. Era algo que siempre hacíamos.
Emily y Oliver intercambian una mirada de preocupación. Una chica que aparentaba perfección yacía destrozada, llorando con el corazón roto; por esta razón nunca llegó al entrenamiento de Forja.
Emily
Llevaron a Mar a su cuarto para que pudiera dormir un rato mientras se calmaba. Emily y Oliver se quedaron solos en la sala, donde Mar había acomodado un sillón color crema en el que ambos se sentaron. Este último se desparramó en él soltando un suspiro. «Es ahora o nunca», piensa Emily.
-Necesito hablar contigo de algo muy serio -empieza a decir ella.
Oliver se incorpora, sentándose más recto, y asiente para que la pelirroja continúe.
-Hay cuentos de monstruos del bosque... No son cuentos, está pasando desde hace años. Él la observa incrédulo. -¿Qué? -Si no me crees, Mar te lo puede confirmar.
-No entiendes, esos son solo cuentos para que la gente le tema al bosque.
-Claro que no.
-Veo que estás muy convencida -dice Oliver-. Ven, vamos.
-¿A dónde?
-A la biblioteca. Allí hay una zona que solo conoce la realeza; si esas cosas son de verdad, va a aparecer algún registro allí.
Emily se levanta. Antes de irse, se aseguran de que Mar esté dormida; creen que descansará hasta el día siguiente ya que está anocheciendo. Antes de salir del edificio de habitaciones, a Emily le llega un mensaje de texto que contesta rápidamente.
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Editado: 03.03.2026